lunes 9 de octubre de 2006

Arnaud Ente Meursault 2000

Arnaud Ente Meursault 2000
Domaine Arnaud Ente
AOC Meursault (Cote de Beaune, Borgoña, Francia)
13% Alc.
100% chardonnay
Precio a partir de los 40€

Meursault, uno de los tres grandes pueblos del vino blanco borgoñón, junto a Chassagne y Puligny. El más grande en extensión (unas 600ha). Sus vinos son encajados a menudo en el arquetipo de borgoña blanco opulento y graso, dorado, la chardonnay en su estado más voluptuoso sin perder el equilibrio gracias a una admirable estructura y acidez. Sin embargo hoy día coexisten diversos estilos, desde los que realmente siguen este tradicional modelo, hasta los extremos de modernidad, con una mayor ‘tropicalidad’ frutal y notas de fermentación y crianza en barrica muy marcadas, o austeridad, con un estilo puro y mineral, supuestamente de guarda. Meursault no cuenta con ningún grand cru. Sin embargo, los más afamados premier cru de la zona (como Perrières, Charmes o Genevrières) alcanzan muchas veces en calidad (y precio) a los grand cru de sus pueblos vecinos.

Los orígenes de la actividad vinícola de este pueblo se remontan nada menos que hasta el siglo XI, actividad que fue extendiéndose en los siglos posteriores por toda la Borgoña y las regiones colindantes, llegando incluso a instaurar sus prácticas además de en el sur de Francia, en zonas del norte de España o Alemania. El viñedo de Meursault alcanzó las diez mil hectáreas a mediados del siglo XVIII. La reducción hasta las actuales seiscientas fue causa de las diversas guerras, la filoxera y la mecanización de las labores.

Geológicamente el suelo de Meursault comparte las características de las mejores zonas de la Cote d’Or, laderas calizas con restos fósiles marinos. Los premier cru se sitúan en la zona media de la ladera, donde la caliza alcanza mayor dureza, profundidad y drenaje. La zona alta contiene la mayor parte de las viñas calificadas como village (el vino que nos ocupa). La mayor parte del viñedo tiene exposición sureste.

Durante la década de los 90 apareció una nueva estrella en el pueblo de Meursault, el Arnaud Ente, con sólo 4.5 hectáreas de viñedo procedentes de su suegro. A la cabeza del domaine desde 1992, Ente posee ahora una reputación envidiable, considerándolo algunos como el protegido del mismísimo Coche Dury, del que aprendió el negocio. Incluso sus vinos de denominaciones menores como Aligoté o Bourgogne Blanc, tienen gran prestigio. Además, a partir de la añada 2000, el estilo de la bodega dio un giro hacia un estilo más fresco y mineral, más puro, sin perder un ápice de la concentración de antes pero separándose del estilo maduro y tropical que practicaba.

Estamos pues ante uno de los viticultores más meticulosos de la región. Su pequeño domaine produce Mersault, Mersault Goutte d’Or, Puligny-Montrachet Les Referts y Volnay-Santenots, así como algunos vinos genéricos ya mencionados. Todos en un estilo puro, profundo y concentrado. Las uvas utilizadas para este village proceden de los viñedos de Ormeau y Casses Têtes.

Para los blancos borgoñones 2000 fue un gran año, dando muchos excelentes vinos, con buena acidez y una madurez correcta, parecidos a los 1999 pero quizá un poco más clásicos y minerales, lo que en principio debería augurar un buen potencial de guarda. La floración tuvo lugar en excelentes condiciones, seguida por un espantoso mes de julio, con bajas temperaturas, lluvia y poco sol. Le siguió un agosto caluroso que compensó un poco el terreno. Las lluvias volvieron a principios de septiembre, y un importante aguacero provocó inundaciones el 12 de septiembre, especialmente en la Cote de Beaune, obligando a muchos productores a recolectar inmediatamente para evitar problemas causados por la humedad, con la consecuente selección estricta en bodega.

La botella de Meursault 2000 de Ente que nos ocupa se encuentra en nariz al poco de abrirla un poco dominada por la madera, con una fruta muy tenue y un fondo mineral débil. En boca peca de lo mismo, le falta concentración frutal para soportar los aromas y el amargor aportados por la barrica, que es lo que queda al final. A medida que el vino se va oxigenando, se equilibra un poco, acompasando un poco los aromas aportados por la fermentación y crianza en barrica con los del vino base. Sin embargo, y en términos generales, está un poco descompensado.

Quizá no es su momento y está pasando por una fase algo cerrada, o quizá su momento ya pasó. O quizá simplemente no es suficiente vino para el proceso de elaboración que tiene.

Lo que sí es cierto es que se adivina un estilo sobrio y austero, lejos de explosiones de fruta y más cercano al estilo puro y mineral. Sin embargo las notas de frutos secos y demás aportaciones de la madera son demasiado evidentes por contraste con el carácter efímero y delicado de los aromas primarios. El carácter de la añada favorece el estilo del productor, pero si todas las botellas son así, es probable que no haya sido un año afortunado para este vino. Quizá una mayor selección de la uva o una madurez menos problemática habrían ayudado. O un control más comedido de la madera. Me habría gustado probar este vino hace un par de años.

A probar en futuras ocasiones y en otras añadas.

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