viernes 1 de diciembre de 2006

Château de Beaucastel 1999

Château de Beaucastel 1999 **
Château de Beaucastel
AOC Châteauneuf-du-Pape (Ródano Sur, Francia)
13.5% Alc.
Composición aproximada 30% Mouvèdre (Monastrell), 30% Garnacha, 10% Syrah, 10% Counoise, 5% Cinsault y 15% otras.
Precio 50-60€

La familia Beaucastel vivía en Courthezon ya a mediados del siglo dieciséis. Considerada entre las más nobles familias de esta pequeña aldea del sur del Ródano, en 1687 Pierre de Beaucastel, en reconocimiento por su conversión del protestantismo que profesaba su familia al catolicismo es nombrado “Capitaine de la ville de Courthezon” por Luis XIV. Dos siglos después, con la llegada de la filoxera, la producción del viñedo de la familia cesó, y no fue hasta 1909 cuando Pierre Tramier compró la propiedad y comenzó de nuevo a plantarla. Beaucastel pasó después a manos de su yerno Pierre Perrin, un científico que hizo grandes progresos con el viñedo. Sus esfuerzos continuaron con Jacques Perrin, que vivió hasta 1978. Hoy día la bodega está en manos de sus hijos.

El terreno aquí está marcado por la violenta erosión del río. Consiste en una serie de capas de fósiles marinos del Mioceno cubiertas por aluvión alpino. Es por tanto rocoso y con un buen drenaje, donde las raíces profundizan con facilidad, paliando el efecto de las sequías estivales. La presencia de un gran número de cantos rodados conocidos como galets evidencia el tiempo en el que el Ródano arrastró pedazos de roca desde los Alpes, depositándolos en la llanura. Estos cantos contribuyen a la calidad de los vinos reteniendo el calor del día para irradiarlo durante la noche. El microclima del lugar también juega un papel importante: poca lluvia, viento del norte que seca y limpia el aire y una continua e intensa insolación. Todos estos elementos, en especial la espectacular diferencia térmica entre las temperaturas máximas y mínimas contribuyen a las características del terruño de Beaucastel. Las precipitaciones medias anuales rondan los 750 mm y unas 231 horas de sol.

El domaine cuenta con un total de 130 ha, de las cuales sólo 100 se encuentran plantadas cada año. Tres cuartos de las mismas corresponden a la AOC Châteauneuf-du-Pape y un cuarto a la AOC Côtes-du-Rhône. Las 30 ha restantes se utilizan para ir rotando la tierra plantada y renovar las viñas ya demasiado viejas. Entre las prácticas viticulturales de la bodega, se ha optado por la no utilización de fertilizantes químicos, en vistas de mantener el equilibrio microbiológico del suelo.

La recolecta de la uva es manual, con una selección en el viñedo. Después del despalillado las uvas son calentadas has los 80ºC durante unos instantes y después enfriadas de nuevo a temperatura de bodega. Esto se hace antes de introducirlas en los tanques de fermentación, donde realizan una fermentación tradicional. Este proceso se realiza pensando en una mayor extracción de color y aromas, además de intentar evitar la usual adición de sulfuroso al mosto. Cada variedad de uva es vinificada por separado, de forma que desarrollen también por separado su carácter durante la fermentación. Los objetivos de la bodega son que:

- Garnacha o Grenache y Cinsault aporten calidez, color y redondez.
- Monastrell o Mourvèdre, Syrah, Muscardon y Vaccarese aporten estructura, profundidad, capacidad de envejecimiento y un cierto gusto clásico.
- Counoise, Picpoul y demás aporten vinosidad, frescura y el particular aroma de cada una.

Es este uno de los pocos vinos de la denominación que utiliza las trece variedades de uva permitidas. Las viñas tienen una edad media de cincuenta años, y los rendimientos nunca superan los 30 hl/ha.

Una vez que la fermentación llega a su fin y que llega el invierno, se cata el vino de cada variedad y se realizan las mezclas. De esta manera, en base a los ligeramente diferentes porcentajes de cada variedad en cada año, se determina el carácter de la añada. Después se introduce el vino en grandes barricas de roble, de 40 hl, en las que evolucionará durante alrededor de un año, con trasiegos eventuales. Finalmente se clarifica con claras de huevo y, una vez embotellado, permanece otro año en la bodega antes de salir a la venta.

La crítica especializada consideró muy buena la añada 1999 en el sur del Ródano, lo suficiente como para que la bodega elaborase su cuvée especial Hommage a Jacques Perrin, lo que quizá pueda ir en detrimento de la calidad del que en esos años es su segundo vino. Los vinos muestran gran riqueza y finura, semejantes a los magníficos 1998. Un año en el que se dieron mejor las cuvées a base de Syrah o Monastrell, al haber sufrido un poco la Garnacha a causa de las lluvias de mediados de septiembre.

Veamos como se traduce esto al vino. Nos encontramos con una capa media subida y ribete cardenalicio. Nariz de buena intensidad, limpia, con fruta algo sobremadura (frutos negros en compota), tapenade (¿la syrah se hace notar incluso con un 10%?) y los aportes de la barrica en forma de balsámicos bastante bien armonizados. En general, y al margen de gustos, una nariz bien equilibrada, aunque aún falta de elegancia y profundidad, ambas características que se esperan de la crianza en botella. En boca tiene una entrada viva, muy bien equilibrado, austero incluso, paso aterciopelado, nada agresivo, pero quizá se echa en falta un poco más de estructura en el paso. Final largo y fino. Muy bueno en boca, con sustancia pero comedido.

Se puede comer placenteramente con él, y es ejemplar el manejo de la madera que tiene la bodega, aportando sólo lo que tiene que aportar, sin abusos. No en vano las cuvas donde se cría el vino tienen una capacidad considerable, mucho mayor que el de una barrica bordelesa, por lo que la proporción de volumen de vino en contacto con la madera es menor que en estas últimas. Un ejemplo a seguir de vino de carácter frutal maduro, notable en nariz pero sin llegar a aburrir, con la extracción adecuada para obtener una buena capa, unos buenos aromas y una considerable concentración sápida, sin amargores ni pérdidas de equilibrio en boca o aromas de hollejos o semillas aplastadas en nariz. El alcohol no resulta notable. Todo muy fino dentro de su estilo. Sería interesante poder comparar las añadas 1999 y 1998, para ver cuan benéfica es la alta proporción de Monastrell y Syrah en relación con la Garnacha de este vino en esta añada. De cualquier manera un vino al que pocas o ninguna pega se pueden poner salvo que aún debe madurar más en botella. Eso sí, la garantía tiene un precio, y en este caso es considerable.

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2 Comments:

Anonymous Anónimo dijo...

Gracias por la detalladísima descripción.

Tengo algunas botellas del 95, 99 y 2001 a la espera de su madurez.

Tus comentarios me dan buenas pistas para el momentod e abrirlas.

Un saludo,

SobreVino

19/12/06 1:41  
Blogger JA_Dianes dijo...

Amigo Sobrevino, yo también tengo algunas botellas del 2001, de las que aún no he abierto ninguna. Tengo bastante curiosidad. ¿Qué tal esas del 95? ¿Has probado ya alguna?

19/12/06 10:47  

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