Monte Real Gran Reserva 1966
Monte Real Gran Reserva 1966 * €Bodegas Riojanas S.A.
DOC Rioja
13% Alc.
Precio 15€
Elaborado a base de una mayoría de Tempranillo junto a cierta cantidad de Mazuelo y algo menos de Graciano (en añadas actuales para este vino las proporciones son 80/15/5).
DOC Rioja
13% Alc.
Precio 15€
Elaborado a base de una mayoría de Tempranillo junto a cierta cantidad de Mazuelo y algo menos de Graciano (en añadas actuales para este vino las proporciones son 80/15/5).
Bodegas Riojanas fue fundada por la familia Artacho junto a Rafael Carreras en 1890 tras la adquisición del negocio del catalán Rafael Carreras Picó. La bodega original se encuentra en Cenicero (La Rioja Alta), aunque también existe una bodega nueva a 20 Km., en San Vicente de Sonsierra (también en La Rioja Alta). La bodega original se construyó aprovechando un amplio talud de tierra y el edificio original ha sufrido hasta ocho ampliaciones, excavando en el risco una serie de niveles que permiten utilizar la gravedad a la hora de mover el vino. La capacidad actual de la bodega es de 25.000 barricas y 4.500.000 botellas, y las de la bodega en San Vicente de la Sonsierra aproximadamente la mitad (con sólo 5.000 barricas). La bodega controla más de 300 ha de viñedo en Cenicero, San Vicente de Sonsierra y localidades cercanas, poseyendo una de las mayores extensiones de Mazuelo y Graciano de la Rioja. Actualmente ya no es una empresa familiar, y ha pasado a convertirse en sociedad anónima y cotizar en bolsa.
La Rioja Alta, que junto a la Rioja Baja y la Rioja Alavesa forman la más conocida región vinícola española en cuanto a vinos tintos se refiere, posee un clima continental moderado, con una influencia atlántica (cantábrica). Los viñedos son de topografía suave. En San Vicente de Sonsierra y otros terrenos de La Rioja Alta suelen aparecer suelos arcillo-calcáreos con bastante frecuencia, acompañando a los eventuales arcillo-ferrosos (más abundantes en la Rioja Baja) y aluviales (estos últimos en los márgenes del Ebro). Tradicionalmente se suelen dar los vinos con más finura de la región, de buena capacidad de guarda.
Es complicado determinar las condiciones de elaboración de un vino de los años sesenta. Aunque probablemente esto no sea cierto, supongamos que, a groso modo y omitiendo detalles como la edad de las barricas (que probablemente no fuesen nuevas), tiempos y temperaturas de maceración o fermentación, el proceso debe ser semejante al que se utiliza actualmente. Las uvas, probablemente procedentes de los viñedos de la Rioja Alta en su mayoría, son despalilladas y vinificadas. La inclusión de Mazuelo y Graciano a la mayoría de Tempranillo de este vino debería aportar estructura tánica y capacidad de envejecimiento en el caso del Mazuelo y carácter fresco por parte del Graciano. Criado durante un periodo de cómo mínimo 24 meses en barrica de roble americano (algunas fuentes aseguran que el Gran Reserva de 1964 pasó hasta nueve años de crianza en barrica), con sus correspondientes trasiegas. Posteriormente el vino permanece un mínimo de 36 meses en botella antes de su comercialización.
El Consejo Regulador calificó 1966 como añada ‘Normal’ (con dos estrellas en una escala del 1 al 5).
Pero vamos a la botella que tenemos entre manos. El corcho ha mantenido perfectamente su estanqueidad, aunque ya está algo débil y se quiebra al sacarlo. En la copa muestra una sorprendente capa media-alta, increíblemente cubierta para su edad. Ribete atejado. En nariz, con intensidad media, aparecen multitud de terciarios: cueros a mansalva, aromas frutales ya evolucionados a hojas de té, aportes de la crianza en forma de café, etc. A pesar de todo eso la nariz está perfectamente limpia, muy conjuntada, expresándose con bastante franqueza y al unísono. En boca posee una entrada viva y equilibrada. Paso de cuerpo medio y tacto sedoso, volviéndose austero hasta terminar con una punta de ligera tanicidad potenciada por la acidez. Buena persistencia aromática, donde repiten los aromas terciarios.
El vino debió tener ya en sus orígenes un magnífico equilibrio fenólico y unas estupendas estructura y acidez para mantener una capa como la que tiene ahora mismo. Han pasado cuarenta años, que se dicen pronto, y aún no se puede ver la mano sosteniendo la copa a través del vino. Esto concuerda poco con la calificación general que el consejo dio a la añada, no augurándole mucha capacidad de guarda a los vinos. También hemos de suponer un buen trabajo enológico y una esmerada selección del producto base. Además hay que tener en cuenta que estas calificaciones generales para una región tan llena de contrastes como la Rioja son muy aventuradas.
De cualquier manera, poder disfrutar de un trozo del pasado como este por 15 euros es una oportunidad que no se debería desaprovechar.
La Rioja Alta, que junto a la Rioja Baja y la Rioja Alavesa forman la más conocida región vinícola española en cuanto a vinos tintos se refiere, posee un clima continental moderado, con una influencia atlántica (cantábrica). Los viñedos son de topografía suave. En San Vicente de Sonsierra y otros terrenos de La Rioja Alta suelen aparecer suelos arcillo-calcáreos con bastante frecuencia, acompañando a los eventuales arcillo-ferrosos (más abundantes en la Rioja Baja) y aluviales (estos últimos en los márgenes del Ebro). Tradicionalmente se suelen dar los vinos con más finura de la región, de buena capacidad de guarda.
Es complicado determinar las condiciones de elaboración de un vino de los años sesenta. Aunque probablemente esto no sea cierto, supongamos que, a groso modo y omitiendo detalles como la edad de las barricas (que probablemente no fuesen nuevas), tiempos y temperaturas de maceración o fermentación, el proceso debe ser semejante al que se utiliza actualmente. Las uvas, probablemente procedentes de los viñedos de la Rioja Alta en su mayoría, son despalilladas y vinificadas. La inclusión de Mazuelo y Graciano a la mayoría de Tempranillo de este vino debería aportar estructura tánica y capacidad de envejecimiento en el caso del Mazuelo y carácter fresco por parte del Graciano. Criado durante un periodo de cómo mínimo 24 meses en barrica de roble americano (algunas fuentes aseguran que el Gran Reserva de 1964 pasó hasta nueve años de crianza en barrica), con sus correspondientes trasiegas. Posteriormente el vino permanece un mínimo de 36 meses en botella antes de su comercialización.
El Consejo Regulador calificó 1966 como añada ‘Normal’ (con dos estrellas en una escala del 1 al 5).
Pero vamos a la botella que tenemos entre manos. El corcho ha mantenido perfectamente su estanqueidad, aunque ya está algo débil y se quiebra al sacarlo. En la copa muestra una sorprendente capa media-alta, increíblemente cubierta para su edad. Ribete atejado. En nariz, con intensidad media, aparecen multitud de terciarios: cueros a mansalva, aromas frutales ya evolucionados a hojas de té, aportes de la crianza en forma de café, etc. A pesar de todo eso la nariz está perfectamente limpia, muy conjuntada, expresándose con bastante franqueza y al unísono. En boca posee una entrada viva y equilibrada. Paso de cuerpo medio y tacto sedoso, volviéndose austero hasta terminar con una punta de ligera tanicidad potenciada por la acidez. Buena persistencia aromática, donde repiten los aromas terciarios.
El vino debió tener ya en sus orígenes un magnífico equilibrio fenólico y unas estupendas estructura y acidez para mantener una capa como la que tiene ahora mismo. Han pasado cuarenta años, que se dicen pronto, y aún no se puede ver la mano sosteniendo la copa a través del vino. Esto concuerda poco con la calificación general que el consejo dio a la añada, no augurándole mucha capacidad de guarda a los vinos. También hemos de suponer un buen trabajo enológico y una esmerada selección del producto base. Además hay que tener en cuenta que estas calificaciones generales para una región tan llena de contrastes como la Rioja son muy aventuradas.
De cualquier manera, poder disfrutar de un trozo del pasado como este por 15 euros es una oportunidad que no se debería desaprovechar.
Etiquetas: 1pt, RCP, rioja, vinos viejos

9 Comments:
Auténtico por no decir impresionante.
Conseguir joyas de este tipo (gracias al amigo Calamar) por este precio y encima poderlas disfrutar es una maravilla.
A parte de gustos y preferencias, creo que este tipo de vinos es un toque de atención para aquellos que argumentando poco volumen de producción elaboran vinos difícilmente bebibles cuando salen al mercado, a precios injustificadamente altos y además con nula capacidad de guarda.
Larga vida a los clásicos!
Yo creo que, sin ser un vino monumental, sí que se ha sabido conservar bien. Es un vino de otros tiempos en todos los aspectos, en su capacidad de aguantar el tiempo, en su perfil organoléptico y también en su precio y el lugar que ocupaba el vino entonces dentro del mercado. Ahora las cosas son muy distintas. Tampoco sé si llamar a esto estilo clásico, porque para eso debería haber experimentado una linea de continuidad entre las añadas del vino además de una identificación con un determinado gusto de vinos. Para mí es difícil afirmar eso por la falta de experiencia y porque hoy día los vinos que se hacen, incluso las añadas más recientes de Monte Real, son diferentes. Dejémoslo pues en vino de otros tiempos...
Pues sí, cierta razón llevas en mi apreciación generalista, pero bueno, en el fondo lo que quería transmitir es que para ser un vino de una añada no considera excelente, para tener los años que tiene y para tener el precio que tiene, pues hombre, el conjunto creo que es si más no algo más que satisfactorio.
De todas maneras, me llamó poderosamente la atención la etiqueta del Monte Real Crianza 2002 que me tomé ayer cuya contraetiqueta realzaba la modernidad del mismo...¿renuncia a la antigua manera de hacer?
Pues yo he oído cosas en ese sentido,pero habría que probar los vinos de Reserva y Gran Reserva más recientes para confirmarlo. También habría que ver si ese cambio de estilo ha dado como resultado un buen vino...
Hola chicos !!!
el 20 de setiembre comparti esa misma añada de este vino con tres coleguillas , dos de los cuales al igual k yo eramos del 66 ( me parecio genial , a su edad i estaba tan flamenco como nosotros 8))))
todavia no entiendo mucho este tipo de vinos , aunque estoy en ello ... pero ese lo disfrute muchisimo ... apreciar toda esa gama de terciarios , jo , una gozada !!!!
1 beso grande
Ahora no recuerdo si 95 o 96, pero hace dos semanas probamos dos botellas de Monte Real reserva y fueron por la fregadera. Gracias a los animales que Dios sabe donde los guardaron durante ese tiempo. Me imagino como debía estar ese 66.
Hola, estoy averiguando si hay alguna manera de sanar o arreglar vino ligeramente avinagrado o picado, me atrevo a dirigirme a ustedes por que veo que quizás podrían tener información sobre el particular, la cantidad estropeada es de unos 20l.
Gracias
Hola Curro.
Gracias por visitar la web. Me temo que no conozco ninguna manera de arreglar un vino afectado por bacterias acéticas. Quizá para afecciones muy leves haya alguna solución cuando aún estamos en una fase temprana de la elaboración, pero lo que te digo es sólo un tiro al aire. Para casos claros de picado acético, dudo mucho que exista modo alguno de recuperación del vino.
Siento no poder ayudarte más.
JA.
Gracias por responder, en cuanto al vino, tendremos un vinagre natural de aquí a un tiempo que tampoco viene mal.
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