Jacquesson Grand Vin Signature 1995 Extra Brut
Jacquesson Grand Vin Signature 1995 Extra Brut **Jacquesson & Fils
AOC Champagne (Dizy, Francia)
12% Alc.
55% Pinot Noir y 45% Chardonnay
Precio 52€ en l’Excellence, Barcelona.
Casa fundada en 1798 por Memmie Jacquesson. Curiosamente, y al igual que los Moët, Chambertin y algún otro, los vinos de Jacquesson eran los favoritos de Napoleón. La producción actual de la casa se reduce a 350.000 botellas, permitiendo adoptar una perspectiva de búsqueda de la máxima calidad. Los viñedos en propiedad alcanzan un total de 26 ha en los pueblos de Aÿ, Avize y Oiry, calificados como grand cru, y en los de Hautvillers, Dizy y Mareueil-sur-Aÿ, calificados como premier cru. A esto hay que añadir unas 15 ha procedentes de agricultores de los mismos pueblos y de otros como Choully (grand cru), y Cumières (premier cru). En la viña se ha tratado de prescindir totalmente del uso de herbicidas y se eliminan las raíces superficiales de la planta para fomentar un sistema radical más profundo. Los abonados, aunque rara vez son necesarios, son totalmente orgánicos. La edad media de las viñas es de treinta años.
En bodega se usan prensas tradicionales verticales, que permiten una extracción lo menos coloreada posible del mosto de las variedades tintas. Los mostos son fermentados en toneles de madera (de entre 20 y 75 hl) o en depósitos de acero, dependiendo de la procedencia de las uvas. Usualmente mitad y mitad. En todo momento se cuida de que el tiempo en madera no enmascare aromáticamente las características específicas de cada terruño. Más bien se busca una oxidación controlada que agregue algo de complejidad y vinosidad. Para aquellos vinos fermentados en madera, tiene lugar un periodo de crianza durante el cual se practica el bâtonnage. Durante este periodo, el propio Laurent Chiquet sigue la evolución de los diferentes depósitos para evaluar el potencial de cada uno y decidir los ensamblajes. Los vinos no son filtrados antes del embotellado.
Tal es el caso del Grand Vin Signature, vinificado y criado en depósitos de madera, y fruto de reputadas zonas productoras de la región. Los pueblos de Avize y Choully, en la Côte de Blancs, aportan respectivamente el 30% y el 15% de la uva, toda ella Chardonnay, que forma parte de la composición varietal. Por otro lado, Sillery, en la Montaña de Reims, aporta un 25% en forma de Pinot Noir. El resto de la uva (un 30%) procede del Valle de la Marne, nada menos que de Aÿ, de su magnífica Pinot Noir. Ya hemos comentado en otras ocasiones, con motivo de otros champagnes, las cualidades de la uva de estos pueblos.
En este caso, el removido de las lías posterior a las fermentaciones dura tres meses, realizándose una vez por semana. Los vinos que posteriormente se ensamblarán son clarificados antes de forma natural. El vino se embotelló casi un año después, en julio de 1996. En su degüelle, que tuvo lugar en julio de 2004, nada menos que 8 años después de su embotellado, el vino recibió un dosage de 3.5 gr/l de azúcar.
En Champagne 1995 se ha ido consolidando como una gran añada, caracterizada por vinos generosamente frutales y de bajo contenido alcohólico en su fermentación. Disfrutables pronto y no por ello exentos de potencial de guarda. Declarada de forma generalizada en la región para la elaboración de los millésimés de las diferentes casas tras varios años de calidad mediocre.
En la copa y a la vista, durante todo el tiempo que el vino estuvo en ella, mostró una fina y constante burbuja. Nariz frutal madura (manzana, caramelo y algo de cítricos) con un fondo mineral claro y tonos florales. Aromas autolíticos claros pero situados en un contexto que los hace más cercanos a la sobria masa de pan que a la golosa pastelería. Precisión y pureza extremas en nariz. En boca muy buena acidez, acentuada por la sequedad manifiesta. Carbónico muy cremoso en un paso consistente y ante todo con mucho nervio. Final largo, y muy buena concentración.
Ya tiene doce años a sus espaldas, pero no sólo tiene potencial para mantenerse bastantes más, por su magnífico frescor y consistencia sápida, sino que lo necesita para “empezar” a ganar en verdadera complejidad. Muy buenas hechuras…
En bodega se usan prensas tradicionales verticales, que permiten una extracción lo menos coloreada posible del mosto de las variedades tintas. Los mostos son fermentados en toneles de madera (de entre 20 y 75 hl) o en depósitos de acero, dependiendo de la procedencia de las uvas. Usualmente mitad y mitad. En todo momento se cuida de que el tiempo en madera no enmascare aromáticamente las características específicas de cada terruño. Más bien se busca una oxidación controlada que agregue algo de complejidad y vinosidad. Para aquellos vinos fermentados en madera, tiene lugar un periodo de crianza durante el cual se practica el bâtonnage. Durante este periodo, el propio Laurent Chiquet sigue la evolución de los diferentes depósitos para evaluar el potencial de cada uno y decidir los ensamblajes. Los vinos no son filtrados antes del embotellado.
Tal es el caso del Grand Vin Signature, vinificado y criado en depósitos de madera, y fruto de reputadas zonas productoras de la región. Los pueblos de Avize y Choully, en la Côte de Blancs, aportan respectivamente el 30% y el 15% de la uva, toda ella Chardonnay, que forma parte de la composición varietal. Por otro lado, Sillery, en la Montaña de Reims, aporta un 25% en forma de Pinot Noir. El resto de la uva (un 30%) procede del Valle de la Marne, nada menos que de Aÿ, de su magnífica Pinot Noir. Ya hemos comentado en otras ocasiones, con motivo de otros champagnes, las cualidades de la uva de estos pueblos.
En este caso, el removido de las lías posterior a las fermentaciones dura tres meses, realizándose una vez por semana. Los vinos que posteriormente se ensamblarán son clarificados antes de forma natural. El vino se embotelló casi un año después, en julio de 1996. En su degüelle, que tuvo lugar en julio de 2004, nada menos que 8 años después de su embotellado, el vino recibió un dosage de 3.5 gr/l de azúcar.
En Champagne 1995 se ha ido consolidando como una gran añada, caracterizada por vinos generosamente frutales y de bajo contenido alcohólico en su fermentación. Disfrutables pronto y no por ello exentos de potencial de guarda. Declarada de forma generalizada en la región para la elaboración de los millésimés de las diferentes casas tras varios años de calidad mediocre.
En la copa y a la vista, durante todo el tiempo que el vino estuvo en ella, mostró una fina y constante burbuja. Nariz frutal madura (manzana, caramelo y algo de cítricos) con un fondo mineral claro y tonos florales. Aromas autolíticos claros pero situados en un contexto que los hace más cercanos a la sobria masa de pan que a la golosa pastelería. Precisión y pureza extremas en nariz. En boca muy buena acidez, acentuada por la sequedad manifiesta. Carbónico muy cremoso en un paso consistente y ante todo con mucho nervio. Final largo, y muy buena concentración.
Ya tiene doce años a sus espaldas, pero no sólo tiene potencial para mantenerse bastantes más, por su magnífico frescor y consistencia sápida, sino que lo necesita para “empezar” a ganar en verdadera complejidad. Muy buenas hechuras…

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