martes 31 de octubre de 2006

Georg Breuer “Rüdesheim Estate” Riesling 2005

Georg Breuer “Rüdesheim Estate” Riesling 2005 *
Georg Breuer
Rheingau (Rüdesheim, Alemania)
12.5% alc
Precio 15€
100% riesling


Según la leyenda, Rheingau podría ser la cuna de la riesling, la reina de las uvas blancas, y una de las que con mayor brillo refleja el terruño del que procede. La región, en los aledaños del mismísimo Rin y con exposición sur, es de poca extensión, unas 3.200 ha de viñedo, entre las que la riesling ocupa más de las tres cuartas partes.

En esta región se ha producido un auge de los vinos secos, especialmente de la mano de Bernhard Breuer, que está detrás de la asociación Charta. Sus vinos suelen ser uno de los mayores exponentes de este estilo, necesitando a veces unos cuantos años en botella para expresarse plenamente.

Rüdesheim es uno de los pueblos más famosos de Rheingau, ya que alberga varias de las bodegas y pagos más famosos, entre las que se encuentra el Wingut Georg Breuer. Una de las peculiaridades de Rüdesheim es que sus viñedos suelen sufrir de estrés hídrico con más facilidad que otros en los años más secos, por lo que suelen dar mejores resultados en años más húmedos. Por esto mismo en dichos años es menos frecuente que en otros pueblos que aparezca la podredumbre noble, además de que al parecer la acidez del mosto suele ser más baja. Quizá esta es una de las razones que empujan a sus productores a la elaboración de vinos secos de calidad.

La bodega, fundada en 1880 como parte de la compañía vinícola Bernard Scholl & Albert Hillebrand, ha estado en manos de la familia Breuer desde principios del siglo XX. Georg Breuer (1910-1982) amplió la bodega e incrementó las exportaciones de vinos de la misma. Sus hijos, Heinrich y Bernard Breuer extendieron los viñedos hasta las 15 ha en los 80, alcanzando en la actualidad tras la adquisición del monopolio Rauenthal Nonnenberg y otros una extensión total de 30 ha en los mejores lugares de Rüdesheim y Rauenthal.

Rüdesheim Estate Riesling es una especie de village dentro de la bodega, al emplear uvas del pueblo de dicho nombre. El vino del que hablamos está cultivado en suelos compuestos de pizarra desmoronada en su mayoría. Parte de este vino fermenta y se cría sobre sus lías en toneles de roble, al igual que los vinos de más alta gama de la bodega. Los suelos pizarrosos de Rüdesheim deben aportar gran mineralidad, así como aromas de melocotón y albaricoque. Usualmente, es el más maduro frutalmente hablando de los dos villages, Rüdesheim (23 ha) y Rauenthal (7 ha), en teoría debido a la mayor abundancia de margas en los suelos de este último, aunque también el más elegante debido a la mineralidad y definición aportada por la pizarra.

Se viene diciendo que la añada 2005 combina la madurez del 2003 con la acidez del 2004, dando lugar a unos vinos bastante potentes pero no exentos de equilibrio. En concreto, para los vinos de la bodega, la acidez oscila entre los 7,2 y los 9,2 gramos por litro. Los rendimientos medios de la bodega en 2005 han sido de 34 hectolitros por ha, mientras que en 2004 se alcanzaron los 46 y en 2003 quedaron en 38. La vendimia comenzó el 15 de septiembre y terminó el 30 de octubre.

Pero vayamos a la cata. Una vez en la copa, se percibe en nariz una madurez frutal (fruta de hueso) no exenta de finura, más riesling que Rheingau, aunque están presentes ciertos toques minerales muy puros. En boca gran concentración y estupenda acidez. Seco. Buena persistencia. Voluptuoso y equilibrado dentro de su austeridad. Muy bien para su rango.

Parece ser cierto lo que se viene comentando acerca del carácter de la añada. Madurez aromática en la gama frutal, cuerpo en boca. Marcada acidez. Vinos explosivos dentro de su estilo. En lo referente a la tipicidad del viñedo de Rüdesheim, quizá no sea la añada más apropiada para notarla, dada la potencia aromática y la madurez que ha alcanzado la riesling, pero sí es cierto que el vino es muy puro y delineado, preciso, con un fondo mineral presente y los aromas frutales muy bien dibujados.

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viernes 20 de octubre de 2006

Viña Tondonia Blanco Gran Reserva 1964

Viña Tondonia Blanco Gran Reserva 1964 **
Bodegas R. López de Heredia Viña Tondonia
DOC Rioja
12% Alc.
85% Viura, 15% Malvasía
Precio unos 85€ actualmente si se encuentra una buena fuente.

Rioja es conocida nacional e internacionalmente por sus tintos, ya sean del llamado estilo clásico o moderno. Sin embargo antiguamente se solía elaborar un tipo de blanco que hoy día está prácticamente extinto. Se trata de un tipo de blanco diferente del vino ligero y efímero, frutal y para consumo a corto plazo. En su lugar tenemos un tipo de vino blanco cuya tipología se acerca bastante a la de los tintos de la región, con crianzas en madera y botella bastante largas, y donde dominan los aromas terciarios en nariz y una notable estructura en boca.

La ultra tradicional bodega riojana López de Heredia fue fundada en 1877 por Rafael López de Heredia y Landeta tras la paulatina marcha de los elaboradores franceses de la región riojana tras su periodo en ella debido al desastre causado por la filoxera en el viñedo bordelés principalmente. En la actualidad, y tras tres generaciones, la bodega sigue perteneciendo a la familia López de Heredia. Los viñedos de la bodega están plantados con las clásicas variedades tintas riojanas, es decir, tempranillo, garnacha, graciano y mazuelo, así como las variedades que utilizan en sus blancos, viura y malvasía. El estilo de sus vinos suele ser el de tintos poco cubiertos, con considerable acidez y dominantes tonos terciarios de su crianza en barricas viejas durante largo tiempo así como una larga estancia en botella para su afinamiento hasta su salida al mercado. En los blancos encontramos una verdadera especie en extinción, ya que someten dichos vinos a unos procesos de crianza tanto o más largos que los de los tintos, siendo vinos muy longevos y que desarrollan un carácter aromático tan peculiar como excepcional. En los calados de la bodega aún podemos encontrar botellas de la primera mitad del siglo pasado tanto de blancos como de tintos.

Como hemos dicho, para los blancos se utilizan las variedades de uva viura y malvasía, 85 y 15 por ciento respectivamente. La vendimia se realiza de forma manual, en comportas de madera troncocónicas. El mosto libre fermenta en tinas de roble de 60 hectolitros. Las levaduras son autóctonas, y la temperatura de fermentación se limita a 36ºC. La crianza comienza en barricas bordelesas de roble americano de 225 litros, como hemos mencionado antes, no son nuevas ni mucho menos. Además de la esterificación (oxigenación a través de los poros de la madera), el vino es trasegado una o dos veces al año. En el caso del blanco gran reserva, el periodo de crianza en barrica dura seis o siete años. Tras esto se realiza una clarificación con claras de huevo frescas y no se filtra. A esto le sigue un tiempo de crianza en botella en la propia bodega de varios años, llegando incluso a superar la media docena para los grandes reservas.

El consejo regulador calificó como excelente la añada 1964 en la región riojana, augurándole un buen potencial de guarda, como atestiguan las diferentes bodegas que elaboraron grandes reservas ese año y que han llegado hasta la actualidad dando grandes satisfacciones, entre las que se encuentran los diferentes vinos de CVNE, Bodegas Riojanas, la Rioja Alta o los propios de López de Heredia.

Oro viejo, precioso al trasluz. Franqueza y claridad de los orígenes de los aromas en nariz, con recuerdos de miel, cítricos, frutos secos y hierbas de monte, todo en armonía y perfecto equilibrio. Fragante. Entrada fresca en boca, gran acidez. Paso rectilíneo pero consistente, liviano pero esbelto. Gran persistencia aromática, que emerge al final a oleadas inundando la boca de recuerdos, como sucede a veces con los grandes vinos tradicionales andaluces, pero en una gama muy diferente, por supuesto.

Enorme viveza. Gran bouquet. Una joya de tipicidad. Muestrario enciclopédico de la crianza de un vino, con los aromas cítricos añejados en forma de miel y hierbas, y los integrados y evolucionados frutos secos y asados aportados por la estancia en barrica.

Resulta difícil de encontrar un vino con cuarenta y dos años que mantenga esa entereza y viveza. ¿Dónde estará el secreto? ¿Será el vino base fruto de viura y malvasía en los viñedos de López de Heredia? ¿Será el proceso de fermentación y crianza en barricas durante tanto tiempo? En principio la madera vieja no debiera aportar gran cosa al vino que en ella se cría, pero recordemos que se trata de periodos muy prolongados. ¿Serán la lenta oxigenación y estabilización a través de los poros de la madera y las diferentes trasiegas que se realizan a lo largo de los años? Esto parece tener un papel bastante decisivo en el carácter y la estabilidad del vino, pero está claro que cualquier vino blanco de base no aguanta semejante proceso. Por tanto parece que se trata de un conjunto de factores encadenados y perfeccionados a lo largo de más de un siglo, dando lugar a uno de los vinos más personales y auténticos de la geografía española.

Por otro lado resulta complicado encontrar bodegas que aún dispongan de vinos tan viejos y con las garantías de sacarlos a la venta. Una verdadera suerte para los aficionados al vino.

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lunes 9 de octubre de 2006

Arnaud Ente Meursault 2000

Arnaud Ente Meursault 2000
Domaine Arnaud Ente
AOC Meursault (Cote de Beaune, Borgoña, Francia)
13% Alc.
100% chardonnay
Precio a partir de los 40€

Meursault, uno de los tres grandes pueblos del vino blanco borgoñón, junto a Chassagne y Puligny. El más grande en extensión (unas 600ha). Sus vinos son encajados a menudo en el arquetipo de borgoña blanco opulento y graso, dorado, la chardonnay en su estado más voluptuoso sin perder el equilibrio gracias a una admirable estructura y acidez. Sin embargo hoy día coexisten diversos estilos, desde los que realmente siguen este tradicional modelo, hasta los extremos de modernidad, con una mayor ‘tropicalidad’ frutal y notas de fermentación y crianza en barrica muy marcadas, o austeridad, con un estilo puro y mineral, supuestamente de guarda. Meursault no cuenta con ningún grand cru. Sin embargo, los más afamados premier cru de la zona (como Perrières, Charmes o Genevrières) alcanzan muchas veces en calidad (y precio) a los grand cru de sus pueblos vecinos.

Los orígenes de la actividad vinícola de este pueblo se remontan nada menos que hasta el siglo XI, actividad que fue extendiéndose en los siglos posteriores por toda la Borgoña y las regiones colindantes, llegando incluso a instaurar sus prácticas además de en el sur de Francia, en zonas del norte de España o Alemania. El viñedo de Meursault alcanzó las diez mil hectáreas a mediados del siglo XVIII. La reducción hasta las actuales seiscientas fue causa de las diversas guerras, la filoxera y la mecanización de las labores.

Geológicamente el suelo de Meursault comparte las características de las mejores zonas de la Cote d’Or, laderas calizas con restos fósiles marinos. Los premier cru se sitúan en la zona media de la ladera, donde la caliza alcanza mayor dureza, profundidad y drenaje. La zona alta contiene la mayor parte de las viñas calificadas como village (el vino que nos ocupa). La mayor parte del viñedo tiene exposición sureste.

Durante la década de los 90 apareció una nueva estrella en el pueblo de Meursault, el Arnaud Ente, con sólo 4.5 hectáreas de viñedo procedentes de su suegro. A la cabeza del domaine desde 1992, Ente posee ahora una reputación envidiable, considerándolo algunos como el protegido del mismísimo Coche Dury, del que aprendió el negocio. Incluso sus vinos de denominaciones menores como Aligoté o Bourgogne Blanc, tienen gran prestigio. Además, a partir de la añada 2000, el estilo de la bodega dio un giro hacia un estilo más fresco y mineral, más puro, sin perder un ápice de la concentración de antes pero separándose del estilo maduro y tropical que practicaba.

Estamos pues ante uno de los viticultores más meticulosos de la región. Su pequeño domaine produce Mersault, Mersault Goutte d’Or, Puligny-Montrachet Les Referts y Volnay-Santenots, así como algunos vinos genéricos ya mencionados. Todos en un estilo puro, profundo y concentrado. Las uvas utilizadas para este village proceden de los viñedos de Ormeau y Casses Têtes.

Para los blancos borgoñones 2000 fue un gran año, dando muchos excelentes vinos, con buena acidez y una madurez correcta, parecidos a los 1999 pero quizá un poco más clásicos y minerales, lo que en principio debería augurar un buen potencial de guarda. La floración tuvo lugar en excelentes condiciones, seguida por un espantoso mes de julio, con bajas temperaturas, lluvia y poco sol. Le siguió un agosto caluroso que compensó un poco el terreno. Las lluvias volvieron a principios de septiembre, y un importante aguacero provocó inundaciones el 12 de septiembre, especialmente en la Cote de Beaune, obligando a muchos productores a recolectar inmediatamente para evitar problemas causados por la humedad, con la consecuente selección estricta en bodega.

La botella de Meursault 2000 de Ente que nos ocupa se encuentra en nariz al poco de abrirla un poco dominada por la madera, con una fruta muy tenue y un fondo mineral débil. En boca peca de lo mismo, le falta concentración frutal para soportar los aromas y el amargor aportados por la barrica, que es lo que queda al final. A medida que el vino se va oxigenando, se equilibra un poco, acompasando un poco los aromas aportados por la fermentación y crianza en barrica con los del vino base. Sin embargo, y en términos generales, está un poco descompensado.

Quizá no es su momento y está pasando por una fase algo cerrada, o quizá su momento ya pasó. O quizá simplemente no es suficiente vino para el proceso de elaboración que tiene.

Lo que sí es cierto es que se adivina un estilo sobrio y austero, lejos de explosiones de fruta y más cercano al estilo puro y mineral. Sin embargo las notas de frutos secos y demás aportaciones de la madera son demasiado evidentes por contraste con el carácter efímero y delicado de los aromas primarios. El carácter de la añada favorece el estilo del productor, pero si todas las botellas son así, es probable que no haya sido un año afortunado para este vino. Quizá una mayor selección de la uva o una madurez menos problemática habrían ayudado. O un control más comedido de la madera. Me habría gustado probar este vino hace un par de años.

A probar en futuras ocasiones y en otras añadas.

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lunes 2 de octubre de 2006

Domaine Joblot Givry 1er Cru “Clos de la Servoisine” 2004

Domaine Joblot Givry 1er Cru “Clos de la Servoisine” 2004 *
Domaine Joblot
AOC Givry 1er Cru (Cote de Chalonnais, Borgoña, Francia)
13% Alc.
100% pinot noir
Precio 20-25€

Antaño, los vinos de Givry estuvieron entre los favoritos del rey de Francia Enrique IV, pero la destrucción del viñedo por la filoxera a finales del XIX y los dos grandes guerras, acabaron con la fama de la región. Hoy día, sus vinos están aún infravalorados, por lo que podemos encontrar en ella muy buenas compras. El estilo suele ser muy frutal, floral, elegante, fino, equilibrado, redondo, sin llegar a ser vinos que expresen el terroir de manera muy profunda.

Los suelos, en su mayoría arcillo-calcáreos y que una vez formaron parte de la cuenca del río Saone, son muy permeables y no demasiado ricos. Los premier cru suelen ser más rocosos y poseer las mejores orientaciones y pendientes, lo que mejora las condiciones sanitarias y de maduración de las uvas entre otras cosas.

La región produce tintos mayoritariamente, siendo los que alcanzan mayor trascendencia. Entre los premier cru de la zona, el Clos de la Servoisine tiene orientación sur y ha alcanzado bastante fama de la mano de Jean-Marc y Vincent Joblot, cabezas visibles del Domaine Joblot. El domaine cuenta con un total de 14 ha en las colinas de Givry, produciendo unas 90.000 botellas al año.

El estilo de la bodega, calificada de “la más radical” de la región, suele ser de vinos ricos y opulentos, maduros, concentrados y con un aporte de madera nueva elevado (a menudo del 100%), pero a la vez equilibrados y definidos, transparentes en cuanto a su elaboración, francos. Los objetivos en la elaboración incluyen trabajar con un mínimo de oxígeno y sulfuroso, utilizando la crianza en barrica para que el vino se equilibre mediante la oxigenación que sufre a través de los poros de la madera.

En cuanto a la añada 2004 en la borgoña, ha sido objeto de múltiples discusiones entre los defensores de los vinos más maduros y concentrados, y aquellos que abogan por un estilo más sutil y delicado, más expresivo del terroir o del productor. Ambos esgrimen el argumento del equilibrio de diferente forma. Los primeros ven en la añada unas maduraciones difíciles y una acidez alta. Los segundos vinos frescos y vivos, finos y expresivos. Lo cierto es que los fenómenos meteorológicos causaron daños en muchos viñedos, así como maduraciones complicadas y problemas de podredumbre. En principio se trata de vinos delicados y vivos, con una fruta fresca y una estructura esbelta. Eso sí, es imprescindible una selección de la uva tanto en el viñedo como en la bodega, de manera que se eliminen las uvas inmaduras o afectadas de podredumbre. Es una añada en la que aquellos pagos con mejores situaciones para la maduración y el drenaje, aventajarán claramente a sus vecinos. En este sentido los vinos expresarán muy bien el terroir.

El Clos de la Servoisine de Joblot en la copa, se muestra bastante cubierto, con un ribete fucsia. La nariz es limpia, bastante varietal, con aromas a frambuesas y picotas frescas. Muy fino, nada vinoso. El aporte de la madera no resulta para nada abusivo, toques especiados muy armonizados con los aromas primarios. Muy buena intensidad y franqueza en general. En boca posee una magnífica estructura, muy bien equilibrada, de paso aterciopelado y buena persistencia. Cero asperezas. Un vino muy armonioso y equilibrado dentro de su voluptuosidad controlada, muy placentero.

Quizá sea por la buena exposición del pago, ayudada por supuesto de la concienzuda selección de los productores, pero el vino no muestra las deficiencias que se le suponen a una añada como la 2004. Por otro lado, el estilo fresco compensa perfectamente la tendencia voluptuosa de Joblot, por lo que se alcanza un equilibrio muy consensuado. Un buen acercamiento a la pinot noir y a la Borgoña, sin complicaciones y a un buen precio.

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