lunes 27 de noviembre de 2006

Amiot-Servelle Chambolle-Musigny 2002
Domaine Amiot-Servelle
AOC Chambolle-Musigny (Borgoña, Francia)
13% alc.
Precio 32€
100% pinot noir


Chambolle-Musigny es uno de los pueblos más típicos de la Côte de Nuits, famoso por sus grandes vinos y sus construcciones agrestes y por su defensa del entorno cultural y la integridad del viñedo. Si viajamos de norte a sur, llegamos a Chambolle justo después de Gevrey-Chambertin y Morey-Saint-Denis. En opinión de muchos, y puestos a generalizar, se producen aquí los vinos más delicados de la Côte de Nuits, muchas veces llamados femeninos. Delicados sí, pero no faltos de intensidad. Toda la finura de la que la Borgoña es capaz. Famosa es ya la frase que califica a los vinos de Le Musigny, su pago más famoso como “puño de hierro en guante se seda”.

Christian Amiot y su mujer Elizabeth Servelle regentan la bodega que, desde 1990 produce bajo el nombre de Amiot-Servelle los vinos que otrora apareciesen bajo la marca de Servelle-Tachot. El patrimonio de viñas es excelente, casi 7 ha entre las que se incluyen terrenos en pagos tan afamados como Les Amoureuses, Derriére-la-Grange, les Charmes o Clos de Vougeot, además de las parcelas calificadas como village Chambolle-Musigny de las que procede el vino que nos afecta ahora y otras en Borgoña genérico. En años recientes la calidad ha aumentado enormemente, y la crítica especializada viene alabando los vinos del domaine, situándose éste cada vez más cerca de los más reputados del pueblo de Chambolle.

Desde hace más de diez años, la bodega viene adoptando los principios de la cultura biológica, disminuyendo el uso de pesticidas y fertilizantes químicos. Se trabajan los terrenos en las diferentes estaciones, se utiliza estiércol como fertilizante y se realizan análisis periódicos del suelo (método GEST). La vendimia es manual, con una selección cuidadosa tanto en el viñedo como en la bodega. La vinificación es tradicional (con control de temperatura y bazuqueo) en cubas de madera abiertas. Ligera maceración en frío antes de la fermentación de quince días mínimo, con despalillado más o menos total dependiendo de la añada. La crianza del vino dura al menos 18 meses en barricas de roble renovadas parcialmente, siendo el porcentaje de barricas nuevas para el Chambolle-Musigny village de un 20%, y llegando hasta el 50% el los vinos más prestigiosos de la bodega. El embotellado se realiza en la propiedad, sin filtrar los vinos tintos desde 1997.

Es pues un productor que, a pesar de tener un espíritu de salvaguarda por la elaboración tradicional y la expresión del terroir, no es para nada rígido, adaptando los procesos de producción al carácter de la añada en pos de una mejor, más respetuosa y más nítida expresión de sus vinos.

Como hemos dicho, las uvas de las que procede este vino se encuentran en viñedos dentro de la denominación Chambolle-Musigny. Concretamente se trata de diferentes parcelas que suman un total de dos hectáreas:

- Les Danguerrins, de 51 a, plantada en 1992. Suelos poco profundos y muy pedregosos, no obstante ricos en materia orgánica y poco sensibles a la sequía. Parcela bien expuesta y una de las más elevadas del pueblo.
- Les Borniques, de 11 a y viñas de 70 años de edad y Les Arguilliers de 34 y viñas de 35 años, parcelas con suelos muy calcáreos y poco pedregosos. Muy bien expuestas y limítrofes al grand cru Le Musigny.
- Les Bas-Doix, con 45 a de 12 años, 25 a de 70 años y 17 a de 30 años de edad. Parcelas con suelo bastante profundo, muy calcáreo y poco pedregoso. Magnífico drenaje. Cercanas a las viñas de Vougeot.
- Les Drazeys, parcela de 24 a y plantada hace una quincena de años. El suelo es calcáreo, bastante pedregoso y no muy profundo. Buena exposición. Se encuentra al norte del pueblo.
- Aux Croix (8 a de 35 años), les Clos (7 a de 35 años) y les Bussières (8 a de 5 años).

Dos mil dos ha sido un gran año en la Borgoña, tanto para blancos como para tintos. La floración tuvo lugar en buenas condiciones, seguida de unos meses de julio y agosto algo escasos de sol y con temperaturas por debajo de la media, pero también con precipitaciones escasas para la media de la Côte d’Or. A finales de agosto sí que hubo abundantes lluvias y temperaturas bajas, pero el buen tiempo, afortunadamente volvió a la parte norte a principios de septiembre, proporcionando buenos niveles de azúcar y reteniendo la acidez gracias a unos cielos claros y vientos secos del norte que propiciaron unas excelentes condiciones sanitarias en la fruta. La cosecha comenzó el 18 de septiembre en la Côte de Nuits. El estilo de los tintos viene siendo el de vinos muy maduros, pero dotados de un magnífico equilibrio en manos de los buenos productores. Más expresivos de su pinot noir que del terruño del que proceden. En muchos casos son vinos que se beben bien jóvenes, pero que tienen un buen potencial de guarda. Esta guarda será especialmente gratificante a nivel de grand cru. Se ha dicho que en 2002 es difícil equivocarse al comprar. Prácticamente en toda la Côte d’Or se han dado vinos excelentes, y las diferencias de calidad entre los diferentes niveles de clasificación de los viñedos no son tan evidentes gracias a las condiciones favorables. Eso sí, como siempre, pongámonos en manos de buenos productores.

Pero vayamos a la copa. Visualmente es de capa media-baja, con destellos color rubí. Tiene una nariz elegante, franca y de buena complejidad. No excesivamente profunda, pero sí bastante seria. Buena expresión de la pinot noir (frutillos rojos frescos), muy fina, con los aportes de la madera (en forma de regaliz, cedro) y la fruta al unísono y bien conjuntados. De fondo aromas ya de cierta evolución en botella en forma de trufas y violetas. Seductora nariz. En boca entrada equilibrada, muy viva, paso ligero, final algo áspero y con ligero amargor, quizá de la madera, o quizá para este vino en este año no se despalilló completamente, en cualquier caso no es molesto , pero se ve un poco acentuado por la acidez haciendo parecer al vino algo descarnado. Sorprende al final con un ramillete de aromas bastante persistente. Concentración moderada, que sorprende al final.

Elegante, femenino y sereno. Muy agradable con la comida, con platos delicados. Difícil hablar aquí de un vino muy maduro, no al menos en términos absolutos. El estilo del productor no hace concesiones de ese tipo. Estamos ante un vino sutil y ligero, no exento de concentración, limpio, perfumado. De esos vinos que construyen los tópicos sin que ello signifique que no es un vino placentero, interesante y muy digno. Eso sí, no es barato.

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domingo 19 de noviembre de 2006

Grans-Fassian Trittenheimer Apotheke Riesling Auslese GK *** 1990

Grans-Fassian Trittenheimer Apotheke Riesling Auslese GK *** 1990 **
Weingut Grans Fassian
Mosel (Leiwen, Mittelmosel, Alemania)
8% Alc.
Precio 40€
100% riesling

La región de Mosel, que recibe su nombre del afluente del Rin del mismo nombre, comprende poco más de once mil hectáreas de viñedo que para muchos producen algunos de los vinos que representan la quintaesencia de la reina de las uvas blancas, la riesling. Vinos ligeros, elegantes, frescos, perfumados y magníficamente delineados. Los vinos dulces nobles de la zona están entre los más cotizados del mundo, a pesar de no ser una región pionera en la elaboración de este tipo de vinos.

El cultivo de la viña aquí se remonta nada menos que a la época del Imperio Romano. Sin embargo fueron los monasterios los que durante la baja Edad Media comenzaron a establecer lo que hoy día son los límites de la región. Sin embargo, como ya hemos apuntado antes, la fama actual de los vinos de la región es bastante más reciente, y probablemente no se remonte más allá de principios del siglo XX.

La variedad dominante es la ya mencionada riesling, superando la mitad del viñedo plantado. La parte de la región conocida como Mittel (medio) Mosel, centrada alrededor del pueblo de Bernkastel, ha sido siempre la más cotizada. A pesar de que no hay una delimitación legal para esta zona, suele considerarse que comprende los viñedos situados entre Leiwen y Erden. La región de Mosel tiene cierta similitud con la Borgoña francesa en que, incluso en un breve trecho del río, pueden existir importantes diferencias en cuanto a composición del suelo y microclima. Sin embargo, aquí se sostiene la idea de que las diferencias suelen ser en muchos casos diferencias de estilo más que de calidad. Las otras dos secciones de la región son respectivamente las zonas superior e inferior del Mosel. Los mejores suelos, situados principalmente en la parte media y algo en la baja, están compuestas, como no, por pizarra. Especialmente valorada es la pizarra azul del periodo devoniano. Esta pizarra contribuye a que la riesling produzca vinos que desarrollen aromas minerales, además de absorber el calor y retenerlo para ayudar a la maduración de la uva. Por otro lado, la magnifica capacidad de drenaje de estos suelos es particularmente beneficiosa en estos climas tan húmedos y para uvas con un ciclo de maduración tan largo como el que tiene aquí la riesling. Por si eso fuera poco, es frecuente que los viñedos se encuentren plantados en dramáticas pendientes, a mitad de las cuales suelen estar situados los mejores viñedos, a semejanza de los de la Côte d’Or borgoñona.

El pueblo de Trittenheim posee 326 ha de viñedo. De entre estas, 55 ha pertenecen al viñedo Trittenheimer Apotheke. Está en pendiente ondulada, por lo que la calidad puede variar sustancialmente de parcela a parcela. En concreto, la parcela que posee Grans-Fassian está compuesta de la tan cotizada pizarra negro azulada.

La bodega, situada entre los pueblos de Leiwen y Trittenheim, es regida hoy día por Gerhard Grans, y practica la viticultura familiar desde 1624. Posee en total 9,6 ha de viñedo (8,5 de riesling), y su producción anual se sitúa en las ochenta mil botellas. Además del ya mencionado Trittenheimer Apotheke, cultivan parcelas en los pagos clasificados de Laurentiuslay en Leiden, Goldtröpfchen en Piepsport y Dhronhofberger. La bodega es miembro del VDP, la asociación que contiene a los productores más importantes de Alemania.

La producción del Riesling Auslese Trittenheimer Apotheke *** GK 1990 fue de unos 2.250 litros. Su acidez es de 9,5 gr/l, y el azúcar residual 82 gr/l. Recordemos que el término auslese hace referencia a la selección de los racimos, normalmente con una mayor concentración de azúcares, acidez y demás sustancias, lo que en la mayoría de los casos implica la infección de muchas de las bayas con la famosa podredumbre noble y el desarrollo de sus aromas tan característicos en el vino.

El año de 1990 en Alemania trajo un caluroso verano, seguido de un mes de septiembre fresco y un magnífico mes de octubre, que dio pie a una magnífica cosecha en la región de Mosel, con mostos combinando niveles altos de azúcar y acidez. Por otro lado la cantidad de botrytis fue reducida (se elaboraron pocos BA y TBA) debida a la sequía, razón además por la cual las bayas no alcanzaron gran tamaño y los rendimientos se mantuvieron bajos, dando lugar a vinos de gran concentración. Hoy día, muchos de los vinos han demostrado su valía y potencial de guarda.

Como por ejemplo lo ha hecho el vino que nos interesa ahora mismo. De un color amarillo dorado, con reflejos casi broncíneos. Nariz armoniosamente perfumada, compleja, profunda, con los aromas de diferentes procedencias perfectamente conjuntados, fundidos en un ramillete, pero a la vez bien definidos, como los típicos aromas de uvas botrytizadas que se pueden encontrar en otras añadas del auslese de Grans-Fassian (camomila, manzanilla, cera) juntos a los aromas frutales (fruta amarilla) aún presentes y aportando frescor. De fondo, y afilando el conjunto, ese toque acerado y mineral aparece con la aireación, cuando el resto de aromas se han templado un poco. Todo sin excesos, con sobriedad y delicadeza que se corresponde con las percepciones en boca donde el vino se muestra también muy equilibrado por una gran acidez, dulzor comedido y gran persistencia aromática. Magnífica concentración para un vino de maneras tan delicadas. Estupendo.

En fin, que podemos decir aparte de recomendar encarecidamente la adquisición de este tipo de vinos y su disfrute con unos cuantos lustros a sus espaldas. La recompensa vale la pena. Sin ese tiempo en botella probablemente no obtengamos la armonía y la complejidad aromática que nos ha ofrecido este vino. Eso sí, tenemos que tener en cuenta que partimos de un vino con una sustancia considerable, fruto de una añada muy buena, de elevada acidez y concentración, tratándose además de un auslese en un año en el que, debido a la poca proliferación de la botrytis, poca uva fue a parar a vinos de más alto rango. Y por si fuera poco todo en manos de un productor muy sólido y prudente. Un buen ejemplo dentro de un tipo de vino que ya de por sí suele brillar excepcionalmente, produciendo ejemplos de sutileza, delicadeza, perfume, pureza y perfección. La diva. La riesling… en Mosel. Es complicado que esta uva alcance las cotas de sutileza, pureza y complejidad que alcanza en el viñedo alemán fuera de él. Hemos probado algunos ejemplos nacionales y, sinceramente, cualquier comparación es totalmente absurda. También tenemos Alsacia, pero eso… ¡eso es otra historia!

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miércoles 15 de noviembre de 2006

Pierre Gimonnet & Fils Gastronome 2000

Pierre Gimonnet & Fils Gastronome 2000 *
Pierre Gimonnet & Fils
AOC Champagne (Cuis, Francia)
12% Alc.
100% chardonnay
Precio aproximado 25€


Desde 1750 la familia Gimonnet cultiva la viña en Cuis. Pero hasta los años treinta del pasado siglo toda la producción era vendida a las grandes casas de Champagne. Es por aquel entonces cuando Pierre Gimonnet, no pudiendo aceptar la depreciación que sufrió la materia prima en aquella época, comienza a vinificar el fruto de sus viñas, en el periodo de entreguerras. De esta manera, y a pesar de las dificultades de encontrar una clientela, que en la época era poco aficionada a los champagnes de pequeños propietarios y más aún tratándose de blanc de blancs, la vinificación y comercialización de toda la cosecha se convirtió en el objetivo de la bodega. Pero es sin duda a partir de 1955 cuando la bodega encuentra el estilo tan “chardonnay” que le caracteriza. La pasión de Michel Gimonnet, hijo de Pierre, es el origen de la elaboración de unos champagnes llenos de carácter y expresividad, cuyo estilo ha sido descrito como lleno de nervio, mineral y austero. Actualmente son Olivier y Didier Gimonnet, hijos de Michel quienes continúan trabajando con la filosofía de su padre sin hacer ningún tipo de concesiones.

Teniendo en cuenta los antecedentes históricos de los que hemos hablado, y a pesar de haber crecido el negocio, la Maison Pierre Gimonnet prfiere limitar su producción a sus viñedos de la Cote de Blancs en Cuis (premier cru), Cramant y Choully (grand cru los dos), totalmente plantados con chardonnay. El excelente pueblo de Cuis, calificado como premier cru (al 95%) está situado al noreste de Cramant. Suele decirse que los vinos de Cuis son un poco más potentes que los de Cramant pero con un bouquet menos refinado. Y es que Cramant es para muchos el pueblo más bonito de la Cote de Blancs y uno de los mejores en calidad, con las mejores viñas al sur del pueblo. Sus vinos adquieren un bouquet sólo superado por los de Le Mesnil, y suelen desprender un maravilloso aroma a caramelo con el tiempo en botella. El vino madura antes que en los pueblos vecinos, pero aún así mantiene la calidad durante largo tiempo. Muchas grandes casas tienen sus mejores viñas en Cramant. Por último, Choully es un pueblo de calidad algo variable. Sus mejores viñas están situadas en el linde con Cramant. El problema es que gran parte de las viñas del pueblo se encuentran en terreno llano, produciendo una chardonnay algo ordinaria. Generalmente los vinos del pueblo suelen ser más bastos y corpulentos que los de sus vecinos más ilustres.

A partir de la cosecha 2005, el territorio de Oger, también un grand cru de la Cote de Blancs viene a completar el aprovisionamiento de la bodega. Con más de 25 hectáreas en total en los territorios apuntados, la bodega posee un patrimonio de viñas envidiable, produciendo sólo blanc de blancs. La edad de los viñedos es elevada, con dos viñas en Cramant plantadas en 1911 y 1913, y el 70% de las viñas restantes con una edad media superior a los treinta años en el 2005, 40% de las cuales superan los cuarenta. Tenemos pues casi la mitad de las viñas (12 ha) en terreno calificado como grand cru, y el resto (14 ha) en premier cru, todos ellos de una edad respetable, lo que permite obtener una buena regularidad en cuanto a calidad y minimizar la chaptalización, especialmente en los vinos de la serie “Spécial Club”.

Pero para mantener esta potencial calidad, hay que ser muy riguroso en la vinificación. En concreto, la cuvee Gastronome es para la bodega la “cuvée millésime joven”, conservando la frescura de un brut sin añada con la materia de un millésime. La uva es toda chardonnay de la Cote de Blancs. Concretamente en esta añada 2000 estaba compuesta de un 25% de uva Cramant (50% de Buissons, Fond du Bateau y Gromonts), 50% de Choully (75% Montaigu, 25% Rond Buissons) y 25% de Cuis (80% Croix-Blanche, 20% Roualles). Se pretende con este ensamblaje capturar la viveza y frescor de Cuis junto al cuerpo y la redondez de Cramant y Choully. La vendimia es manual y el prensado tradicional, con posterior vinificación por parcelas, fermentación alcohólica a temperatura controlada (18-20ºC), fermentación maloláctica y crianza en cubas neutras durante 8 meses (con dos trasiegas). Estabilización por frío a -4ºC y ligera filtración con arcilla después del ensamblaje. Tirage para la segunda fermentación de 20 gr/l de azúcar. Envejecimiento en botella, sobre lías, de treinta meses como mínimo normalmente. Degüelle tres meses antes de su salida. Dosage débil, de 7 a 8 gr/l de azúcar residual.

En general, parece que la añada 2000 en Champagne ha sido suficientemente buena como para que muchas de las casas elaboren vinos de añada. Sin embargo las condiciones no han sido todo lo benignas que cabría desear, y la más resistente chardonnay o incluso la pinot meunier pueden haber obtenido mejores resultados que la siempre sensible pinot noir. A un relativamente cálido y húmedo invierno le siguió una primavera igual de húmeda. El tiempo se mantuvo hasta mayo y produjo una floración rápida más o menos a mediados de junio. Junio y agosto fueron cálidos y secos, pero julio trajo mal tiempo, con tormentas de lluvia y granizo que diezmaron bastante los viñedos. Por suerte el buen tiempo volvió y salvó gran parte de la cosecha en buenas condiciones sanitarias. La vendimia comenzó el 11 de septiembre y duró hasta principios de octubre.

Volviendo a la realidad que nos ocupa, en la copa podemos observar una burbuja abundante y continua, de tamaño aceptablemente pequeño. Acercamos la nariz cuidadosamente y recibimos un primer golpe muy intenso. Bastante finura en nariz, buena armonía entre los aromas frutales (fruta blanca, algo de cítricos) y los proporcionados por el reposo sobre las lías (bollería). Todo esto acompañado de un fondo austeramente mineral que conecta con la entrada en boca también austera, muy fresca, gran acidez. Aparece algo de vinosidad al paso por boca, algo que no se adivinaba en nariz. Aquí el carbónico se muestra muy cremoso, cosquilleando el paladar y sin agredir la lengua. Persistencia y concentración medias, en la que quizá desaparecen antes los aromas frutales que los aportados por la crianza. Ligero amargor final.

En general es un champagne bastante armonioso y equilibrado, con mucho del carácter refrescante y la acidez de los vinos de Cuis pero al perecer bastante marcado también por el carácter vinoso de Choully en boca y no tanto por la profundidad y redondez de Cramant. No en vano el 50% de la uva procede de los viñedos del primero de estos grand cru. En principio, y debido a la concentración y persistencia medias en cuanto a aromas frutales se refiere, no parece que sea un vino que pueda evolucionar interesantemente en botella (independientemente del aguante que tenga) pero, aunque ahora se encuentra en un buen momento de consumo, quizá pueda ser interesante ver cómo evoluciona en un año.

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sábado 11 de noviembre de 2006

Franck Grux Bourgogne "Les Grandes Coutures" 2004

Franck Grux Bourgogne "Les Grandes Coutures" 2004 *
Domaine Franck Grux
AOC Bourgogne (Francia)

13% Alc.
Precio 13€
100% chardonnay


El pago “Les Grandes Coutures” es una parcela delimitada, calificada como borgoña genérico, situada en el límite de la AOC Meursault. Esta parcela es propiedad de Frank Grux, y ha sido su primera compra como productor independiente. El 2004 ha sido su primer año en la producción de este vino, aunque por aquel entonces no controló la parte viticultural. En 2005 ya está todo bajo su supervisión.

Franck Grux, de cuarenta y cinco años de edad y nativo de Beaune es, desde 1988 el responsable de la vinificación en Olivier Leflaive, así como el encargado del trato con los diferentes viticultores a los que el domaine/maison compra uva. Enólogo por la facultad de Dijon, supervisó la vinificación del mismísimo Guy roulot entre 1984 y 1988, justo antes de pasar a las filas de Olivier Leflaive. Desde al menos 1996, compagina la elaboración de los vinos del domaine con los de su propio nombre, Domaine Franck Grux. Además de este “Les Grandes Coutures”, del cual como hemos dicho la 2004 ha sido la primera añada, elabora un Meursault “Les Meix Chavaux” al menos desde 1996, a partir de una parcela de su familia cuyo control comparte con su tía, aunque técnicamente se encarga él de todo. La producción de este vino es de unas ciento treinta barricas, totalmente vendidas. Hoy día es uno de los profesionales más respetados de la región. Todo esto hace de los vinos del domaine una fuente de grandes satisfacciones a un precio más que adecuado.

Se producen unas seis o siete barricas de “Les Grandes Coutures”. La vinificación es la clásica de la región: fermentación lenta en barricas (bajo porcentaje de madera nueva), crianza sobre sus lías con temperatura controlada, sin batonnage y sin trasiegas. En primavera el vino comienza la maloláctica. Después trasiega, ensamblaje en depósitos de acero inoxidable y ligera clarificación antes de su embotellado alrededor de octubre.

La añada 2004 ha sido interesante para los blancos de borgoña. Ha dado vinos muy puros, enfocados y austeros, con buenos niveles de acidez y a la vez no exentos de concentración y poseedores de un buen equilibrio global. Vinos con buen potencial evolutivo y que expresan muy bien el terruño del que proceden. Climatológicamente ha sido un año complicado para los productores, con un mes de agosto muy pobre, frío y tormentoso, que amenazaba con muchas dificultades en la maduración de las uvas. Sin embargo, un milagroso mes de septiembre arregló las cosas, con abundantes horas de sol y noches frescas, consiguiendo una buena maduración de las uvas a la vez que se mantenían unos buenos niveles de acidez. Sorprendentemente, a la hora de la vendimia, las uvas habían alcanzado unos magníficos niveles de azúcar. Los rendimientos han sido más bien altos, por lo que es importante el trabajo en la viña para no perder después concentración en el mosto.

Pero veamos cómo se ha traducido todo esto en el vino. Por ejemplo, en nariz tenemos los aromas primarios de la fruta (cítricos y algo de fruta blanca) así como los aportados por la madera (frutos secos, algo de vainilla) expresándose a la par, muy bien conjuntados, pero el equilibrio es ahora propio, y no sabemos lo que puede suceder con el tiempo, cuando esos aromas frutales se añejen y pierdan intensidad. Probablemente no sea un vino para guardar mucho tiempo. Junto a estos aromas, toques calizos afinan un conjunto muy serio y bien definido, bastante puro. En boca es muy bueno, con una entrada viva y suculenta, gran equilibrio sustentado por una buena acidez, concentración y untuosidad que se mantienen en el paso por boca, bastante consistente en este punto. Final medianamente persistente, con buena concentración para el tipo de vino en el que nos estamos moviendo.

Estamos pues ante un preciso y meritorio trabajo enológico a un precio más que adecuado. Buena complejidad, profundidad y concentración para un borgoña genérico (aunque de parcela única y con derecho a llevar su nombre). Una magnífica introducción a los blancos de la región para aquellos que buscan el estilo más sobrio y mineral, diferente del estilo más evidente y efectista, lejos de la chardonnay madura y tropical que dificulta la expresión de aportes en registros aromáticos más tenues. En definitiva, un estilo más sutil y que permite mayores complejidades. Un estupendo vino para el fondo de nuestra bodega. Se nota el frescor y la precisión característica de la añada, incluso para un vino en el que el productor no ha podido controlar la viticultura (sí que lo hará en el 2005). El estilo austero y mineral está ahí, y dados los antecedentes de Grux, es inevitable pensar en los vinos de Guy Roulot como referente estilístico. Los precios, por suerte, son inferiores.

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lunes 6 de noviembre de 2006

Vega Sicilia Valbuena 5º Año 2001

Vega Sicilia Valbuena 5º Año 2001 *
Bodegas Vega Sicilia
D.O. Ribera del Duero
14% alc
Precio aproximado 70€

Porcentaje de variedades aproximado: 80% tinto fino, 10% cabernet sauvignon y 10% merlot.

Las bodegas Vega Sicilia están situadas en la localidad vallisoletana de Valbuena de Duero. La finca cuenta con una plantación de 250 hectáreas de viñedo, plantadas con un 80% de tinto fino y, el resto, cabernet sauvignon, merlot y malbec. Los suelos son arcilloso-calcáreos, con zonales pardos y una parte aluvial.

En general, la Ribera del Duero posee un clima continental, con influencia atlántica. Las precipitaciones son escasas, con medias anuales que no superan los 500 mm, concentradas especialmente en primavera y otoño. La abundante insolación alcanza medias anuales de 2.200 horas, y el río Duero favorece las neblinas y brumas matinales que configuran una fuente adicional de humedad. Es un clima que hace que no se den muchas enfermedades debidas a hongos o insectos. Los peores enemigos de estos viñedos son las heladas de primavera y las tormentas de granizo estivales

La bodega fue fundada por Eloy Lecanda en 1864. En toda su larga historia ha pertenecido a diversos propietarios, aunque ha mantenido siempre su personalidad, elaborando vinos concentrados, maduros, generosos y extremadamente elegantes. El epítome de la Ribera del Duero.

La historia se inicia en 1848 cuando Toribio Lecanda, compra al Marqués de Valbuena una finca de 2.000 hectáreas dedicada a actividades agrícolas y ganaderas. Eloy, hijo de Toribio, compra en Burdeos 18.000 sarmientos de cabernet sauvignon, malbec, merlot y pinot noir, destinados a la elaboración de brandy y ratafías.

Adquirida la finca por la familia Herrero, la da en alquiler a Cosme Palacio, de cuya mano llega a la bodega Domingo Garramiola, personaje crucial en la historia de Vega Sicilia. Domingo emplea técnicas bordelesas para vinificar, renueva las barricas de crianza y, sobre todo, dedica grandes esfuerzos a la limpieza de los lagares.

El duro trabajo de Garramiola da su fruto en 1915, con el nacimiento de dos nuevos vinos: Vega Sicilia y Valbuena. Se trata de unos vinos que siguen el modelo de lo que en aquella época se estilaba en La Rioja: envejecimientos prolongados en tinas y barricas de madera y embotellado según llega el pedido.

En 1933 fallece Domingo Garramiola. Se encarga la responsabilidad de continuar con su labor a su estrecho colaborador Martiniano Renedo.

Jesús Anadón se incorpora a las bodegas en 1956. Gerente de la firma durante varias décadas y hombre trascendental en Vega Sicilia, pone en marcha más tarde la Denominación de Origen Ribera del Duero.

La etapa actual se inicia en 1982, cuando David Álvarez adquiere la bodega y los viñedos. Desde ese año la familia Álvarez ha desarrollado una política de encuentro de las corrientes innovadoras que exige el sector vinícola con el modo de hacer tradicional. Se ha ampliado la superficie de viñedos y se ha producido un proceso de modernización tanto del interior como del exterior de la bodega.

Cuando Jesús Anadón se jubila, Pablo Álvarez toma plena posesión de la dirección general de la bodega; del área enológica se responsabiliza Mariano García, ayudante de Jesús Anadón desde su incorporación a la empresa en 1968 y responsable de grandes éxitos en los últimos años. 1998 es el año de la incorporación de Xavier Ausás a la dirección técnica del grupo de bodegas, después de trabajar seis años como enólogo de Vega Sicilia.

En cuanto a la elaboración, la bodega ha establecido unos límites en el rendimiento de sus cepas, de forma que no se superen los 22 hectolitros por hectárea. La uva no es recogida si tiene menos de 13 grados. La densidad de plantación por hectárea es de unas 2.200. No se utiliza regadío y se poda en verde para eliminar racimos con el fin de que cada cepa tenga una producción inferior a los dos kilos. La recolección se lleva a cabo selectivamente según el grado de madurez de los racimos de las diferentes parcelas. Las uvas recogidas a mano llegan a la bodega en cajas de veinte kilos de capacidad. Se depositan en una mesa, donde se procede a la segunda selección. De allí, una cinta transportadora las traslada hasta el depósito de fermentación elegido. El objetivo es introducir en cada depósito uvas de características similares, que se dedicarán a la elaboración de los diferentes vinos.

La fermentación alcohólica dura unos quince días y la temperatura máxima puede alcanzar los 32 grados. Valbuena fermenta en depósitos de acero inoxidable. La fermentación maloláctica tiene lugar en depósitos de cemento, tras la cual el vino reposa en los mismos durante un año.

La crianza del vino se inicia en enero, primero en tinos de 20.000 litros (4 meses) y luego en barrica nueva. La duración del proceso de crianza en madera para los Valbuena es de tres años y medio. Durante este tiempo, el vino va rotando de barrica nueva (60% americano y 40% francés) a barrica cada vez más usada. Una vez afinados mediante este proceso, los vinos reposan por fin en grandes envases de madera que los prepararán para su posterior embotellado. Una vez en la botella, Valbuena permanece en ella año y medio antes de su salida al mercado.

El Consejo Regulador calificó la añada 2001 como excelente. Comenzó con un invierno frío con abundantes lluvias. Le siguió una primavera templada, lluviosa, con heladas en brotación que pudieron mermar los rendimientos. El verano fue caluroso, de pluviometría baja, sin riesgos de podredumbres o enfermedades. Inicio de vendimia el 3 de octubre.

Una vez tenemos el vino en la copa, a la vista se muestra de capa alta, color picota, con ribete cardenalicio. En nariz se percibe una fruta muy madura, fruta negra más bien, con aromas terrosos y algo vegetales junto a cueros finos. El aporte aromático de la barrica nueva va un poco por su lado ahora mismo, pero no grita en exceso, no estorba, simplemente está por armonizar, por ensamblarse esos aromas a regaliz y otros tonos dulces. Cuando eso llegue se destapará toda la finura que ya apunta. En boca es muy equilibrado, con una entrada sabrosa y fresca, nada pesada, opulenta pero sin perder la elegancia. Paso aterciopelado, aún no sedoso, redondo y consistente, con una madera muy bien puesta y ensamblada, sin ápice de aspereza. Correcta persistencia.

Se nota un saber hacer de muchos años aquí, un conocer la materia prima, los métodos de elaboración y los resultados. El carácter de la añada y las posibilidades de un vino que año tras año no defrauda, aunque quizá el precio sea demasiado elevado y se deba en parte a la fama de Vega Sicilia. De cualquier manera, tenemos entre manos un vino que aún está en los albores de su vida, y que necesita de un tiempo en botella para que los aromas evolucionen a algo más complejo y profundo, y que de paso los aromas de diferente procedencia coincidan en un punto, en un bouquet armónico y complejo. El aporte de la barrica nueva, a pesar de notarse aromáticamente en nariz, es el justo para que no suplante la identidad del vino base, y que esté ahí para algún día ensamblarse y aportar complejidad, o así lo esperamos. En boca ese aporte es ejemplar, sin estropear para nada el equilibrio gustativo ni la textura del vino, que por otra parte posee una estructura magnífica ya de salida, sin excesos de prensa o de maceración que lo hagan áspero y verdoso, ni oscuro, cosas innecesarias por otra parte con unos rendimientos bajos y unas viñas de buena edad. La posterior puesta en barricas cada vez de más uso probablemente sirva de efecto anti-choque, de estabilizador, para el aporte inicial de las barricas nuevas y para el afinamiento del vino. Un proceso complejo el de estos vinos, en el que cada cosa está ahí por una razón, nada es superfluo, los años de resultados lo han demostrado.

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