viernes 29 de diciembre de 2006

Gatinois Brut Reserve Grand Cru

Gatinois Brut Reserve Grand Cru *
Champagne Gatinois
AOC Champagne (Aÿ, Francia)
12% Alc.
90% Pinot Noir y 10 % Chardonnay
Precio alrededor de los 27€
Importado en España por Víctor Cardona.

La familia Gatinois elabora vino en Aÿ desde 1696, y hoy día poseen veintinueve parcelas en el pueblo, sumando un total de 7,2 ha, de las cuales 6,2 ha son de Pinot Noir. La mitad de la producción es vendida cada año a sus vecinos de Bollinger. A la cabeza de la bodega se encuentra actualmente Pierre Cheval-Gatinois que, además de elaborar unos estupendos champagnes de estilo clásico, tiene especial interés en su tinto de Aÿ. Se trata de uno de los ‘récoltant-manipulant’ (elaboradores que además cultivan la uva) más reputados. Su producción anual es de unas treinta mil botellas.

El pueblo en el que se localiza este producto, Aÿ, en el Valle de la Marne, era conocido como origen vinícola antes de que comenzaran a hacerse espumosos. Hoy día podemos encontrar aquí alrededor de cincuenta viticultores y unas diecinueve casas productoras, entre las que Bollinger es la más conocida. Los mejores pagos se encuentran en pendientes protegidas del viento, justo encima del pueblo, proveyendo de uva a bodegas de renombre como la ya mencionada Bollinger, Deutz, Gosset o Krug. La proporción de variedades es de un 86% de Pinot Noir, un 4% de Pinot Meunier y un 10% de Chardonnay. El pueblo está calificado como grand cru, y es uno de los más reputados de toda la región de Champagne. En palabras de Richard Juhlin, la Pinot Noir de Aÿ es una inimitable combinación de pureza aromática, riqueza gustativa y textura aterciopelada.

En el caso del Brut Reserve de Gatinois, las proporciones son de un noventa por ciento de Pinot Noir y el resto de Chardonnay, porcentaje que mantienen en todos sus blancs. El vino suele ser una mezcla de tres añadas, no ve la madera, el reposo sobre lías es aproximadamente de cuarenta y ocho meses, y el dosage bajo, de 6 gr/l, que se mantiene en toda la gama.

En la cata muestra un color dorado intenso, una nariz frutal relativamente madura (cereza, manzana) y con aromas de bollería discretos, algo de caramelo y un final de almendras amargas. Excelente finura y limpieza, gran definición aromática y respetable complejidad. En boca es cremoso, con cuerpo, buena persistencia. Redondo y muy bien equilibrado dada esta redondez, el frescor y el carbónico.

Sencillamente impecable en su gama. Un arquetipo de champagne joven con un porcentaje dominante de Pinot Noir (evidente en el color), aportando redondez y corpulencia, mucha fruta, y todo ello compensado con un punto de frescor y acidez nerviosa, del que probablemente sea en buena parte responsable ese pequeño porcentaje de Chardonnay, que da un matiz de elegancia.

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jueves 21 de diciembre de 2006

[CD] Dönnhoff Riesling trocken 2004/2005

Dönnhoff Riesling trocken 2004/2005 *
Weingut Hermann Dönnhoff
Nahe (Oberhausen, Alemania)
11.0% Alc. En 2004 y 11.5% Alc. en 2005
100% Riesling
Precio 12€


La región de Nahe, situada al oeste de Alemania, alrededor del valle del afluente del Rin del mismo nombre que la región, existe administrativamente desde 1930, y hasta entonces pocos vinos se embotellaban localmente. Su fama, por tanto, es reciente, y es difícil hablar aquí de una identidad o tipicidad. La zona superior (Nahe superior) incluye pueblos tan nombrados como Schlossböckelheim, Niederhausen y Oberhausen, con suelos abundantes en pizarra. La mayor parte de la región está plantada con Riesling, y los vinos producidos pueden recordar a los buenos de la región de Mosel por su elegancia y concentrado frescor. Gracias al curso oeste-este del río, muchos viñedos tienen una exposición ideal hacia el sur, que modera el clima continental general de la región. En estos casos podemos encontrar rieslings a la altura de los mejores de Alemania, con un perfecto equilibrio entre concentración y elegancia, entre frutosidad y mineralidad. El resto de suelos se diversifica entre arcilla ferrosa en la zona baja y algo de terreno volcánico también en la zona alta. La zona media comparte los suelos pizarrosos de la zona alta.

Helmut Dönhoff tomó las riendas del Weingut Hermann Dönhoff, cuya familia practica la viticultura desde mediados del siglo XVIII, en el año 1971, siendo aún muy joven. Hoy día es una bodega de culto, situada en la cúspide de los vinos de calidad alemanes. Estos vinos son famosos por su pureza y definición, magnífica concentración y moderación con los portes aromáticos de botrytis en los vinos que la suelen mostrar. La bodega cuenta con 12 ha de Riesling de un total de 16 ha de viñedo para una producción total de unas cien mil botellas. Poseen viñas en pagos calificados como Hermanshöhle (con viñas de sesenta años) y Brücke. La bodega es miembro de la VDP.

Hace poco leímos de John Gilman en su View from the Cellar que para Helmut Dönnhoff la clasificación en la que mejor se expresa el terruño de sus rieslings es el spätlese. Es a este nivel cuando la complejidad alcanza su máximo grado, cuando los diferentes factores aromáticos y gustativos de las diferentes fuentes están mejor equilibrados y se expresan mejor. Es un detalle significativo de su filosofía, que busca siempre la complejidad, el equilibrio y la sutileza, factores que suelen ir de la mano.

En la fermentación y crianza de sus rieslings utiliza una combinación de fuders de madera y tanques de acero inoxidable, aprovechando las ventajas de cada uno. Los periodos que pasa el vino en uno u otro dependerá de las características de la añada. La primera etapa en los fuders de 1200 lirtos proporciona un intercambio de oxígeno al vino que le beneficia. Esta primera etapa suele durar entre 3 y 6 meses, dependiendo de la acidez del vino de base. Los vinos más dulces, a partir de la categoría auslese, no suelen ver la madera.

Se intenta hacer uso de levaduras indígenas dentro de lo posible, pero si las circunstancias de la fermentación lo exigen, la bodega utiliza levaduras que ellos mismos cultivan, en vistas de mantener siempre la máxima calidad en el vino.

El Riesling Trocken de Dönnhoff procede de uvas de los pagos Leistenberg y Kiessenlberg, ambos en Oberhausen, de suelos compuestos de pórfido y pizarra desmoronada. Algunos datos sobre las dos añadas:

Añada 2004:
- Volumen de alcohol 11,0%
- Acidez 8,3 gr/l
- Azúcar residual 8,8 gr/l

Añada 2005:
- Volumen de alcohol 11.7%
- Acidez 7.5 gr/l
- Azúcar residual 8.5 gr/l

Se ha descrito en la prensa especializada a la añada 2004 alemana como clásica. Esto quiere decir vinos en general con acidez marcada, con problemas de maduración en los peores casos y con gran pureza y expresión del terroir en los mejores. En verano las temperaturas fueron bajas, pero cuando se acercaba la época de la vendimia, las temperaturas subieron y esto permitió una buena maduración en los pagos mejor expuestos y en manos de productores pacientes. Una añada de poca botrytis. En contraposición, 2005 ha sido una añada de mayor madurez, pero sin sacrificar una buena acidez. Una añada de mayor voluptuosidad y menos sutileza. Algunos hablan ya de la añada del siglo...

Pero veamos cómo se muestran ambos vinos en la copa. En general podríamos decir que el 2004 es más austero en boca, más cítrico en nariz, mostrando por su parte 2005 unos aromas más de fruta de hueso y un mayor equilibrio y concentración sápidas. Además 2005 muestra aún algo de carbónico. Estas diferencias son, por supuesto, muy sutiles, aunque no dejan de ser patentes, sobre todo en nariz, donde la mayor madurez del 2005 frente a su predecesor es patente. Por otro lado, el año en botella que lleva 2004 le ha dado cierta vinosidad y eliminado cualquier resto de carbónico. Este último además, al tener unos aromas frutales más tenues, muestra más sutilezas, como un fondo mineral más marcado que en el 2005 se ve más abrumado por los aromas frutales, sin que ello signifique que no esté presente. Ambos son vinos de gran limpieza y precisión aromática en nariz, riesling en estado puro, así como una magnífica ligereza y frescura en boca, con una muy respetable concentración sápida dado el rango de precios en el que nos movemos. Quizá en este aspecto el 2005 destaque, con una mayor concentración sápida y persistencia, y quizá, cuando el carbónico se desvanezca, una menor sensación de frescor.

En cualquier caso, dos estupendos vinos a un precio muy asequible.

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miércoles 13 de diciembre de 2006

A. et P. de Villaine Bouzeron Aligoté 2002

A. et P. de Villaine Bouzeron Aligoté 2002 *
Domaine A. Et P. de Villaine
AOC Bouzeron Aligoté (Côte de Chalonnaise, Borgoña, Francia)
12,5% Alc.
100% Aligoté
Precio 10€

Los monjes cluniacenses comenzaron a plantar las laderas de Bouzeron en la Edad Media, en suelos pobres en nutrientes y ricos en caliza. Desde 1979 existe la denominación exclusiva Bourgogne Aligoté de Bouzeron dentro de la Côte de Chalonnaise, siendo la única región que posee una denominación local propia para sus Aligotés. Los vinos han de estar elaborados en su totalidad con esta uva, y los rendimientos deben ser inferiores a 55 hl/ha. Los vinos así obtenidos suelen ser frescos y penetrantemente frutales en su juventud, con una acidez mayor que los elaborados con Chardonnay pero sin ser excesiva, de cuerpo medio y final limpio. Esta variedad dominó antaño las plantaciones de muchas zonas de la Côte d’Or, pero progresivamente fue sustituida por Chardonnay y Pinot Noir en los mejores pagos, relegándola a zonas llanas que no sacan todo el partido a la variedad. En Bouzeron, sin embargo, la tradición se ha mantenido inalterada. La Aligoté ocupa los lugares más privilegiados, cultivándose sólo en las laderas mejor expuestas, obteniendo así la máxima expresión de la uva.

El Domaine Aubert et Pamela de Villaine está situado en Bouzeron, y es propiedad de uno de los codirectores del Domaine de la Romanée-Conti, Aubert de Villaine, y de su esposa Pamela. La bodega ha adoptado prácticas viticulturales orgánicas, certificadas desde 1986. No se utilizan herbicidas ni pesticidas, y los fertilizantes son de procedencia orgánica vegetal. Los rendimientos suelen mantenerse alrededor de un 20% más bajos de los permitidos por la reglamentación de la denominación.

Las uvas utilizadas para la elaboración del Bouzeron son en su totalidad de la variedad Aligoté dorada de menores rendimientos y mayor aroma que la Aligoté verde. Las viñas se encuentran plantadas en las mejores laderas de la zona. La cosecha es manual, con una selección estricta de racimos. Vinificación lo menos intervencionista posible y uso de madera nueva muy limitado, en vistas de preservar la expresión natural del vino. Los depósitos de fermentación para el Aligoté son grandes, de 35hl, utilizando sólo levaduras autóctonas.

Hace poco hablábamos de la añada 2002 alabando su calidad para los tintos de Pinot Noir. De los blancos se espera aún más, y teniendo en cuenta la mayor salubridad de la Aligoté, podemos prever lo mejor de este vino en una añada como esta.

En la copa se muestra verde muy pálido con reflejos pajizos. Limpio pero con algunas partículas en suspensión, como pequeñas hebras. Nariz fresca y delicada, limpia y franca. Aromas frutales en forma de cítricos y aromas vegetales (heno, anisados) junto a muy ligeros tostados y un fondo mineral bastante marcado. Todo esto muy conjuntado y en armonía, y de intensidad moderada. En boca entra fresco, con una buena dosis de acidez, y sigue con un paso no exento de consistencia y cierta untuosidad y redondez. Correcta persistencia y buen equilibrio.

Un vino muy fresco, ligero y no exento de carácter. Muy armónico. El tiempo en botella le ha aportado cierta redondez y ha conjuntado todos los aromas. Aún conserva mucho frescor por lo que podría seguir evolucionando en la medida que la moderada concentración del vino le permita hacerlo de forma interesante. El precio, más que adecuado, es enormemente atractivo, permitiendo consumir con asiduidad un vino bastante interesante y personal. Un vino con identidad.

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jueves 7 de diciembre de 2006

Monte Real Gran Reserva 1966

Monte Real Gran Reserva 1966 *
Bodegas Riojanas S.A.
DOC Rioja
13% Alc.
Precio 15€
Elaborado a base de una mayoría de Tempranillo junto a cierta cantidad de Mazuelo y algo menos de Graciano (en añadas actuales para este vino las proporciones son 80/15/5).

Bodegas Riojanas fue fundada por la familia Artacho junto a Rafael Carreras en 1890 tras la adquisición del negocio del catalán Rafael Carreras Picó. La bodega original se encuentra en Cenicero (La Rioja Alta), aunque también existe una bodega nueva a 20 Km., en San Vicente de Sonsierra (también en La Rioja Alta). La bodega original se construyó aprovechando un amplio talud de tierra y el edificio original ha sufrido hasta ocho ampliaciones, excavando en el risco una serie de niveles que permiten utilizar la gravedad a la hora de mover el vino. La capacidad actual de la bodega es de 25.000 barricas y 4.500.000 botellas, y las de la bodega en San Vicente de la Sonsierra aproximadamente la mitad (con sólo 5.000 barricas). La bodega controla más de 300 ha de viñedo en Cenicero, San Vicente de Sonsierra y localidades cercanas, poseyendo una de las mayores extensiones de Mazuelo y Graciano de la Rioja. Actualmente ya no es una empresa familiar, y ha pasado a convertirse en sociedad anónima y cotizar en bolsa.

La Rioja Alta, que junto a la Rioja Baja y la Rioja Alavesa forman la más conocida región vinícola española en cuanto a vinos tintos se refiere, posee un clima continental moderado, con una influencia atlántica (cantábrica). Los viñedos son de topografía suave. En San Vicente de Sonsierra y otros terrenos de La Rioja Alta suelen aparecer suelos arcillo-calcáreos con bastante frecuencia, acompañando a los eventuales arcillo-ferrosos (más abundantes en la Rioja Baja) y aluviales (estos últimos en los márgenes del Ebro). Tradicionalmente se suelen dar los vinos con más finura de la región, de buena capacidad de guarda.

Es complicado determinar las condiciones de elaboración de un vino de los años sesenta. Aunque probablemente esto no sea cierto, supongamos que, a groso modo y omitiendo detalles como la edad de las barricas (que probablemente no fuesen nuevas), tiempos y temperaturas de maceración o fermentación, el proceso debe ser semejante al que se utiliza actualmente. Las uvas, probablemente procedentes de los viñedos de la Rioja Alta en su mayoría, son despalilladas y vinificadas. La inclusión de Mazuelo y Graciano a la mayoría de Tempranillo de este vino debería aportar estructura tánica y capacidad de envejecimiento en el caso del Mazuelo y carácter fresco por parte del Graciano. Criado durante un periodo de cómo mínimo 24 meses en barrica de roble americano (algunas fuentes aseguran que el Gran Reserva de 1964 pasó hasta nueve años de crianza en barrica), con sus correspondientes trasiegas. Posteriormente el vino permanece un mínimo de 36 meses en botella antes de su comercialización.

El Consejo Regulador calificó 1966 como añada ‘Normal’ (con dos estrellas en una escala del 1 al 5).

Pero vamos a la botella que tenemos entre manos. El corcho ha mantenido perfectamente su estanqueidad, aunque ya está algo débil y se quiebra al sacarlo. En la copa muestra una sorprendente capa media-alta, increíblemente cubierta para su edad. Ribete atejado. En nariz, con intensidad media, aparecen multitud de terciarios: cueros a mansalva, aromas frutales ya evolucionados a hojas de té, aportes de la crianza en forma de café, etc. A pesar de todo eso la nariz está perfectamente limpia, muy conjuntada, expresándose con bastante franqueza y al unísono. En boca posee una entrada viva y equilibrada. Paso de cuerpo medio y tacto sedoso, volviéndose austero hasta terminar con una punta de ligera tanicidad potenciada por la acidez. Buena persistencia aromática, donde repiten los aromas terciarios.

El vino debió tener ya en sus orígenes un magnífico equilibrio fenólico y unas estupendas estructura y acidez para mantener una capa como la que tiene ahora mismo. Han pasado cuarenta años, que se dicen pronto, y aún no se puede ver la mano sosteniendo la copa a través del vino. Esto concuerda poco con la calificación general que el consejo dio a la añada, no augurándole mucha capacidad de guarda a los vinos. También hemos de suponer un buen trabajo enológico y una esmerada selección del producto base. Además hay que tener en cuenta que estas calificaciones generales para una región tan llena de contrastes como la Rioja son muy aventuradas.

De cualquier manera, poder disfrutar de un trozo del pasado como este por 15 euros es una oportunidad que no se debería desaprovechar.

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viernes 1 de diciembre de 2006

Château de Beaucastel 1999

Château de Beaucastel 1999 **
Château de Beaucastel
AOC Châteauneuf-du-Pape (Ródano Sur, Francia)
13.5% Alc.
Composición aproximada 30% Mouvèdre (Monastrell), 30% Garnacha, 10% Syrah, 10% Counoise, 5% Cinsault y 15% otras.
Precio 50-60€

La familia Beaucastel vivía en Courthezon ya a mediados del siglo dieciséis. Considerada entre las más nobles familias de esta pequeña aldea del sur del Ródano, en 1687 Pierre de Beaucastel, en reconocimiento por su conversión del protestantismo que profesaba su familia al catolicismo es nombrado “Capitaine de la ville de Courthezon” por Luis XIV. Dos siglos después, con la llegada de la filoxera, la producción del viñedo de la familia cesó, y no fue hasta 1909 cuando Pierre Tramier compró la propiedad y comenzó de nuevo a plantarla. Beaucastel pasó después a manos de su yerno Pierre Perrin, un científico que hizo grandes progresos con el viñedo. Sus esfuerzos continuaron con Jacques Perrin, que vivió hasta 1978. Hoy día la bodega está en manos de sus hijos.

El terreno aquí está marcado por la violenta erosión del río. Consiste en una serie de capas de fósiles marinos del Mioceno cubiertas por aluvión alpino. Es por tanto rocoso y con un buen drenaje, donde las raíces profundizan con facilidad, paliando el efecto de las sequías estivales. La presencia de un gran número de cantos rodados conocidos como galets evidencia el tiempo en el que el Ródano arrastró pedazos de roca desde los Alpes, depositándolos en la llanura. Estos cantos contribuyen a la calidad de los vinos reteniendo el calor del día para irradiarlo durante la noche. El microclima del lugar también juega un papel importante: poca lluvia, viento del norte que seca y limpia el aire y una continua e intensa insolación. Todos estos elementos, en especial la espectacular diferencia térmica entre las temperaturas máximas y mínimas contribuyen a las características del terruño de Beaucastel. Las precipitaciones medias anuales rondan los 750 mm y unas 231 horas de sol.

El domaine cuenta con un total de 130 ha, de las cuales sólo 100 se encuentran plantadas cada año. Tres cuartos de las mismas corresponden a la AOC Châteauneuf-du-Pape y un cuarto a la AOC Côtes-du-Rhône. Las 30 ha restantes se utilizan para ir rotando la tierra plantada y renovar las viñas ya demasiado viejas. Entre las prácticas viticulturales de la bodega, se ha optado por la no utilización de fertilizantes químicos, en vistas de mantener el equilibrio microbiológico del suelo.

La recolecta de la uva es manual, con una selección en el viñedo. Después del despalillado las uvas son calentadas has los 80ºC durante unos instantes y después enfriadas de nuevo a temperatura de bodega. Esto se hace antes de introducirlas en los tanques de fermentación, donde realizan una fermentación tradicional. Este proceso se realiza pensando en una mayor extracción de color y aromas, además de intentar evitar la usual adición de sulfuroso al mosto. Cada variedad de uva es vinificada por separado, de forma que desarrollen también por separado su carácter durante la fermentación. Los objetivos de la bodega son que:

- Garnacha o Grenache y Cinsault aporten calidez, color y redondez.
- Monastrell o Mourvèdre, Syrah, Muscardon y Vaccarese aporten estructura, profundidad, capacidad de envejecimiento y un cierto gusto clásico.
- Counoise, Picpoul y demás aporten vinosidad, frescura y el particular aroma de cada una.

Es este uno de los pocos vinos de la denominación que utiliza las trece variedades de uva permitidas. Las viñas tienen una edad media de cincuenta años, y los rendimientos nunca superan los 30 hl/ha.

Una vez que la fermentación llega a su fin y que llega el invierno, se cata el vino de cada variedad y se realizan las mezclas. De esta manera, en base a los ligeramente diferentes porcentajes de cada variedad en cada año, se determina el carácter de la añada. Después se introduce el vino en grandes barricas de roble, de 40 hl, en las que evolucionará durante alrededor de un año, con trasiegos eventuales. Finalmente se clarifica con claras de huevo y, una vez embotellado, permanece otro año en la bodega antes de salir a la venta.

La crítica especializada consideró muy buena la añada 1999 en el sur del Ródano, lo suficiente como para que la bodega elaborase su cuvée especial Hommage a Jacques Perrin, lo que quizá pueda ir en detrimento de la calidad del que en esos años es su segundo vino. Los vinos muestran gran riqueza y finura, semejantes a los magníficos 1998. Un año en el que se dieron mejor las cuvées a base de Syrah o Monastrell, al haber sufrido un poco la Garnacha a causa de las lluvias de mediados de septiembre.

Veamos como se traduce esto al vino. Nos encontramos con una capa media subida y ribete cardenalicio. Nariz de buena intensidad, limpia, con fruta algo sobremadura (frutos negros en compota), tapenade (¿la syrah se hace notar incluso con un 10%?) y los aportes de la barrica en forma de balsámicos bastante bien armonizados. En general, y al margen de gustos, una nariz bien equilibrada, aunque aún falta de elegancia y profundidad, ambas características que se esperan de la crianza en botella. En boca tiene una entrada viva, muy bien equilibrado, austero incluso, paso aterciopelado, nada agresivo, pero quizá se echa en falta un poco más de estructura en el paso. Final largo y fino. Muy bueno en boca, con sustancia pero comedido.

Se puede comer placenteramente con él, y es ejemplar el manejo de la madera que tiene la bodega, aportando sólo lo que tiene que aportar, sin abusos. No en vano las cuvas donde se cría el vino tienen una capacidad considerable, mucho mayor que el de una barrica bordelesa, por lo que la proporción de volumen de vino en contacto con la madera es menor que en estas últimas. Un ejemplo a seguir de vino de carácter frutal maduro, notable en nariz pero sin llegar a aburrir, con la extracción adecuada para obtener una buena capa, unos buenos aromas y una considerable concentración sápida, sin amargores ni pérdidas de equilibrio en boca o aromas de hollejos o semillas aplastadas en nariz. El alcohol no resulta notable. Todo muy fino dentro de su estilo. Sería interesante poder comparar las añadas 1999 y 1998, para ver cuan benéfica es la alta proporción de Monastrell y Syrah en relación con la Garnacha de este vino en esta añada. De cualquier manera un vino al que pocas o ninguna pega se pueden poner salvo que aún debe madurar más en botella. Eso sí, la garantía tiene un precio, y en este caso es considerable.

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