martes 24 de abril de 2007

Heymann-Lowenstein Röttgen 2002 Alte Reben

Heymann-Lowenstein Röttgen 2002 Alte Reben *
Weingut Heymann-Löwenstein (Winningen, Mosel)
13% Alc.
100% Riesling
Precio alrededor de los 28€


En otras ocasiones ya hemos tenido entre nuestras manos vinos del Mosela, pero es la primera vez que presentamos al Weingut Heymann-Löwenstein. Podemos encontrar a la bodega en el pueblo de Winningen (Terrassenmosel), bajo la dirección del idiosincrásico y emprendedor Reinhard Löwenstein desde 1979. Sin embargo los antecedentes viticulturales de la familia se remontan hasta 1786. El viñedo alcanza una superficie de 14 ha, prácticamente todas de Riesling de pagos con nombres propios como Uhlen y Röttgen en el propio pueblo de Winningen o Stolzenberg y Kirchberg en Hatzenport. La producción anual de la bodega alcanza las noventa mil botellas.

La agricultura es orgánica, cercana al biodinamismo. Se busca expresar el carácter particular de cada parcela. En la bodega se sigue un enfoque no intervensionista, utilizando la tecnología como medio de evitar accidentes enológicos más que como principal herramienta de elaboración. Desde 1993 no se utilizan levaduras cultivadas. Las únicas manipulaciones que sufre el vino son chaptalización cuando es necesaria y control de temperatura. Todos los vinos son criados en tanques de acero inoxidable.

El vino que tenemos entre manos, el Röttgen “Alte Reben” (viñas viejas) tiene una producción de dos mil litros. La Riesling aquí crece en suelos de pizarra blanda marrón y marrón rojiza, que deben su peculiar color a los numerosos óxidos de hierro que contiene. Se espera que dé vinos más frutosos y corpulentos. Está clasificado como GC (seco) pero tiene bastante azúcar residual. Podría ser un kabinet.

Gran añada la de 2002 para el Riesling alemán. Tras una templada primavera llegó un cálido verano, alcanzándose magníficos niveles de madurez y concentración. Sin embargo en la época de vendimia hubo algunos accidentes meteorológicos, que hizo necesaria la cuidadosa selección de las uvas para eliminar aquellas afectadas de podredumbre. En el Mosela hubo poca botrytis.

Pero nuestro vinos no debería mostrar signos de ella. Muestra un color dorado resplandeciente. Nariz fragante, bien definida, limpia. Aromas varietales frutales (lima) y florales, con toques de miel e incipientes hidrocarburos, todo ello sin ocultar sutiles aportes minerales. En boca es ligeramente dulce, con un buen equilibrio de acidez. Paso de boca de consistencia media, donde se deja notar el nervio. Final de media persistencia y ligero amargor, donde ya no se deja notar el dulzor inicial.

Una buena expresión de la variedad con un cierto tiempo de evolución en botella, que puede ser una buena opción para comidas especiadas e incluso ligeramente picantes, gracias quizá al frescor del vino y al generoso equilibrio de azúcar residual. Algo caro.

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miércoles 18 de abril de 2007

Guy Roulot Bourgogne Blanc 2005

Guy Roulot Bourgogne Blanc 2005 *
Domaine Guy Roulot
AOC Bourgogne Blanc (Francia)
13% Alc.
100% Chardonnay
Precio 18€ en Pecados Originales


La familia Roulot lleva produciendo vino en Meursault desde la primera mitad del siglo XIX, aunque fue después de la Primera Guerra Mundial cuando los viñedos del domaine empezaron a replantarse y adquirirse hasta llegar a la situación actual, por el padre de Guy Roulot, Paul. Fue Guy quién durante la segunda mitad del siglo XX expandió el viñedo y la bodega. Tras su temprana muerte en 1982, y tras un periodo de siete años en el que la bodega fue dirigida técnicamente por el enólogo americano Ted Lemon hasta 1984 y por Franc Grux hasta 1988, Jean-Marc Roulot volvió al negocio familiar para regentarlo, labor que continúa haciendo en la actualidad y que ha llevado el nombre de Guy Roulot a cotas de calidad y prestigio muy altas. A día de hoy es una de las mejores direcciones en Meursault, con precios que, sin ser para nada baratos, son más accesibles que otros con nombres como Lafon o Coche-Dury. El estilo suele ser el de vinos puros y delineados, austeros y minerales, que necesitan guarda para alcanzar la excelencia (Jean-Marc habla de guardas de veinte años para sus 1999), y que reflejan de una manera muy precisa el terruño del que proceden. Para ello se asumen prácticas como la recogida temprana de la uva para mantener la acidez, pero meditando mucho las chaptalizaciones, reduciéndolas en la medida de lo posible. También se tiene mucho cuidado con las lías, que estén en perfecto estado de limpieza, y con marcar al vino organolépticamente mediante bâttonage. En palabras del propio Jean-Marc, citadas por Clive Coates en su clásico libro acerca de la Côte d’Or, ‘ésta práctica puede hacer a un vino más rico, pero también pesado y robarle pureza’.

Se suele usar una quinta parte de roble nuevo con los vinos de categorías inferiores, y hasta un tercio con los premier cru. La cantidad en los tiempos de Grux era algo mayor. Para pulir la alta acidez de sus vinos, se suele embotellar tardíamente, por lo que los vinos pasan tiempo redondeándose en estas barricas, un año o más, dependiendo de la añada y del pago, siendo este periodo menor de un año para el bourgogne blanc.

La agricultura aquí es orgánica. No se utilizan herbicidas. Se prefiere eliminar los brotes excesivos a efectuar poda en verde. La selección durante la vendimia es draconiana. La bodega está climatizada, y cuentan con una prensa neumática. Los vinos son totalmente fermentados en barrica, con excepción del Aligoté. Se utilizan levaduras autóctonas. El bâttonage se reduce a una vez por quicena, y sólo el las primeras etapas del desarrollo del vino. Como hemos comentado, se busca ante todo la pureza y la armonía entre nariz y boca, en lugar del exotismo y la corpulencia. Después de la maloláctica el vino se trasiega y se vuelve a reunir con sus lías.

La bodega posee viñas en diferentes parcelas de Meursault, así como en algunas calificadas como Bourgogne Blanc. Un total de doce hectáreas entre las que tenemos nombres propios como los premier cru de Meursault Les Perrières (0.25ha) y Les Charmes (0.25ha) o los villages también de Meursault, los conocidos como deuxieme cru, Les Tessons, Les Tillets o Les Meix-Chavaux entre otros. En manos de Roulot, cada parcela produce un vino con personalidad propia. Iremos presentando algunos de ellos y comparándolos.

Vamos a empezar con el más básico de todos en una añada como 2005, seca, quizá un poco calurosa para los blancos, y al parecer perfecta para los tintos. Se ha hablado de blancos que se podrán beber con placer pronto, y que satisfarán a gran parte de los aficionados. En nuestro caso nos encontramos con un vino que en copa muestra un color pálido, con una nariz muy cítrica, flores blancas, frutos secos notables, aún por fusionar con el resto del conjunto. Marcadamente mineral. Nariz muy austera, pura, perfilada, elegante, pero por armonizar. En boca buen nervio, paso de buena consistencia y final de respetable duración.

Queda patente la filosofía de Roulot acerca del bâttonage. El vino está aún marcado por la madera, pero para nada muestra un exceso de aroma de lías o una boca demasiado grasa. Austero y mineral. Madurez precisa de la uva, ausencia de aromas dulces o exóticos fruto de las diferentes prácticas de la crianza.

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viernes 13 de abril de 2007

Patrick Javillier Bourgogne Cuvee des Forgets – Mise Tardive 2004

Patrick Javillier Bourgogne Cuvee des Forgets – Mise Tardive 2004 * €
Domaine Patrick Javillier
AOC Bourgogne (Francia)
13% Alc.
Precio 16€ en La Part dels Angels.

Ya hemos hablado de algunos productores del pueblo de Meursault, como Frank Grux (incluyendo un 2004) o Arnaud Ente. Ahora presentamos a Patrick Javillier, un auténtico activista del terruño, que además de vinificar parcela por parcela, sigue de forma intensa el desarrollo de cada barrica de cara a la mezcla final, en vistas de expresar la personalidad de cada de procedencia. En total 8.6ha repartidas entre Meursault, Puligny y Chassagne principalmente. Sus precios son muy competitivos, y su estilo suele ser muy equilibrado, concentrado pero sin hacer concesiones a excesos de madurez o de madera. Equilibrio podría ser la mejor forma de definirlos. Es, sin duda, una buena fuente y los vinos aguantan bien el paso del tiempo.

El Cuvee des Forgets es un borgoña blanco básico, pero que para muchos es un pequeño Meursault. Envejece durante doce meses en las barricas en que fermenta, y después sobre lías en tanques de acero inoxidable durante otros cinco meses.

Sensorialmente el vino posee una nariz intensa, cítrica (cítricos maduros), floral (blancas) y mineral, acompañada de aromas dulces (vainilla, algo de bollería) fruto de la fermentación en barrica del vino que armonizan muy bien un conjunto equilibrado y agradable. En boca entra con una buena acidez, que equilibra un paso untuoso y muy consistente, para dar paso a un final de boca persistente, cítrico y con un ligero amargor.

Muy buen vino a un precio magnífico. Parte de una materia prima de calidad, que es elaborada con mucho respeto y buen gusto. Para comprar y beber a menudo.

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martes 10 de abril de 2007

Contino Viña del Olivo Reserva 1995

Contino Viña del Olivo Reserva 1995 *
Viñedos del Contino S.A.
DOC Rioja (Laserna, Rioja Alavesa)
13,5% Alc.
90% Tempranillo, 10% Graciano
Precio actual alrededor de los 40€ en bodega

Si ayer hablábamos del Reserva de Contino, su vino de obligada regularidad y solidez, hoy tenemos ante nosotros la apuesta de alta expresión de la bodega, y que tanto reconocimiento a nivel nacional e internacional le ha dado. La Viña del Olivo, situada en la parte superior y central de los viñedos de la finca, se caracteriza, además de por el viejo olivo situado en su centro y que le da nombre, por sus suelos calcáreos y por las excepcionales condiciones de sanidad y madurez que alcanzan sus uvas, Tempranillo y Graciano al 90% y 10% respectivamente, así como unos bajos rendimientos de 4.500 Kg/ha. La crianza de el vino que procede de estas viñas suele realizarse en una mezcla de robles de diferentes procedencias, francés, húngaro y americano en las que permanece un tiempo igual al del reserva, es decir, dos años. De hecho este Viña del Olivo está calificado como reserva. Esta fue la primera experiencia, la primera añada de Viña del Olivo, y se escogió para ello una añada excepcionalmente reconocida como 1995. Se elaboraron 21.414 botellas bordelesas.

Es un vino de capa alta y ribete burdeos. Lágrima consistente. Nariz muy aromática, con la fruta madura (negra) en primer plano, acompañado de regaliz, tofe, especiados y tierra de brezo que aportan profundidad, fruto de la evolución del vino en la botella, donde el propio carácter de la tempranillo está conjuntando bien con los aportes aromáticos de la madera. Un toque de laca distorsiona un poco el conjunto. En boca es goloso, pero bien equilibrado, musculoso, un vino corpulento en el paso, pero muy redondo y largo en el final, donde persisten además de los aromas frutales, algo de tonos dulces de la crianza en madera, que por lo demás está muy bien conjuntada, sobre todo en textura.

Aún le queda vida bastante vida. Posee una magnífica concentración, así como un buen equilibrio. Los aromas, que denotan una muy considerable madurez de la uva, aún pueden fusionarse más. Esos toques de laca es lo único que podríamos desear que no estuviesen. Buenas materia prima y trabajo en la viña, que creemos que ha sido bastante bien tratado en la bodega, elaborado como vino de corte moderno, y que está demostrando tener una larga vida.

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viernes 6 de abril de 2007

Contino Reserva 1994

Contino Reserva 1994 * €
Viñedos del Contino S.A.
DOC Rioja (Laserna, Rioja Alavesa)
13% Alc.
85% Tempranillo, 5% Mazuelo, 10% Graciano
Precio alrededor de los 14€

La finca de Contino se encuentra en la Rioja Alavesa, concretamente en Laserna, y de alguna manera forma parte de CVNE, a la que anteriormente a su fundación en 1973 abastecía con la totalidad de su uva. Sigue el concepto de Chateau bordelés, ya que en una sola finca se encuentran sus 62 ha de viñedo y la casa solariega que alberga todas sus instalaciones, incluyendo sus magníficos calados. Jesús Madrazo, descendiente de los fundadores de la bodega y de la familia Real de Asúa, es el enólogo y director de la bodega. Un buen conocido de muchos de los aficionados y gran amante del vino de todo el mundo.

Si alguna vez visitáis a Jesús en Contino seguramente proceda a enseñaros la casa y la finca mientras os cuenta un poco la historia de la bodega y las características que definen a sus vinos, el terruño. Detenidos ante una gran fotografía aérea de la finca, tendréis la suerte de que os cuente de una forma increíblemente didáctica las características mesoclimáticas y geológicas de la finca, así como las diferentes variedades de uva que tiene cultivadas en las diferentes capas de sedimentos que a lo largo de las eras han formado lo que es el cauce del río Ebro y en cuyas lindes se encuentra la finca de Contino. Una experiencia única asistir a esta explicación, que sería injusto que un profano como yo intentase repetir aquí.

Inmediatamente después, y bien abrigados, podréis descender a los calados de la casa, un conjunto de túneles subterráneos que contienen las antiguas añadas de Contino, conservadas a 13-14 grados de temperatura y más del 80% de humedad debido a su construcción, muy antigua ésta, con curiosidades como una parte de arquitectura mudéjar, bastante escasa por esta parte de la geografía hispánica.

Los reserva de Contino representan el vino más importante de la casa. Es ahí donde cada año deben marcar la calidad que es capaz de ofrecer. Es el vino insignia. Por encima tenemos vinos de más alto copete, de mayores pretensiones y precio, pero también son apuestas más arriesgadas. El reserva es el valor seguro de la casa, y el que marca el estilo y la filosofía. En este sentido es un vino de corte moderno, pero midiendo siempre sus dimensiones, buscando representar la identidad de un estilo clásico riojano en un lenguaje más frutal, potente y corpulento. En el coupage participan variedades tradicionales como Tempranillo (85% de la composición), Graciano y Mazuelo. Tras una fermentación cercana a los 30ºC sigue una maceración de dos o tres semanas. El vino ha sido criado en barricas de roble francés y americano durante dos años, y se embotellaron unas ciento cincuenta mil bordelesas, que reposaron al menos un año más hasta su salida al mercado. Actualmente quedan menos de mil en los calados de Contino.

La añada de 1994 probablemente fuese la última en la que Basilio Izquierdo, insigne enólogo de CVNE, llevase las riendas de la elaboración, acompañado de Chus Madrazo que a partir de entonces elaboraría él solo los vinos. Fue la primera de tres sensacionales añadas, con un clima seco y caluroso, produciendo los vinos con menos acidez de las tres. Fue la primera calificada como excelente por el CRDO desde 1982. Quizá esa carencia de añadas calificadas con la máxima categoría hizo al consejo ser bastante optimista con las cualidades de esta añada. No esperaban que siguiese otra de calidad tan indiscutible como 1995, y que a ésta, otra que para profesionales como Madrazo es la mejor de las tres, pero que sólo fue calificada por el CRDO como muy buena, si bien hay que reconocer el especial microclima de la finca de Contino, siempre por delante en la maduración de sus uvas.

Pero vayamos con este reserva. Se muestra color picota con ribete Burdeos, de capa media tirando a alta y con algunos precipitados. Estupendo color para sus trece años. En nariz se encuentra así mismo en un magnífico momento, con gran limpieza, fruta dominante (fruta negra), acompañada de toques de regaliz y algún balsámico, mezcla de la crianza en barrica y de la evolución de las variedades Tempranillo y Graciano en botella, todo junto a un fondo de tierra de brezo que aporta profundidad. Bien armonizado y definido. Aún podría dar más de sí en cuanto a complejidad en los próximos dos o tres años por lo menos. En boca posee una entrada viva y perfectamente equilibrada, con un paso absolutamente suave y buena consistencia, buen cuerpo. Final aromático y de buena persistencia.

Un vino que, sin tenerlas todas consigo para ser grande, es impecable y bello. Gran RCP para estos reservas de Contino. Muy buena evolución. Esperemos que el recorrido de los embotellados actuales sea así de bueno.

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martes 3 de abril de 2007

Robert Arnoux Vosne-Romanée 2002

Robert Arnoux Vosne-Romanée 2002 *
Domaine Robert Arnoux AOC Vonse-Romanée (Côte de Nuits, Borgoña, Francia)
13% Alc.
100% Pinot Noir
Precio alrededor de 38€ en La Part dels Angels

Segundo vino consecutivo de este trascendental pueblo, y de la misma añada, tras el anterior Vosne de Regis Forey. En este caso el productor es el domaine Robert Arnoux que, desde 1990, es dirigido por Pascal Lachaux, yerno del último Robert Arnoux, fallecido en 1995. La bodega ha pertenecido a la familia Arnoux durante cinco generaciones nada menos, y durante ese tiempo se han hecho paulatinamente con tierras en viñedos tan grandiosos como Romanée-St-Vivant (35a), Clos de Vougeot (43a), Echezeaux (95a) y Suchots (0.5a) en Vosne, así como otros premier cru en Vosne y Nuits-St-Georges, hasta un total de 12ha. Una de las más reseñables virtudes de este domaine es que la gran mayoría de las cepas plantadas en sus fincas son ya de avanzada edad. Los rendimientos, por esta razón y por las prácticas viticulturales utilizadas, se mantienen bajos.

El Vosne village procede de una sola parcela de 1,45ha. Las técnicas de vinificación incluyen maceración prefermentativa y largas fermentaciones. Los vinos suelen envejecer durante año y medio en barricas de roble que son 100% nuevas para los grand cru, pero que en los vinos menos ambiciosos, como los village, el porcentaje suele descender hasta el 20%. Se busca a la vez finura y concentración, así como identidad. Cada vino debe expresar el terruño del que procede. Todo un desafío. Se suele embotellar sin filtrar ni clarificar.

En la copa aparece con una capa media con reflejos color rubí. Preciosa y perfumada nariz, frutal (fresas silvestres), floral (violetas) y especiada. Una estupenda expresión de la Pinot Noir en el estilo sutilmente fragante de la Borgoña. En boca tiene una entrada muy viva, perfectamente equilibrada, dando paso a una consistencia y concentración sápida, a una estructura, estupenda, con una textura aterciopelada que produce un contraste sorprendente. Magia borgoñona. Final impecable, con un sabroso y considerablemente largo posgusto.

Respecto al vino de Forey, podemos observar aquí una capa más cubierta, sin llegar a ser alta por supuesto, así como unos aromas frutales más concentrados y una textura más aterciopelada que sedosa. Esto evidentemente se deba a una mayor extracción, fruto de maceraciones más largas u otras prácticas que aumenten el contacto del vino con sus hollejos. Dos estilos diferentes dentro de un mismo pueblo y una misma añada. Ambos dentro de la elegancia borgoñona. Este más masculino, aquel más sensual.

De cualquier manera, como decimos, un vino elegante, que tras expresarse de forma delicada en nariz, da paso a una solidez en boca admirable. Impecable. A partir de aquí sólo esperamos complejidad y profundidad. Si estos vinos costasen unos eurillos menos, digamos diez o doce, tendría mi bodega hasta los topes de ellos. Aún así los compro, no tanto como quisiese.

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domingo 1 de abril de 2007

Domaine Forey Pere et Fils Vosne-Romanée 2002

Domaine Forey Pere et Fils Vosne-Romanée 2002 *
Domaine Forey Pere et Fils (AOC Vosne-Romanée, Cote de Nuits, Borgoña, Francia)
13% Alc
100% Pinot Noir
Precio aprox. 26€ en La Part dels Angels, Barcelona

Para Clive Coates Vosne-Romanée es el mejor pueblo para la Pinot Noir de la tierra. Por su parte Hanson lo eligiría entre todos para salvarse si llegase el Apocalipsis. Esto es probablemente provocado por los grandes vinos, los Romanée-Conti, La Tâche, Crox-Parantoux o Romanee-Saint-Vivant. Sin embargo también hay opciones más asequibles, y se suele decir que no hay vino vulgar en Vosne, cosa que probablemente no sea cierto, pero que abre un atisbo de esperanza para los que no podemos acceder fácilmente a los precios que se pagan por los grand cru de la zona. De cualquier manera llevar el nombre de Vosne-Romanée en tu etiqueta es un arma de doble filo para un productor, que podrá debatirse entre la responsabilidad de dejar bien alto el nombre de su zona valiéndose de las excepcionales características de sus viñedos por una lado, y aprovecharse de la fama produciendo vinos corrientes por otro. Arquetípicamente se habla de vinos ricos y austeros a la vez, masculinos y sensuales, aristocráticos. ¿Lo tienen todo?

El de Regis Forey es un pequeño domaine creado en 1840 por su bisabuelo. Regis entró en la bodega en la añada 1987 y ya en 1989 era responsable de todos los aspectos de la producción y vinificación. Actualmente poseen cuatro hectáreas y media de viñedo, y explotan cinco más en metayage. La uva del Vosne village procede de diez parcelas diferentes, la mayoría de ellas cercanas a Clos de Veugeot. Entre otras, las bodega posee también parcelas en viñedos tan prestigiosos como Les Petits Monts y Les Gaudichots en Vosne, Les St. Georges en Nuits y un par de grand cruz en Echezeaux y Clos de Veugeot.

La vendimia es manual, y no suele retardarse mucho para preservar la acidez. Tras el prensado, el mosto pasa tres o cuatro días de maceración en frío antes de fermentar. La fermentación suele continuar en los mismos depósitos durante tres o cuatro semanas. Durante ese tiempo se realizan tres bazuqueos diarios. La fermentación maloláctica se realiza ya en las barricas, de las cualas sólo se realiza una trasiega debido al especial cuidado que se tiene de proteger al vino de la oxidación. Tras un periodo de entre dieciséis y veinte meses en barricas, con un porcentaje de 20-50% nuevas que dependerá del vino y de la añada, el vino se embotella sin filtrar ni clarificar.

Para Regis Forey, en 2002 podemos ver claramente el carácter de cada pueblo. Encuentra sus vinos de Vosne más lineales y severos que los de Nuits, más aterciopelados. Sin embargo también aprecia menor diferencia cualitativa entre las diferentes clasificaciones de parcelas. Para él 2002 fue una añada opulenta en general, y es algo que ya comentamos con motivo de otros vinos como el Chambolle-Musigny de Amiot-Servelle en tinto.

Como hemos comentado, la uva de este Vosne 2002 procede de diez parcelas diferentes. Ninguno de los vinos de la bodega fue chaptalizado ese año, y los niveles de acidez fueron muy buenos, rondando un PH de 3.5 tras la maloláctica.

En la copa muestra una capa media tirando a baja, con un precioso color rubí. La nariz es limpia y de buena intensidad, con mucho del carácter que muestra la Pinot plantada en la Borgoña: fruta roja (fresas silvestres), flores (violetas), aromas adquiridos en la botella (hojarasca, trufas) y los aportes de la madera aportando matices (pipa de fumar, regaliz). En boca es fresco, perfectamente equilibrado, con un paso sedoso y consistente, y una buena persistencia.

Sin duda 2002 es una año para comprar villages y darse un paseo por los pueblos de la Borgoña a través de sus vinos. Una añada llena de vinos expresivos y muy disfrutables. En concreto, este Vosne es un precioso ejemplar borgoñón a un precio que, sin ser una ganga, es posible pagar, aunque la mayoría de estos vinos se están yendo un poco por las nubes. De cualquier manera podemos agradecer que aún haya regiones y productores que contra viento y marea crean en sí mismos y continúen haciendo el vino como saben hacerlo, sin dejarse llevar por las modas.

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lunes 5 de marzo de 2007

Trimbach Rielsing 2004

Trimbach Rielsing 2004 * €
Maison Trimbach
AOC Alsace (Ribeauvillé, Francia)
12% Alc.
100% Riesling
Precio 13€ en La Part dels Angels


Alsacia, en la frontera francesa con Alemania e impregnada de la cultura germana, es otra región vinícola surcada por el Rin, el río de vinos, tan influyente en los más afamados viñedos alemanes. Aquí el terreno es una suerte de mosaico de varios materiales y épocas geológicas, al igual que sucede con las variedades autorizadas en la denominación, que incluyen Riesling, Gewurztraminer, Muscat, Pinot Gris o Sylvaner entre otras. Los inviernos son fríos, pero entre mayo y octubre el tiempo se vuelve en general soleado, con pocas precipitaciones, y bastante propicio, en gran parte gracias a la orografía del valle, protegido por la cadena de los Vosgos, lo que no impide que a menudo las inclemencias meteorológicas den años algo díscolos. La Riesling, uva de maduración tardía pero continua, que sigue madurando incluso entrado ya el otoño, cuenta en los climas fríos con un ciclo de maduración largo y lento que se ve reflejado después en una mayor frescura y una mejor retención del potencial aromático. La mayoría de la Riesling que se cultiva en Alsacia ha encontrado su lugar más propicio en suellos arcillo-calcáreos, con abundantes margas y restos fósiles, produciendo vinos más corpulentos y menos etéreos que los procedentes de las laderas pizarrosas alemanas, y que además suele predominar en un estilo muy seco. El 20% del suelo alsaciano está cultivado con esta variedad blanca, siendo el único lugar de Francia que lo permite.

La Maison Trimbach se encuentra en Ribeauvillé desde 1626, año en el que Jean Trimbach comenzó a elaborar vinos en la región. El reconocimiento internacional vino de manos de Frédéric Emile Trimbach, en cuyo honor la bodega elabora una cuvee especial, y que dio a conocer los vinos en la exposición de Bruselas del año 1898, acaparando granes elogios. Su vino más emblemático procede de un solo pago que la bodega posee en monopolio, el Clos Sainte Hune, reconocido mundialmente como uno de los mejores Rieslings de Alsacia. Hoy día la bodega está en manos de la duodécima generación de Trimbach, Hubert y Bernard, asistidos por los hijos de este último, Pierre y Jean Trimbach. Hoy día es todo un clásico, una de las grandes casas alsacianas, con una producción de más e un millón de botellas y con unos dominios que incluyen 27 ha en propiedad además de la uva que adquieren de otros viticultores.

El Riesling básico de la casa es la expresión más sencilla de la uva que para la bodega es la más clásica de Alsacia, buscando un estilo delicado y vital, que respete la frutosidad y frescura natural de la variedad y su capacidad de expresar su origen y de evolucionar con el tiempo. Siempre en el característico estilo puro, seco y austero de la bodega. La fermentación alcohólica tiene lugar en depósitos de acero inoxidable, y no se permite hacer la maloláctica al vino. Se embotella sin ningún tipo de crianza.

La cosecha de 2004 se vio precedida de un invierno y primavera secos, teniendo lugar la floración a mediados de junio. El verano comenzó bastante fresco, subiendo algo las temperaturas en septiembre, con muchas horas de sol y produciendo uvas sanas y en buen estado de maduración a finales de septiembre y principios de octubre. Sin embargo durante este último mes el tiempo empeoró, por lo que las uvas reservadas para los vendimias tardías o aquellos vinos con botrytis no tuvieron tanta suerte como las reservadas para los vinos secos, que en general tienen una buena limpieza frutal y buenos niveles de acidez, alcohol y concentración.

En la copa muestra un color pajizo pálido, limpio y claro. Nariz ante todo muy “riesling”, fresca, limpia, pura, con fruta en forma de cítricos y algo de fruta blanca, flores y un fondo mineral considerable. Intensidad media. En boca entra con mucho nervio, muy seco, pero no desequilibrado. Paso ligero, pero no exento de consistencia. Final de persistencia media, pero limpio y aromático.

Vino fresco y muy bien elaborado, con buena relación calidad precio. Con un perfil muy reconocible de la variedad con que está elaborado y en un estilo seco, austero, mineral.

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lunes 19 de febrero de 2007

Frank Grux Bourgogne "Les Grandes Coutures" 2005

Frank Grux Bourgogne "Les Grandes Coutures" 2005 *
Domaine Franck Grux
AOC Bourgogne (Francia)
13% Alc.
100% chardonnay
Precio 13€ en La Part dels Angels

Un nueva añada de este vino. Después del 2004 el 2005 se presenta como una añada más accesible para el Borgoña blanco, con menos estructura y acidez, y más generosa en madurez. Tras un invierno más frío de lo normal, llegó una primavera gentil y con bastantes lluvias, factor que fue de vital importancia dada la sequía estival que se aproximaba. El verano fue pues seco, aunque no tan caluroso como el de 2003, con noches frescas que permitieron retener suficiente acidez en los frutos durante su maduración (más en la pinot noir que en la chardonnay). Veamos cómo se traducen todas estas expectativas en el vino que tenemos entre manos.

En nariz la fruta se presenta en un temprano estado de maduración, en forma de cítricos y tonos florales, muy sobria y fresca, efecto acentuado por un carácter mineral notable. La fermentación en barrica del vino ha dejado su huella en forma de aromas a frutos secos y vainillas que, aunque aún han de fusionarse y armonizarse con el conjunto primario, no enmascaran en absoluto a éste. Nariz franca y precisa ante todo. En boca posee un impecable equilibrio en la entrada, sin un atisbo de excesiva acidez, simplemente la justa. El paso sigue siendo muy equilibrado, con textura opulenta pero en el estilo sobrio y nada blando que empieza a caracterizar a este vino. El final deja una correcta persistencia y muestra que desde principio a fin, el vino se muestra muy equilibrado, sin flaquezas ni asperezas.

En definitiva, un vino serio a la vez que muy disfrutable, con un espíritu semejante a su antecesor pero con un carácter más redondo, corpulento y accesible, con algo menos de acidez, que quizá le augure una vida algo más rápida, aunque aún no hay mucha experiencia con este vino. Estupendo borgoña blanco y estupendo precio dada la calidad que atesora.

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viernes 29 de diciembre de 2006

Gatinois Brut Reserve Grand Cru

Gatinois Brut Reserve Grand Cru *
Champagne Gatinois
AOC Champagne (Aÿ, Francia)
12% Alc.
90% Pinot Noir y 10 % Chardonnay
Precio alrededor de los 27€
Importado en España por Víctor Cardona.

La familia Gatinois elabora vino en Aÿ desde 1696, y hoy día poseen veintinueve parcelas en el pueblo, sumando un total de 7,2 ha, de las cuales 6,2 ha son de Pinot Noir. La mitad de la producción es vendida cada año a sus vecinos de Bollinger. A la cabeza de la bodega se encuentra actualmente Pierre Cheval-Gatinois que, además de elaborar unos estupendos champagnes de estilo clásico, tiene especial interés en su tinto de Aÿ. Se trata de uno de los ‘récoltant-manipulant’ (elaboradores que además cultivan la uva) más reputados. Su producción anual es de unas treinta mil botellas.

El pueblo en el que se localiza este producto, Aÿ, en el Valle de la Marne, era conocido como origen vinícola antes de que comenzaran a hacerse espumosos. Hoy día podemos encontrar aquí alrededor de cincuenta viticultores y unas diecinueve casas productoras, entre las que Bollinger es la más conocida. Los mejores pagos se encuentran en pendientes protegidas del viento, justo encima del pueblo, proveyendo de uva a bodegas de renombre como la ya mencionada Bollinger, Deutz, Gosset o Krug. La proporción de variedades es de un 86% de Pinot Noir, un 4% de Pinot Meunier y un 10% de Chardonnay. El pueblo está calificado como grand cru, y es uno de los más reputados de toda la región de Champagne. En palabras de Richard Juhlin, la Pinot Noir de Aÿ es una inimitable combinación de pureza aromática, riqueza gustativa y textura aterciopelada.

En el caso del Brut Reserve de Gatinois, las proporciones son de un noventa por ciento de Pinot Noir y el resto de Chardonnay, porcentaje que mantienen en todos sus blancs. El vino suele ser una mezcla de tres añadas, no ve la madera, el reposo sobre lías es aproximadamente de cuarenta y ocho meses, y el dosage bajo, de 6 gr/l, que se mantiene en toda la gama.

En la cata muestra un color dorado intenso, una nariz frutal relativamente madura (cereza, manzana) y con aromas de bollería discretos, algo de caramelo y un final de almendras amargas. Excelente finura y limpieza, gran definición aromática y respetable complejidad. En boca es cremoso, con cuerpo, buena persistencia. Redondo y muy bien equilibrado dada esta redondez, el frescor y el carbónico.

Sencillamente impecable en su gama. Un arquetipo de champagne joven con un porcentaje dominante de Pinot Noir (evidente en el color), aportando redondez y corpulencia, mucha fruta, y todo ello compensado con un punto de frescor y acidez nerviosa, del que probablemente sea en buena parte responsable ese pequeño porcentaje de Chardonnay, que da un matiz de elegancia.

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jueves 21 de diciembre de 2006

[CD] Dönnhoff Riesling trocken 2004/2005

Dönnhoff Riesling trocken 2004/2005 *
Weingut Hermann Dönnhoff
Nahe (Oberhausen, Alemania)
11.0% Alc. En 2004 y 11.5% Alc. en 2005
100% Riesling
Precio 12€


La región de Nahe, situada al oeste de Alemania, alrededor del valle del afluente del Rin del mismo nombre que la región, existe administrativamente desde 1930, y hasta entonces pocos vinos se embotellaban localmente. Su fama, por tanto, es reciente, y es difícil hablar aquí de una identidad o tipicidad. La zona superior (Nahe superior) incluye pueblos tan nombrados como Schlossböckelheim, Niederhausen y Oberhausen, con suelos abundantes en pizarra. La mayor parte de la región está plantada con Riesling, y los vinos producidos pueden recordar a los buenos de la región de Mosel por su elegancia y concentrado frescor. Gracias al curso oeste-este del río, muchos viñedos tienen una exposición ideal hacia el sur, que modera el clima continental general de la región. En estos casos podemos encontrar rieslings a la altura de los mejores de Alemania, con un perfecto equilibrio entre concentración y elegancia, entre frutosidad y mineralidad. El resto de suelos se diversifica entre arcilla ferrosa en la zona baja y algo de terreno volcánico también en la zona alta. La zona media comparte los suelos pizarrosos de la zona alta.

Helmut Dönhoff tomó las riendas del Weingut Hermann Dönhoff, cuya familia practica la viticultura desde mediados del siglo XVIII, en el año 1971, siendo aún muy joven. Hoy día es una bodega de culto, situada en la cúspide de los vinos de calidad alemanes. Estos vinos son famosos por su pureza y definición, magnífica concentración y moderación con los portes aromáticos de botrytis en los vinos que la suelen mostrar. La bodega cuenta con 12 ha de Riesling de un total de 16 ha de viñedo para una producción total de unas cien mil botellas. Poseen viñas en pagos calificados como Hermanshöhle (con viñas de sesenta años) y Brücke. La bodega es miembro de la VDP.

Hace poco leímos de John Gilman en su View from the Cellar que para Helmut Dönnhoff la clasificación en la que mejor se expresa el terruño de sus rieslings es el spätlese. Es a este nivel cuando la complejidad alcanza su máximo grado, cuando los diferentes factores aromáticos y gustativos de las diferentes fuentes están mejor equilibrados y se expresan mejor. Es un detalle significativo de su filosofía, que busca siempre la complejidad, el equilibrio y la sutileza, factores que suelen ir de la mano.

En la fermentación y crianza de sus rieslings utiliza una combinación de fuders de madera y tanques de acero inoxidable, aprovechando las ventajas de cada uno. Los periodos que pasa el vino en uno u otro dependerá de las características de la añada. La primera etapa en los fuders de 1200 lirtos proporciona un intercambio de oxígeno al vino que le beneficia. Esta primera etapa suele durar entre 3 y 6 meses, dependiendo de la acidez del vino de base. Los vinos más dulces, a partir de la categoría auslese, no suelen ver la madera.

Se intenta hacer uso de levaduras indígenas dentro de lo posible, pero si las circunstancias de la fermentación lo exigen, la bodega utiliza levaduras que ellos mismos cultivan, en vistas de mantener siempre la máxima calidad en el vino.

El Riesling Trocken de Dönnhoff procede de uvas de los pagos Leistenberg y Kiessenlberg, ambos en Oberhausen, de suelos compuestos de pórfido y pizarra desmoronada. Algunos datos sobre las dos añadas:

Añada 2004:
- Volumen de alcohol 11,0%
- Acidez 8,3 gr/l
- Azúcar residual 8,8 gr/l

Añada 2005:
- Volumen de alcohol 11.7%
- Acidez 7.5 gr/l
- Azúcar residual 8.5 gr/l

Se ha descrito en la prensa especializada a la añada 2004 alemana como clásica. Esto quiere decir vinos en general con acidez marcada, con problemas de maduración en los peores casos y con gran pureza y expresión del terroir en los mejores. En verano las temperaturas fueron bajas, pero cuando se acercaba la época de la vendimia, las temperaturas subieron y esto permitió una buena maduración en los pagos mejor expuestos y en manos de productores pacientes. Una añada de poca botrytis. En contraposición, 2005 ha sido una añada de mayor madurez, pero sin sacrificar una buena acidez. Una añada de mayor voluptuosidad y menos sutileza. Algunos hablan ya de la añada del siglo...

Pero veamos cómo se muestran ambos vinos en la copa. En general podríamos decir que el 2004 es más austero en boca, más cítrico en nariz, mostrando por su parte 2005 unos aromas más de fruta de hueso y un mayor equilibrio y concentración sápidas. Además 2005 muestra aún algo de carbónico. Estas diferencias son, por supuesto, muy sutiles, aunque no dejan de ser patentes, sobre todo en nariz, donde la mayor madurez del 2005 frente a su predecesor es patente. Por otro lado, el año en botella que lleva 2004 le ha dado cierta vinosidad y eliminado cualquier resto de carbónico. Este último además, al tener unos aromas frutales más tenues, muestra más sutilezas, como un fondo mineral más marcado que en el 2005 se ve más abrumado por los aromas frutales, sin que ello signifique que no esté presente. Ambos son vinos de gran limpieza y precisión aromática en nariz, riesling en estado puro, así como una magnífica ligereza y frescura en boca, con una muy respetable concentración sápida dado el rango de precios en el que nos movemos. Quizá en este aspecto el 2005 destaque, con una mayor concentración sápida y persistencia, y quizá, cuando el carbónico se desvanezca, una menor sensación de frescor.

En cualquier caso, dos estupendos vinos a un precio muy asequible.

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miércoles 13 de diciembre de 2006

A. et P. de Villaine Bouzeron Aligoté 2002

A. et P. de Villaine Bouzeron Aligoté 2002 *
Domaine A. Et P. de Villaine
AOC Bouzeron Aligoté (Côte de Chalonnaise, Borgoña, Francia)
12,5% Alc.
100% Aligoté
Precio 10€

Los monjes cluniacenses comenzaron a plantar las laderas de Bouzeron en la Edad Media, en suelos pobres en nutrientes y ricos en caliza. Desde 1979 existe la denominación exclusiva Bourgogne Aligoté de Bouzeron dentro de la Côte de Chalonnaise, siendo la única región que posee una denominación local propia para sus Aligotés. Los vinos han de estar elaborados en su totalidad con esta uva, y los rendimientos deben ser inferiores a 55 hl/ha. Los vinos así obtenidos suelen ser frescos y penetrantemente frutales en su juventud, con una acidez mayor que los elaborados con Chardonnay pero sin ser excesiva, de cuerpo medio y final limpio. Esta variedad dominó antaño las plantaciones de muchas zonas de la Côte d’Or, pero progresivamente fue sustituida por Chardonnay y Pinot Noir en los mejores pagos, relegándola a zonas llanas que no sacan todo el partido a la variedad. En Bouzeron, sin embargo, la tradición se ha mantenido inalterada. La Aligoté ocupa los lugares más privilegiados, cultivándose sólo en las laderas mejor expuestas, obteniendo así la máxima expresión de la uva.

El Domaine Aubert et Pamela de Villaine está situado en Bouzeron, y es propiedad de uno de los codirectores del Domaine de la Romanée-Conti, Aubert de Villaine, y de su esposa Pamela. La bodega ha adoptado prácticas viticulturales orgánicas, certificadas desde 1986. No se utilizan herbicidas ni pesticidas, y los fertilizantes son de procedencia orgánica vegetal. Los rendimientos suelen mantenerse alrededor de un 20% más bajos de los permitidos por la reglamentación de la denominación.

Las uvas utilizadas para la elaboración del Bouzeron son en su totalidad de la variedad Aligoté dorada de menores rendimientos y mayor aroma que la Aligoté verde. Las viñas se encuentran plantadas en las mejores laderas de la zona. La cosecha es manual, con una selección estricta de racimos. Vinificación lo menos intervencionista posible y uso de madera nueva muy limitado, en vistas de preservar la expresión natural del vino. Los depósitos de fermentación para el Aligoté son grandes, de 35hl, utilizando sólo levaduras autóctonas.

Hace poco hablábamos de la añada 2002 alabando su calidad para los tintos de Pinot Noir. De los blancos se espera aún más, y teniendo en cuenta la mayor salubridad de la Aligoté, podemos prever lo mejor de este vino en una añada como esta.

En la copa se muestra verde muy pálido con reflejos pajizos. Limpio pero con algunas partículas en suspensión, como pequeñas hebras. Nariz fresca y delicada, limpia y franca. Aromas frutales en forma de cítricos y aromas vegetales (heno, anisados) junto a muy ligeros tostados y un fondo mineral bastante marcado. Todo esto muy conjuntado y en armonía, y de intensidad moderada. En boca entra fresco, con una buena dosis de acidez, y sigue con un paso no exento de consistencia y cierta untuosidad y redondez. Correcta persistencia y buen equilibrio.

Un vino muy fresco, ligero y no exento de carácter. Muy armónico. El tiempo en botella le ha aportado cierta redondez y ha conjuntado todos los aromas. Aún conserva mucho frescor por lo que podría seguir evolucionando en la medida que la moderada concentración del vino le permita hacerlo de forma interesante. El precio, más que adecuado, es enormemente atractivo, permitiendo consumir con asiduidad un vino bastante interesante y personal. Un vino con identidad.

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jueves 7 de diciembre de 2006

Monte Real Gran Reserva 1966

Monte Real Gran Reserva 1966 *
Bodegas Riojanas S.A.
DOC Rioja
13% Alc.
Precio 15€
Elaborado a base de una mayoría de Tempranillo junto a cierta cantidad de Mazuelo y algo menos de Graciano (en añadas actuales para este vino las proporciones son 80/15/5).

Bodegas Riojanas fue fundada por la familia Artacho junto a Rafael Carreras en 1890 tras la adquisición del negocio del catalán Rafael Carreras Picó. La bodega original se encuentra en Cenicero (La Rioja Alta), aunque también existe una bodega nueva a 20 Km., en San Vicente de Sonsierra (también en La Rioja Alta). La bodega original se construyó aprovechando un amplio talud de tierra y el edificio original ha sufrido hasta ocho ampliaciones, excavando en el risco una serie de niveles que permiten utilizar la gravedad a la hora de mover el vino. La capacidad actual de la bodega es de 25.000 barricas y 4.500.000 botellas, y las de la bodega en San Vicente de la Sonsierra aproximadamente la mitad (con sólo 5.000 barricas). La bodega controla más de 300 ha de viñedo en Cenicero, San Vicente de Sonsierra y localidades cercanas, poseyendo una de las mayores extensiones de Mazuelo y Graciano de la Rioja. Actualmente ya no es una empresa familiar, y ha pasado a convertirse en sociedad anónima y cotizar en bolsa.

La Rioja Alta, que junto a la Rioja Baja y la Rioja Alavesa forman la más conocida región vinícola española en cuanto a vinos tintos se refiere, posee un clima continental moderado, con una influencia atlántica (cantábrica). Los viñedos son de topografía suave. En San Vicente de Sonsierra y otros terrenos de La Rioja Alta suelen aparecer suelos arcillo-calcáreos con bastante frecuencia, acompañando a los eventuales arcillo-ferrosos (más abundantes en la Rioja Baja) y aluviales (estos últimos en los márgenes del Ebro). Tradicionalmente se suelen dar los vinos con más finura de la región, de buena capacidad de guarda.

Es complicado determinar las condiciones de elaboración de un vino de los años sesenta. Aunque probablemente esto no sea cierto, supongamos que, a groso modo y omitiendo detalles como la edad de las barricas (que probablemente no fuesen nuevas), tiempos y temperaturas de maceración o fermentación, el proceso debe ser semejante al que se utiliza actualmente. Las uvas, probablemente procedentes de los viñedos de la Rioja Alta en su mayoría, son despalilladas y vinificadas. La inclusión de Mazuelo y Graciano a la mayoría de Tempranillo de este vino debería aportar estructura tánica y capacidad de envejecimiento en el caso del Mazuelo y carácter fresco por parte del Graciano. Criado durante un periodo de cómo mínimo 24 meses en barrica de roble americano (algunas fuentes aseguran que el Gran Reserva de 1964 pasó hasta nueve años de crianza en barrica), con sus correspondientes trasiegas. Posteriormente el vino permanece un mínimo de 36 meses en botella antes de su comercialización.

El Consejo Regulador calificó 1966 como añada ‘Normal’ (con dos estrellas en una escala del 1 al 5).

Pero vamos a la botella que tenemos entre manos. El corcho ha mantenido perfectamente su estanqueidad, aunque ya está algo débil y se quiebra al sacarlo. En la copa muestra una sorprendente capa media-alta, increíblemente cubierta para su edad. Ribete atejado. En nariz, con intensidad media, aparecen multitud de terciarios: cueros a mansalva, aromas frutales ya evolucionados a hojas de té, aportes de la crianza en forma de café, etc. A pesar de todo eso la nariz está perfectamente limpia, muy conjuntada, expresándose con bastante franqueza y al unísono. En boca posee una entrada viva y equilibrada. Paso de cuerpo medio y tacto sedoso, volviéndose austero hasta terminar con una punta de ligera tanicidad potenciada por la acidez. Buena persistencia aromática, donde repiten los aromas terciarios.

El vino debió tener ya en sus orígenes un magnífico equilibrio fenólico y unas estupendas estructura y acidez para mantener una capa como la que tiene ahora mismo. Han pasado cuarenta años, que se dicen pronto, y aún no se puede ver la mano sosteniendo la copa a través del vino. Esto concuerda poco con la calificación general que el consejo dio a la añada, no augurándole mucha capacidad de guarda a los vinos. También hemos de suponer un buen trabajo enológico y una esmerada selección del producto base. Además hay que tener en cuenta que estas calificaciones generales para una región tan llena de contrastes como la Rioja son muy aventuradas.

De cualquier manera, poder disfrutar de un trozo del pasado como este por 15 euros es una oportunidad que no se debería desaprovechar.

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miércoles 15 de noviembre de 2006

Pierre Gimonnet & Fils Gastronome 2000

Pierre Gimonnet & Fils Gastronome 2000 *
Pierre Gimonnet & Fils
AOC Champagne (Cuis, Francia)
12% Alc.
100% chardonnay
Precio aproximado 25€


Desde 1750 la familia Gimonnet cultiva la viña en Cuis. Pero hasta los años treinta del pasado siglo toda la producción era vendida a las grandes casas de Champagne. Es por aquel entonces cuando Pierre Gimonnet, no pudiendo aceptar la depreciación que sufrió la materia prima en aquella época, comienza a vinificar el fruto de sus viñas, en el periodo de entreguerras. De esta manera, y a pesar de las dificultades de encontrar una clientela, que en la época era poco aficionada a los champagnes de pequeños propietarios y más aún tratándose de blanc de blancs, la vinificación y comercialización de toda la cosecha se convirtió en el objetivo de la bodega. Pero es sin duda a partir de 1955 cuando la bodega encuentra el estilo tan “chardonnay” que le caracteriza. La pasión de Michel Gimonnet, hijo de Pierre, es el origen de la elaboración de unos champagnes llenos de carácter y expresividad, cuyo estilo ha sido descrito como lleno de nervio, mineral y austero. Actualmente son Olivier y Didier Gimonnet, hijos de Michel quienes continúan trabajando con la filosofía de su padre sin hacer ningún tipo de concesiones.

Teniendo en cuenta los antecedentes históricos de los que hemos hablado, y a pesar de haber crecido el negocio, la Maison Pierre Gimonnet prfiere limitar su producción a sus viñedos de la Cote de Blancs en Cuis (premier cru), Cramant y Choully (grand cru los dos), totalmente plantados con chardonnay. El excelente pueblo de Cuis, calificado como premier cru (al 95%) está situado al noreste de Cramant. Suele decirse que los vinos de Cuis son un poco más potentes que los de Cramant pero con un bouquet menos refinado. Y es que Cramant es para muchos el pueblo más bonito de la Cote de Blancs y uno de los mejores en calidad, con las mejores viñas al sur del pueblo. Sus vinos adquieren un bouquet sólo superado por los de Le Mesnil, y suelen desprender un maravilloso aroma a caramelo con el tiempo en botella. El vino madura antes que en los pueblos vecinos, pero aún así mantiene la calidad durante largo tiempo. Muchas grandes casas tienen sus mejores viñas en Cramant. Por último, Choully es un pueblo de calidad algo variable. Sus mejores viñas están situadas en el linde con Cramant. El problema es que gran parte de las viñas del pueblo se encuentran en terreno llano, produciendo una chardonnay algo ordinaria. Generalmente los vinos del pueblo suelen ser más bastos y corpulentos que los de sus vecinos más ilustres.

A partir de la cosecha 2005, el territorio de Oger, también un grand cru de la Cote de Blancs viene a completar el aprovisionamiento de la bodega. Con más de 25 hectáreas en total en los territorios apuntados, la bodega posee un patrimonio de viñas envidiable, produciendo sólo blanc de blancs. La edad de los viñedos es elevada, con dos viñas en Cramant plantadas en 1911 y 1913, y el 70% de las viñas restantes con una edad media superior a los treinta años en el 2005, 40% de las cuales superan los cuarenta. Tenemos pues casi la mitad de las viñas (12 ha) en terreno calificado como grand cru, y el resto (14 ha) en premier cru, todos ellos de una edad respetable, lo que permite obtener una buena regularidad en cuanto a calidad y minimizar la chaptalización, especialmente en los vinos de la serie “Spécial Club”.

Pero para mantener esta potencial calidad, hay que ser muy riguroso en la vinificación. En concreto, la cuvee Gastronome es para la bodega la “cuvée millésime joven”, conservando la frescura de un brut sin añada con la materia de un millésime. La uva es toda chardonnay de la Cote de Blancs. Concretamente en esta añada 2000 estaba compuesta de un 25% de uva Cramant (50% de Buissons, Fond du Bateau y Gromonts), 50% de Choully (75% Montaigu, 25% Rond Buissons) y 25% de Cuis (80% Croix-Blanche, 20% Roualles). Se pretende con este ensamblaje capturar la viveza y frescor de Cuis junto al cuerpo y la redondez de Cramant y Choully. La vendimia es manual y el prensado tradicional, con posterior vinificación por parcelas, fermentación alcohólica a temperatura controlada (18-20ºC), fermentación maloláctica y crianza en cubas neutras durante 8 meses (con dos trasiegas). Estabilización por frío a -4ºC y ligera filtración con arcilla después del ensamblaje. Tirage para la segunda fermentación de 20 gr/l de azúcar. Envejecimiento en botella, sobre lías, de treinta meses como mínimo normalmente. Degüelle tres meses antes de su salida. Dosage débil, de 7 a 8 gr/l de azúcar residual.

En general, parece que la añada 2000 en Champagne ha sido suficientemente buena como para que muchas de las casas elaboren vinos de añada. Sin embargo las condiciones no han sido todo lo benignas que cabría desear, y la más resistente chardonnay o incluso la pinot meunier pueden haber obtenido mejores resultados que la siempre sensible pinot noir. A un relativamente cálido y húmedo invierno le siguió una primavera igual de húmeda. El tiempo se mantuvo hasta mayo y produjo una floración rápida más o menos a mediados de junio. Junio y agosto fueron cálidos y secos, pero julio trajo mal tiempo, con tormentas de lluvia y granizo que diezmaron bastante los viñedos. Por suerte el buen tiempo volvió y salvó gran parte de la cosecha en buenas condiciones sanitarias. La vendimia comenzó el 11 de septiembre y duró hasta principios de octubre.

Volviendo a la realidad que nos ocupa, en la copa podemos observar una burbuja abundante y continua, de tamaño aceptablemente pequeño. Acercamos la nariz cuidadosamente y recibimos un primer golpe muy intenso. Bastante finura en nariz, buena armonía entre los aromas frutales (fruta blanca, algo de cítricos) y los proporcionados por el reposo sobre las lías (bollería). Todo esto acompañado de un fondo austeramente mineral que conecta con la entrada en boca también austera, muy fresca, gran acidez. Aparece algo de vinosidad al paso por boca, algo que no se adivinaba en nariz. Aquí el carbónico se muestra muy cremoso, cosquilleando el paladar y sin agredir la lengua. Persistencia y concentración medias, en la que quizá desaparecen antes los aromas frutales que los aportados por la crianza. Ligero amargor final.

En general es un champagne bastante armonioso y equilibrado, con mucho del carácter refrescante y la acidez de los vinos de Cuis pero al perecer bastante marcado también por el carácter vinoso de Choully en boca y no tanto por la profundidad y redondez de Cramant. No en vano el 50% de la uva procede de los viñedos del primero de estos grand cru. En principio, y debido a la concentración y persistencia medias en cuanto a aromas frutales se refiere, no parece que sea un vino que pueda evolucionar interesantemente en botella (independientemente del aguante que tenga) pero, aunque ahora se encuentra en un buen momento de consumo, quizá pueda ser interesante ver cómo evoluciona en un año.

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sábado 11 de noviembre de 2006

Franck Grux Bourgogne "Les Grandes Coutures" 2004

Franck Grux Bourgogne "Les Grandes Coutures" 2004 *
Domaine Franck Grux
AOC Bourgogne (Francia)

13% Alc.
Precio 13€
100% chardonnay


El pago “Les Grandes Coutures” es una parcela delimitada, calificada como borgoña genérico, situada en el límite de la AOC Meursault. Esta parcela es propiedad de Frank Grux, y ha sido su primera compra como productor independiente. El 2004 ha sido su primer año en la producción de este vino, aunque por aquel entonces no controló la parte viticultural. En 2005 ya está todo bajo su supervisión.

Franck Grux, de cuarenta y cinco años de edad y nativo de Beaune es, desde 1988 el responsable de la vinificación en Olivier Leflaive, así como el encargado del trato con los diferentes viticultores a los que el domaine/maison compra uva. Enólogo por la facultad de Dijon, supervisó la vinificación del mismísimo Guy roulot entre 1984 y 1988, justo antes de pasar a las filas de Olivier Leflaive. Desde al menos 1996, compagina la elaboración de los vinos del domaine con los de su propio nombre, Domaine Franck Grux. Además de este “Les Grandes Coutures”, del cual como hemos dicho la 2004 ha sido la primera añada, elabora un Meursault “Les Meix Chavaux” al menos desde 1996, a partir de una parcela de su familia cuyo control comparte con su tía, aunque técnicamente se encarga él de todo. La producción de este vino es de unas ciento treinta barricas, totalmente vendidas. Hoy día es uno de los profesionales más respetados de la región. Todo esto hace de los vinos del domaine una fuente de grandes satisfacciones a un precio más que adecuado.

Se producen unas seis o siete barricas de “Les Grandes Coutures”. La vinificación es la clásica de la región: fermentación lenta en barricas (bajo porcentaje de madera nueva), crianza sobre sus lías con temperatura controlada, sin batonnage y sin trasiegas. En primavera el vino comienza la maloláctica. Después trasiega, ensamblaje en depósitos de acero inoxidable y ligera clarificación antes de su embotellado alrededor de octubre.

La añada 2004 ha sido interesante para los blancos de borgoña. Ha dado vinos muy puros, enfocados y austeros, con buenos niveles de acidez y a la vez no exentos de concentración y poseedores de un buen equilibrio global. Vinos con buen potencial evolutivo y que expresan muy bien el terruño del que proceden. Climatológicamente ha sido un año complicado para los productores, con un mes de agosto muy pobre, frío y tormentoso, que amenazaba con muchas dificultades en la maduración de las uvas. Sin embargo, un milagroso mes de septiembre arregló las cosas, con abundantes horas de sol y noches frescas, consiguiendo una buena maduración de las uvas a la vez que se mantenían unos buenos niveles de acidez. Sorprendentemente, a la hora de la vendimia, las uvas habían alcanzado unos magníficos niveles de azúcar. Los rendimientos han sido más bien altos, por lo que es importante el trabajo en la viña para no perder después concentración en el mosto.

Pero veamos cómo se ha traducido todo esto en el vino. Por ejemplo, en nariz tenemos los aromas primarios de la fruta (cítricos y algo de fruta blanca) así como los aportados por la madera (frutos secos, algo de vainilla) expresándose a la par, muy bien conjuntados, pero el equilibrio es ahora propio, y no sabemos lo que puede suceder con el tiempo, cuando esos aromas frutales se añejen y pierdan intensidad. Probablemente no sea un vino para guardar mucho tiempo. Junto a estos aromas, toques calizos afinan un conjunto muy serio y bien definido, bastante puro. En boca es muy bueno, con una entrada viva y suculenta, gran equilibrio sustentado por una buena acidez, concentración y untuosidad que se mantienen en el paso por boca, bastante consistente en este punto. Final medianamente persistente, con buena concentración para el tipo de vino en el que nos estamos moviendo.

Estamos pues ante un preciso y meritorio trabajo enológico a un precio más que adecuado. Buena complejidad, profundidad y concentración para un borgoña genérico (aunque de parcela única y con derecho a llevar su nombre). Una magnífica introducción a los blancos de la región para aquellos que buscan el estilo más sobrio y mineral, diferente del estilo más evidente y efectista, lejos de la chardonnay madura y tropical que dificulta la expresión de aportes en registros aromáticos más tenues. En definitiva, un estilo más sutil y que permite mayores complejidades. Un estupendo vino para el fondo de nuestra bodega. Se nota el frescor y la precisión característica de la añada, incluso para un vino en el que el productor no ha podido controlar la viticultura (sí que lo hará en el 2005). El estilo austero y mineral está ahí, y dados los antecedentes de Grux, es inevitable pensar en los vinos de Guy Roulot como referente estilístico. Los precios, por suerte, son inferiores.

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lunes 6 de noviembre de 2006

Vega Sicilia Valbuena 5º Año 2001

Vega Sicilia Valbuena 5º Año 2001 *
Bodegas Vega Sicilia
D.O. Ribera del Duero
14% alc
Precio aproximado 70€

Porcentaje de variedades aproximado: 80% tinto fino, 10% cabernet sauvignon y 10% merlot.

Las bodegas Vega Sicilia están situadas en la localidad vallisoletana de Valbuena de Duero. La finca cuenta con una plantación de 250 hectáreas de viñedo, plantadas con un 80% de tinto fino y, el resto, cabernet sauvignon, merlot y malbec. Los suelos son arcilloso-calcáreos, con zonales pardos y una parte aluvial.

En general, la Ribera del Duero posee un clima continental, con influencia atlántica. Las precipitaciones son escasas, con medias anuales que no superan los 500 mm, concentradas especialmente en primavera y otoño. La abundante insolación alcanza medias anuales de 2.200 horas, y el río Duero favorece las neblinas y brumas matinales que configuran una fuente adicional de humedad. Es un clima que hace que no se den muchas enfermedades debidas a hongos o insectos. Los peores enemigos de estos viñedos son las heladas de primavera y las tormentas de granizo estivales

La bodega fue fundada por Eloy Lecanda en 1864. En toda su larga historia ha pertenecido a diversos propietarios, aunque ha mantenido siempre su personalidad, elaborando vinos concentrados, maduros, generosos y extremadamente elegantes. El epítome de la Ribera del Duero.

La historia se inicia en 1848 cuando Toribio Lecanda, compra al Marqués de Valbuena una finca de 2.000 hectáreas dedicada a actividades agrícolas y ganaderas. Eloy, hijo de Toribio, compra en Burdeos 18.000 sarmientos de cabernet sauvignon, malbec, merlot y pinot noir, destinados a la elaboración de brandy y ratafías.

Adquirida la finca por la familia Herrero, la da en alquiler a Cosme Palacio, de cuya mano llega a la bodega Domingo Garramiola, personaje crucial en la historia de Vega Sicilia. Domingo emplea técnicas bordelesas para vinificar, renueva las barricas de crianza y, sobre todo, dedica grandes esfuerzos a la limpieza de los lagares.

El duro trabajo de Garramiola da su fruto en 1915, con el nacimiento de dos nuevos vinos: Vega Sicilia y Valbuena. Se trata de unos vinos que siguen el modelo de lo que en aquella época se estilaba en La Rioja: envejecimientos prolongados en tinas y barricas de madera y embotellado según llega el pedido.

En 1933 fallece Domingo Garramiola. Se encarga la responsabilidad de continuar con su labor a su estrecho colaborador Martiniano Renedo.

Jesús Anadón se incorpora a las bodegas en 1956. Gerente de la firma durante varias décadas y hombre trascendental en Vega Sicilia, pone en marcha más tarde la Denominación de Origen Ribera del Duero.

La etapa actual se inicia en 1982, cuando David Álvarez adquiere la bodega y los viñedos. Desde ese año la familia Álvarez ha desarrollado una política de encuentro de las corrientes innovadoras que exige el sector vinícola con el modo de hacer tradicional. Se ha ampliado la superficie de viñedos y se ha producido un proceso de modernización tanto del interior como del exterior de la bodega.

Cuando Jesús Anadón se jubila, Pablo Álvarez toma plena posesión de la dirección general de la bodega; del área enológica se responsabiliza Mariano García, ayudante de Jesús Anadón desde su incorporación a la empresa en 1968 y responsable de grandes éxitos en los últimos años. 1998 es el año de la incorporación de Xavier Ausás a la dirección técnica del grupo de bodegas, después de trabajar seis años como enólogo de Vega Sicilia.

En cuanto a la elaboración, la bodega ha establecido unos límites en el rendimiento de sus cepas, de forma que no se superen los 22 hectolitros por hectárea. La uva no es recogida si tiene menos de 13 grados. La densidad de plantación por hectárea es de unas 2.200. No se utiliza regadío y se poda en verde para eliminar racimos con el fin de que cada cepa tenga una producción inferior a los dos kilos. La recolección se lleva a cabo selectivamente según el grado de madurez de los racimos de las diferentes parcelas. Las uvas recogidas a mano llegan a la bodega en cajas de veinte kilos de capacidad. Se depositan en una mesa, donde se procede a la segunda selección. De allí, una cinta transportadora las traslada hasta el depósito de fermentación elegido. El objetivo es introducir en cada depósito uvas de características similares, que se dedicarán a la elaboración de los diferentes vinos.

La fermentación alcohólica dura unos quince días y la temperatura máxima puede alcanzar los 32 grados. Valbuena fermenta en depósitos de acero inoxidable. La fermentación maloláctica tiene lugar en depósitos de cemento, tras la cual el vino reposa en los mismos durante un año.

La crianza del vino se inicia en enero, primero en tinos de 20.000 litros (4 meses) y luego en barrica nueva. La duración del proceso de crianza en madera para los Valbuena es de tres años y medio. Durante este tiempo, el vino va rotando de barrica nueva (60% americano y 40% francés) a barrica cada vez más usada. Una vez afinados mediante este proceso, los vinos reposan por fin en grandes envases de madera que los prepararán para su posterior embotellado. Una vez en la botella, Valbuena permanece en ella año y medio antes de su salida al mercado.

El Consejo Regulador calificó la añada 2001 como excelente. Comenzó con un invierno frío con abundantes lluvias. Le siguió una primavera templada, lluviosa, con heladas en brotación que pudieron mermar los rendimientos. El verano fue caluroso, de pluviometría baja, sin riesgos de podredumbres o enfermedades. Inicio de vendimia el 3 de octubre.

Una vez tenemos el vino en la copa, a la vista se muestra de capa alta, color picota, con ribete cardenalicio. En nariz se percibe una fruta muy madura, fruta negra más bien, con aromas terrosos y algo vegetales junto a cueros finos. El aporte aromático de la barrica nueva va un poco por su lado ahora mismo, pero no grita en exceso, no estorba, simplemente está por armonizar, por ensamblarse esos aromas a regaliz y otros tonos dulces. Cuando eso llegue se destapará toda la finura que ya apunta. En boca es muy equilibrado, con una entrada sabrosa y fresca, nada pesada, opulenta pero sin perder la elegancia. Paso aterciopelado, aún no sedoso, redondo y consistente, con una madera muy bien puesta y ensamblada, sin ápice de aspereza. Correcta persistencia.

Se nota un saber hacer de muchos años aquí, un conocer la materia prima, los métodos de elaboración y los resultados. El carácter de la añada y las posibilidades de un vino que año tras año no defrauda, aunque quizá el precio sea demasiado elevado y se deba en parte a la fama de Vega Sicilia. De cualquier manera, tenemos entre manos un vino que aún está en los albores de su vida, y que necesita de un tiempo en botella para que los aromas evolucionen a algo más complejo y profundo, y que de paso los aromas de diferente procedencia coincidan en un punto, en un bouquet armónico y complejo. El aporte de la barrica nueva, a pesar de notarse aromáticamente en nariz, es el justo para que no suplante la identidad del vino base, y que esté ahí para algún día ensamblarse y aportar complejidad, o así lo esperamos. En boca ese aporte es ejemplar, sin estropear para nada el equilibrio gustativo ni la textura del vino, que por otra parte posee una estructura magnífica ya de salida, sin excesos de prensa o de maceración que lo hagan áspero y verdoso, ni oscuro, cosas innecesarias por otra parte con unos rendimientos bajos y unas viñas de buena edad. La posterior puesta en barricas cada vez de más uso probablemente sirva de efecto anti-choque, de estabilizador, para el aporte inicial de las barricas nuevas y para el afinamiento del vino. Un proceso complejo el de estos vinos, en el que cada cosa está ahí por una razón, nada es superfluo, los años de resultados lo han demostrado.

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martes 31 de octubre de 2006

Georg Breuer “Rüdesheim Estate” Riesling 2005

Georg Breuer “Rüdesheim Estate” Riesling 2005 *
Georg Breuer
Rheingau (Rüdesheim, Alemania)
12.5% alc
Precio 15€
100% riesling


Según la leyenda, Rheingau podría ser la cuna de la riesling, la reina de las uvas blancas, y una de las que con mayor brillo refleja el terruño del que procede. La región, en los aledaños del mismísimo Rin y con exposición sur, es de poca extensión, unas 3.200 ha de viñedo, entre las que la riesling ocupa más de las tres cuartas partes.

En esta región se ha producido un auge de los vinos secos, especialmente de la mano de Bernhard Breuer, que está detrás de la asociación Charta. Sus vinos suelen ser uno de los mayores exponentes de este estilo, necesitando a veces unos cuantos años en botella para expresarse plenamente.

Rüdesheim es uno de los pueblos más famosos de Rheingau, ya que alberga varias de las bodegas y pagos más famosos, entre las que se encuentra el Wingut Georg Breuer. Una de las peculiaridades de Rüdesheim es que sus viñedos suelen sufrir de estrés hídrico con más facilidad que otros en los años más secos, por lo que suelen dar mejores resultados en años más húmedos. Por esto mismo en dichos años es menos frecuente que en otros pueblos que aparezca la podredumbre noble, además de que al parecer la acidez del mosto suele ser más baja. Quizá esta es una de las razones que empujan a sus productores a la elaboración de vinos secos de calidad.

La bodega, fundada en 1880 como parte de la compañía vinícola Bernard Scholl & Albert Hillebrand, ha estado en manos de la familia Breuer desde principios del siglo XX. Georg Breuer (1910-1982) amplió la bodega e incrementó las exportaciones de vinos de la misma. Sus hijos, Heinrich y Bernard Breuer extendieron los viñedos hasta las 15 ha en los 80, alcanzando en la actualidad tras la adquisición del monopolio Rauenthal Nonnenberg y otros una extensión total de 30 ha en los mejores lugares de Rüdesheim y Rauenthal.

Rüdesheim Estate Riesling es una especie de village dentro de la bodega, al emplear uvas del pueblo de dicho nombre. El vino del que hablamos está cultivado en suelos compuestos de pizarra desmoronada en su mayoría. Parte de este vino fermenta y se cría sobre sus lías en toneles de roble, al igual que los vinos de más alta gama de la bodega. Los suelos pizarrosos de Rüdesheim deben aportar gran mineralidad, así como aromas de melocotón y albaricoque. Usualmente, es el más maduro frutalmente hablando de los dos villages, Rüdesheim (23 ha) y Rauenthal (7 ha), en teoría debido a la mayor abundancia de margas en los suelos de este último, aunque también el más elegante debido a la mineralidad y definición aportada por la pizarra.

Se viene diciendo que la añada 2005 combina la madurez del 2003 con la acidez del 2004, dando lugar a unos vinos bastante potentes pero no exentos de equilibrio. En concreto, para los vinos de la bodega, la acidez oscila entre los 7,2 y los 9,2 gramos por litro. Los rendimientos medios de la bodega en 2005 han sido de 34 hectolitros por ha, mientras que en 2004 se alcanzaron los 46 y en 2003 quedaron en 38. La vendimia comenzó el 15 de septiembre y terminó el 30 de octubre.

Pero vayamos a la cata. Una vez en la copa, se percibe en nariz una madurez frutal (fruta de hueso) no exenta de finura, más riesling que Rheingau, aunque están presentes ciertos toques minerales muy puros. En boca gran concentración y estupenda acidez. Seco. Buena persistencia. Voluptuoso y equilibrado dentro de su austeridad. Muy bien para su rango.

Parece ser cierto lo que se viene comentando acerca del carácter de la añada. Madurez aromática en la gama frutal, cuerpo en boca. Marcada acidez. Vinos explosivos dentro de su estilo. En lo referente a la tipicidad del viñedo de Rüdesheim, quizá no sea la añada más apropiada para notarla, dada la potencia aromática y la madurez que ha alcanzado la riesling, pero sí es cierto que el vino es muy puro y delineado, preciso, con un fondo mineral presente y los aromas frutales muy bien dibujados.

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lunes 2 de octubre de 2006

Domaine Joblot Givry 1er Cru “Clos de la Servoisine” 2004

Domaine Joblot Givry 1er Cru “Clos de la Servoisine” 2004 *
Domaine Joblot
AOC Givry 1er Cru (Cote de Chalonnais, Borgoña, Francia)
13% Alc.
100% pinot noir
Precio 20-25€

Antaño, los vinos de Givry estuvieron entre los favoritos del rey de Francia Enrique IV, pero la destrucción del viñedo por la filoxera a finales del XIX y los dos grandes guerras, acabaron con la fama de la región. Hoy día, sus vinos están aún infravalorados, por lo que podemos encontrar en ella muy buenas compras. El estilo suele ser muy frutal, floral, elegante, fino, equilibrado, redondo, sin llegar a ser vinos que expresen el terroir de manera muy profunda.

Los suelos, en su mayoría arcillo-calcáreos y que una vez formaron parte de la cuenca del río Saone, son muy permeables y no demasiado ricos. Los premier cru suelen ser más rocosos y poseer las mejores orientaciones y pendientes, lo que mejora las condiciones sanitarias y de maduración de las uvas entre otras cosas.

La región produce tintos mayoritariamente, siendo los que alcanzan mayor trascendencia. Entre los premier cru de la zona, el Clos de la Servoisine tiene orientación sur y ha alcanzado bastante fama de la mano de Jean-Marc y Vincent Joblot, cabezas visibles del Domaine Joblot. El domaine cuenta con un total de 14 ha en las colinas de Givry, produciendo unas 90.000 botellas al año.

El estilo de la bodega, calificada de “la más radical” de la región, suele ser de vinos ricos y opulentos, maduros, concentrados y con un aporte de madera nueva elevado (a menudo del 100%), pero a la vez equilibrados y definidos, transparentes en cuanto a su elaboración, francos. Los objetivos en la elaboración incluyen trabajar con un mínimo de oxígeno y sulfuroso, utilizando la crianza en barrica para que el vino se equilibre mediante la oxigenación que sufre a través de los poros de la madera.

En cuanto a la añada 2004 en la borgoña, ha sido objeto de múltiples discusiones entre los defensores de los vinos más maduros y concentrados, y aquellos que abogan por un estilo más sutil y delicado, más expresivo del terroir o del productor. Ambos esgrimen el argumento del equilibrio de diferente forma. Los primeros ven en la añada unas maduraciones difíciles y una acidez alta. Los segundos vinos frescos y vivos, finos y expresivos. Lo cierto es que los fenómenos meteorológicos causaron daños en muchos viñedos, así como maduraciones complicadas y problemas de podredumbre. En principio se trata de vinos delicados y vivos, con una fruta fresca y una estructura esbelta. Eso sí, es imprescindible una selección de la uva tanto en el viñedo como en la bodega, de manera que se eliminen las uvas inmaduras o afectadas de podredumbre. Es una añada en la que aquellos pagos con mejores situaciones para la maduración y el drenaje, aventajarán claramente a sus vecinos. En este sentido los vinos expresarán muy bien el terroir.

El Clos de la Servoisine de Joblot en la copa, se muestra bastante cubierto, con un ribete fucsia. La nariz es limpia, bastante varietal, con aromas a frambuesas y picotas frescas. Muy fino, nada vinoso. El aporte de la madera no resulta para nada abusivo, toques especiados muy armonizados con los aromas primarios. Muy buena intensidad y franqueza en general. En boca posee una magnífica estructura, muy bien equilibrada, de paso aterciopelado y buena persistencia. Cero asperezas. Un vino muy armonioso y equilibrado dentro de su voluptuosidad controlada, muy placentero.

Quizá sea por la buena exposición del pago, ayudada por supuesto de la concienzuda selección de los productores, pero el vino no muestra las deficiencias que se le suponen a una añada como la 2004. Por otro lado, el estilo fresco compensa perfectamente la tendencia voluptuosa de Joblot, por lo que se alcanza un equilibrio muy consensuado. Un buen acercamiento a la pinot noir y a la Borgoña, sin complicaciones y a un buen precio.

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lunes 25 de septiembre de 2006

Pol Roger Extra Cuvée de Réserve Rosé 1998