Olivier Leflaive Puligny-Montrachet 1er Cru Les Pucelles 2002
Olivier Leflaive Puligny-Montrachet 1er Cru Les Pucelles 2002 *(*)Domaine Olivier Leflaive
13.5% Alc.
100% Chardonnay
Precio 60€ en La Part dels Angels (Barcelona)
En octubre de 1984 Olivier Leflaive, sobrino del por entonces cabeza visible del Domaine Leflaive, Vincent Leflaive, comenzó su andada como negociant, en parte como respuesta al exceso de demanda del Domaine. Podríamos esperar algún tipo de coincidencias en el estilo de los productos de ambas bodegas, pero la verdad es que a día de hoy los estilos de la bodega que actualmente dirige la hija del ya fallecido Vincent, Ann-Claude Leflaive, y su primo Olivier son muy diferentes.
Con el tiempo, la maison fue adquiriendo algunas parcelas, con vistas a crear un domaine propiamente dicho. Hoy poseen un total de doce hectáreas, incluyendo parcelas en Puligny-Montrachet village, Meursault 1er cru Poruzot, Chassagne-Montrachet 1er cru Les Chaumées, Chassagne-Montrachet 1er cru Les Vergers o Chassagne-Montrachet 1er cru Abbaye de Morgeot entre otros. Sin embargo la mayor parte de la producción de la bodega sigue abasteciéndose de los productores a los que se compra la uva, punto en el son bastante fuertes, habiendo establecido buenas y duraderas relaciones con los viticultores de los diferentes pueblos. Desde 1988 Frank Grux, actual director técnico de la casa, se encarga de seleccionar la materia prima, ya sean uvas o mosto. Queda entonces en sus manos todo el proceso de vinificación y crianza de cada cuvée. Los vinos finalmente producidos son muchos y variados, incluyendo las zonas de Chablis o la Côte de Chalonnaise, y en los últimos años la crítica especializada está emepzando a valorarlos muy bien.
En la viña se buscan siempre uvas recogidas a mano. En bodega se fermenta en barrica, y tras la maloláctica se practica semanalmente el bâttonage. Para la clarificación se utilizan claras de huevo. De resultas solemos encontrar vinos donde las notas de crianza son bastante evidentes, pero donde suele acompañar una estupenda materia prima que no se deja subyugar por dichos aportes. Con el tiempo podemos esperar una buena armonía de unos y otros.
En palabras de Frank Grux, la añada de 2002 está llena de pureza, refinamiento y perspectivas de futuro. Estupenda combinación de madurez y acidez. Todo esto fue fruto de un invierno tranquilo y típico, seguido de un inicio de primavera seco y caluroso que dio lugar a una floración a finales de mayo y principios de junio, culminando en la segunda semana de este mes. Comenzó después un muy caluroso verano. El envero tuvo lugar durante la segunda semana de agosto, y una bajada de las temperaturas acompañada de copiosas lluvias retrasaron la maduración de la uva hasta la segunda semana de septiembre, momento en el que vientos del nordeste secaron el ambiente y favorecieron unas buenas condiciones sanitarias en la vendimia, que tuvo lugar el veinte de septiembre. Se alcanzaron niveles de azúcar semejantes de los de 1990, acompañados de una acidez equiparable a la de 1996 o 2000.
Ya en nuestra copa, nos encontramos con un vino de color oro pálido y nariz fragante, muy intensa, limpia, bien definida, con fruta amarilla, flores blancas muy intensas, algo de bollería, mantequilla y frutos secos, junto a un marcado fondo mineral. En boca es opulento, graso, pero perfectamente equilibrado por una magnífica acidez y gran concentración, que dan lugar a un final largo.
Estilizado y opulento pero también puro: enormemente floral, con magnífica acidez y marcadamente mineral acompañado de pronunciados aportes de la madera y el bâttonage especialmente en nariz, pero también en boca, con una textura redonda. Todo el conjunto aún por ensamblar, pero ahora mismo no desentona y se bebe con gran placer.
Hay que probar estos vinos para entender lo que es un premier cru: esa concentración, esa maravillosa opulencia (para determinados estilos) acompasada por una gran acidez, esa pureza de aromas, esa intensidad floral, frutal y mineral... ¡Lo siguiente es un grand cru! Se nota que Frank Grux es más generoso con la madera que, por ejemplo, Roulot, pero es sólo una cuestión de estilo, y aunque ahora mismo ya está bien armonizado el aroma de esta con el resto del conjunto, con el tiempo dará lugar a un vino más serio. Es curioso que encuentro los vinos elaborados para Olivier Leflaive en un estilo más generoso, menos austero, que los que Grux elabora bajo su propio nombre.
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