Franck Grux Bourgogne "Les Grandes Coutures" 2004 * €Domaine Franck Grux
AOC Bourgogne (Francia)
13% Alc.
Precio 13€
100% chardonnay
El pago “Les Grandes Coutures” es una parcela delimitada, calificada como borgoña genérico, situada en el límite de la AOC Meursault. Esta parcela es propiedad de Frank Grux, y ha sido su primera compra como productor independiente. El 2004 ha sido su primer año en la producción de este vino, aunque por aquel entonces no controló la parte viticultural. En 2005 ya está todo bajo su supervisión.
Franck Grux, de cuarenta y cinco años de edad y nativo de Beaune es, desde 1988 el responsable de la vinificación en Olivier Leflaive, así como el encargado del trato con los diferentes viticultores a los que el domaine/maison compra uva. Enólogo por la facultad de Dijon, supervisó la vinificación del mismísimo Guy roulot entre 1984 y 1988, justo antes de pasar a las filas de Olivier Leflaive. Desde al menos 1996, compagina la elaboración de los vinos del domaine con los de su propio nombre, Domaine Franck Grux. Además de este “Les Grandes Coutures”, del cual como hemos dicho la 2004 ha sido la primera añada, elabora un Meursault “Les Meix Chavaux” al menos desde 1996, a partir de una parcela de su familia cuyo control comparte con su tía, aunque técnicamente se encarga él de todo. La producción de este vino es de unas ciento treinta barricas, totalmente vendidas. Hoy día es uno de los profesionales más respetados de la región. Todo esto hace de los vinos del domaine una fuente de grandes satisfacciones a un precio más que adecuado.
Se producen unas seis o siete barricas de “Les Grandes Coutures”. La vinificación es la clásica de la región: fermentación lenta en barricas (bajo porcentaje de madera nueva), crianza sobre sus lías con temperatura controlada, sin batonnage y sin trasiegas. En primavera el vino comienza la maloláctica. Después trasiega, ensamblaje en depósitos de acero inoxidable y ligera clarificación antes de su embotellado alrededor de octubre.
La añada 2004 ha sido interesante para los blancos de borgoña. Ha dado vinos muy puros, enfocados y austeros, con buenos niveles de acidez y a la vez no exentos de concentración y poseedores de un buen equilibrio global. Vinos con buen potencial evolutivo y que expresan muy bien el terruño del que proceden. Climatológicamente ha sido un año complicado para los productores, con un mes de agosto muy pobre, frío y tormentoso, que amenazaba con muchas dificultades en la maduración de las uvas. Sin embargo, un milagroso mes de septiembre arregló las cosas, con abundantes horas de sol y noches frescas, consiguiendo una buena maduración de las uvas a la vez que se mantenían unos buenos niveles de acidez. Sorprendentemente, a la hora de la vendimia, las uvas habían alcanzado unos magníficos niveles de azúcar. Los rendimientos han sido más bien altos, por lo que es importante el trabajo en la viña para no perder después concentración en el mosto.
Pero veamos cómo se ha traducido todo esto en el vino. Por ejemplo, en nariz tenemos los aromas primarios de la fruta (cítricos y algo de fruta blanca) así como los aportados por la madera (frutos secos, algo de vainilla) expresándose a la par, muy bien conjuntados, pero el equilibrio es ahora propio, y no sabemos lo que puede suceder con el tiempo, cuando esos aromas frutales se añejen y pierdan intensidad. Probablemente no sea un vino para guardar mucho tiempo. Junto a estos aromas, toques calizos afinan un conjunto muy serio y bien definido, bastante puro. En boca es muy bueno, con una entrada viva y suculenta, gran equilibrio sustentado por una buena acidez, concentración y untuosidad que se mantienen en el paso por boca, bastante consistente en este punto. Final medianamente persistente, con buena concentración para el tipo de vino en el que nos estamos moviendo.
Estamos pues ante un preciso y meritorio trabajo enológico a un precio más que adecuado. Buena complejidad, profundidad y concentración para un borgoña genérico (aunque de parcela única y con derecho a llevar su nombre). Una magnífica introducción a los blancos de la región para aquellos que buscan el estilo más sobrio y mineral, diferente del estilo más evidente y efectista, lejos de la chardonnay madura y tropical que dificulta la expresión de aportes en registros aromáticos más tenues. En definitiva, un estilo más sutil y que permite mayores complejidades. Un estupendo vino para el fondo de nuestra bodega. Se nota el frescor y la precisión característica de la añada, incluso para un vino en el que el productor no ha podido controlar la viticultura (sí que lo hará en el 2005). El estilo austero y mineral está ahí, y dados los antecedentes de Grux, es inevitable pensar en los vinos de Guy Roulot como referente estilístico. Los precios, por suerte, son inferiores.
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