jueves 26 de abril de 2007

Olivier Leflaive Puligny-Montrachet 1er Cru Les Pucelles 2002

Olivier Leflaive Puligny-Montrachet 1er Cru Les Pucelles 2002 *(*)
Domaine Olivier Leflaive
13.5% Alc.
100% Chardonnay
Precio 60€ en La Part dels Angels (Barcelona)


Los pueblos vecinos de Puligny y Chassagne comparten el más famoso pago de vino blanco del mundo, Le Montrachet, quintaesencia del vino blanco borgoñón, modelo de elegancia, concentración, complejidad, longevidad. Podríamos decir que el estilo de los vinos de Puligny, tan estilizados y concentrados, es un reflejo, una aspiración, del carácter de su pago más famoso, pero todos con sus propios matices y personalidad. Son muchos y variados los grandes pagos que pertenecen al pueblo, tanto grand como premier cru. Entre estos últimos uno de los más afamados es Les Pucelles, situado al nordeste de Le Montrachet y colindante con Batard-Montrachet, ladera arriba. Un total de 5.13ha del que el mayor propietario es el Domaine Lefliave (que no Olivier). Su orientación es sur-sureste. El suelo es parecido al de los grand cru, principalmente calcáreo, con algo de arcilla (más que en sus prestigiosos vecinos), con buena capacidad de drenaje (gracias a los guijarros y la roca fragmentada) y en pendiente.

En octubre de 1984 Olivier Leflaive, sobrino del por entonces cabeza visible del Domaine Leflaive, Vincent Leflaive, comenzó su andada como negociant, en parte como respuesta al exceso de demanda del Domaine. Podríamos esperar algún tipo de coincidencias en el estilo de los productos de ambas bodegas, pero la verdad es que a día de hoy los estilos de la bodega que actualmente dirige la hija del ya fallecido Vincent, Ann-Claude Leflaive, y su primo Olivier son muy diferentes.

Con el tiempo, la maison fue adquiriendo algunas parcelas, con vistas a crear un domaine propiamente dicho. Hoy poseen un total de doce hectáreas, incluyendo parcelas en Puligny-Montrachet village, Meursault 1er cru Poruzot, Chassagne-Montrachet 1er cru Les Chaumées, Chassagne-Montrachet 1er cru Les Vergers o Chassagne-Montrachet 1er cru Abbaye de Morgeot entre otros. Sin embargo la mayor parte de la producción de la bodega sigue abasteciéndose de los productores a los que se compra la uva, punto en el son bastante fuertes, habiendo establecido buenas y duraderas relaciones con los viticultores de los diferentes pueblos. Desde 1988 Frank Grux, actual director técnico de la casa, se encarga de seleccionar la materia prima, ya sean uvas o mosto. Queda entonces en sus manos todo el proceso de vinificación y crianza de cada cuvée. Los vinos finalmente producidos son muchos y variados, incluyendo las zonas de Chablis o la Côte de Chalonnaise, y en los últimos años la crítica especializada está emepzando a valorarlos muy bien.

En la viña se buscan siempre uvas recogidas a mano. En bodega se fermenta en barrica, y tras la maloláctica se practica semanalmente el bâttonage. Para la clarificación se utilizan claras de huevo. De resultas solemos encontrar vinos donde las notas de crianza son bastante evidentes, pero donde suele acompañar una estupenda materia prima que no se deja subyugar por dichos aportes. Con el tiempo podemos esperar una buena armonía de unos y otros.

En palabras de Frank Grux, la añada de 2002 está llena de pureza, refinamiento y perspectivas de futuro. Estupenda combinación de madurez y acidez. Todo esto fue fruto de un invierno tranquilo y típico, seguido de un inicio de primavera seco y caluroso que dio lugar a una floración a finales de mayo y principios de junio, culminando en la segunda semana de este mes. Comenzó después un muy caluroso verano. El envero tuvo lugar durante la segunda semana de agosto, y una bajada de las temperaturas acompañada de copiosas lluvias retrasaron la maduración de la uva hasta la segunda semana de septiembre, momento en el que vientos del nordeste secaron el ambiente y favorecieron unas buenas condiciones sanitarias en la vendimia, que tuvo lugar el veinte de septiembre. Se alcanzaron niveles de azúcar semejantes de los de 1990, acompañados de una acidez equiparable a la de 1996 o 2000.

Ya en nuestra copa, nos encontramos con un vino de color oro pálido y nariz fragante, muy intensa, limpia, bien definida, con fruta amarilla, flores blancas muy intensas, algo de bollería, mantequilla y frutos secos, junto a un marcado fondo mineral. En boca es opulento, graso, pero perfectamente equilibrado por una magnífica acidez y gran concentración, que dan lugar a un final largo.

Estilizado y opulento pero también puro: enormemente floral, con magnífica acidez y marcadamente mineral acompañado de pronunciados aportes de la madera y el bâttonage especialmente en nariz, pero también en boca, con una textura redonda. Todo el conjunto aún por ensamblar, pero ahora mismo no desentona y se bebe con gran placer.

Hay que probar estos vinos para entender lo que es un premier cru: esa concentración, esa maravillosa opulencia (para determinados estilos) acompasada por una gran acidez, esa pureza de aromas, esa intensidad floral, frutal y mineral... ¡Lo siguiente es un grand cru! Se nota que Frank Grux es más generoso con la madera que, por ejemplo, Roulot, pero es sólo una cuestión de estilo, y aunque ahora mismo ya está bien armonizado el aroma de esta con el resto del conjunto, con el tiempo dará lugar a un vino más serio. Es curioso que encuentro los vinos elaborados para Olivier Leflaive en un estilo más generoso, menos austero, que los que Grux elabora bajo su propio nombre.

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miércoles 18 de abril de 2007

Guy Roulot Bourgogne Blanc 2005

Guy Roulot Bourgogne Blanc 2005 *
Domaine Guy Roulot
AOC Bourgogne Blanc (Francia)
13% Alc.
100% Chardonnay
Precio 18€ en Pecados Originales


La familia Roulot lleva produciendo vino en Meursault desde la primera mitad del siglo XIX, aunque fue después de la Primera Guerra Mundial cuando los viñedos del domaine empezaron a replantarse y adquirirse hasta llegar a la situación actual, por el padre de Guy Roulot, Paul. Fue Guy quién durante la segunda mitad del siglo XX expandió el viñedo y la bodega. Tras su temprana muerte en 1982, y tras un periodo de siete años en el que la bodega fue dirigida técnicamente por el enólogo americano Ted Lemon hasta 1984 y por Franc Grux hasta 1988, Jean-Marc Roulot volvió al negocio familiar para regentarlo, labor que continúa haciendo en la actualidad y que ha llevado el nombre de Guy Roulot a cotas de calidad y prestigio muy altas. A día de hoy es una de las mejores direcciones en Meursault, con precios que, sin ser para nada baratos, son más accesibles que otros con nombres como Lafon o Coche-Dury. El estilo suele ser el de vinos puros y delineados, austeros y minerales, que necesitan guarda para alcanzar la excelencia (Jean-Marc habla de guardas de veinte años para sus 1999), y que reflejan de una manera muy precisa el terruño del que proceden. Para ello se asumen prácticas como la recogida temprana de la uva para mantener la acidez, pero meditando mucho las chaptalizaciones, reduciéndolas en la medida de lo posible. También se tiene mucho cuidado con las lías, que estén en perfecto estado de limpieza, y con marcar al vino organolépticamente mediante bâttonage. En palabras del propio Jean-Marc, citadas por Clive Coates en su clásico libro acerca de la Côte d’Or, ‘ésta práctica puede hacer a un vino más rico, pero también pesado y robarle pureza’.

Se suele usar una quinta parte de roble nuevo con los vinos de categorías inferiores, y hasta un tercio con los premier cru. La cantidad en los tiempos de Grux era algo mayor. Para pulir la alta acidez de sus vinos, se suele embotellar tardíamente, por lo que los vinos pasan tiempo redondeándose en estas barricas, un año o más, dependiendo de la añada y del pago, siendo este periodo menor de un año para el bourgogne blanc.

La agricultura aquí es orgánica. No se utilizan herbicidas. Se prefiere eliminar los brotes excesivos a efectuar poda en verde. La selección durante la vendimia es draconiana. La bodega está climatizada, y cuentan con una prensa neumática. Los vinos son totalmente fermentados en barrica, con excepción del Aligoté. Se utilizan levaduras autóctonas. El bâttonage se reduce a una vez por quicena, y sólo el las primeras etapas del desarrollo del vino. Como hemos comentado, se busca ante todo la pureza y la armonía entre nariz y boca, en lugar del exotismo y la corpulencia. Después de la maloláctica el vino se trasiega y se vuelve a reunir con sus lías.

La bodega posee viñas en diferentes parcelas de Meursault, así como en algunas calificadas como Bourgogne Blanc. Un total de doce hectáreas entre las que tenemos nombres propios como los premier cru de Meursault Les Perrières (0.25ha) y Les Charmes (0.25ha) o los villages también de Meursault, los conocidos como deuxieme cru, Les Tessons, Les Tillets o Les Meix-Chavaux entre otros. En manos de Roulot, cada parcela produce un vino con personalidad propia. Iremos presentando algunos de ellos y comparándolos.

Vamos a empezar con el más básico de todos en una añada como 2005, seca, quizá un poco calurosa para los blancos, y al parecer perfecta para los tintos. Se ha hablado de blancos que se podrán beber con placer pronto, y que satisfarán a gran parte de los aficionados. En nuestro caso nos encontramos con un vino que en copa muestra un color pálido, con una nariz muy cítrica, flores blancas, frutos secos notables, aún por fusionar con el resto del conjunto. Marcadamente mineral. Nariz muy austera, pura, perfilada, elegante, pero por armonizar. En boca buen nervio, paso de buena consistencia y final de respetable duración.

Queda patente la filosofía de Roulot acerca del bâttonage. El vino está aún marcado por la madera, pero para nada muestra un exceso de aroma de lías o una boca demasiado grasa. Austero y mineral. Madurez precisa de la uva, ausencia de aromas dulces o exóticos fruto de las diferentes prácticas de la crianza.

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viernes 13 de abril de 2007

Patrick Javillier Bourgogne Cuvee des Forgets – Mise Tardive 2004

Patrick Javillier Bourgogne Cuvee des Forgets – Mise Tardive 2004 * €
Domaine Patrick Javillier
AOC Bourgogne (Francia)
13% Alc.
Precio 16€ en La Part dels Angels.

Ya hemos hablado de algunos productores del pueblo de Meursault, como Frank Grux (incluyendo un 2004) o Arnaud Ente. Ahora presentamos a Patrick Javillier, un auténtico activista del terruño, que además de vinificar parcela por parcela, sigue de forma intensa el desarrollo de cada barrica de cara a la mezcla final, en vistas de expresar la personalidad de cada de procedencia. En total 8.6ha repartidas entre Meursault, Puligny y Chassagne principalmente. Sus precios son muy competitivos, y su estilo suele ser muy equilibrado, concentrado pero sin hacer concesiones a excesos de madurez o de madera. Equilibrio podría ser la mejor forma de definirlos. Es, sin duda, una buena fuente y los vinos aguantan bien el paso del tiempo.

El Cuvee des Forgets es un borgoña blanco básico, pero que para muchos es un pequeño Meursault. Envejece durante doce meses en las barricas en que fermenta, y después sobre lías en tanques de acero inoxidable durante otros cinco meses.

Sensorialmente el vino posee una nariz intensa, cítrica (cítricos maduros), floral (blancas) y mineral, acompañada de aromas dulces (vainilla, algo de bollería) fruto de la fermentación en barrica del vino que armonizan muy bien un conjunto equilibrado y agradable. En boca entra con una buena acidez, que equilibra un paso untuoso y muy consistente, para dar paso a un final de boca persistente, cítrico y con un ligero amargor.

Muy buen vino a un precio magnífico. Parte de una materia prima de calidad, que es elaborada con mucho respeto y buen gusto. Para comprar y beber a menudo.

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lunes 19 de febrero de 2007

Frank Grux Bourgogne "Les Grandes Coutures" 2005

Frank Grux Bourgogne "Les Grandes Coutures" 2005 *
Domaine Franck Grux
AOC Bourgogne (Francia)
13% Alc.
100% chardonnay
Precio 13€ en La Part dels Angels

Un nueva añada de este vino. Después del 2004 el 2005 se presenta como una añada más accesible para el Borgoña blanco, con menos estructura y acidez, y más generosa en madurez. Tras un invierno más frío de lo normal, llegó una primavera gentil y con bastantes lluvias, factor que fue de vital importancia dada la sequía estival que se aproximaba. El verano fue pues seco, aunque no tan caluroso como el de 2003, con noches frescas que permitieron retener suficiente acidez en los frutos durante su maduración (más en la pinot noir que en la chardonnay). Veamos cómo se traducen todas estas expectativas en el vino que tenemos entre manos.

En nariz la fruta se presenta en un temprano estado de maduración, en forma de cítricos y tonos florales, muy sobria y fresca, efecto acentuado por un carácter mineral notable. La fermentación en barrica del vino ha dejado su huella en forma de aromas a frutos secos y vainillas que, aunque aún han de fusionarse y armonizarse con el conjunto primario, no enmascaran en absoluto a éste. Nariz franca y precisa ante todo. En boca posee un impecable equilibrio en la entrada, sin un atisbo de excesiva acidez, simplemente la justa. El paso sigue siendo muy equilibrado, con textura opulenta pero en el estilo sobrio y nada blando que empieza a caracterizar a este vino. El final deja una correcta persistencia y muestra que desde principio a fin, el vino se muestra muy equilibrado, sin flaquezas ni asperezas.

En definitiva, un vino serio a la vez que muy disfrutable, con un espíritu semejante a su antecesor pero con un carácter más redondo, corpulento y accesible, con algo menos de acidez, que quizá le augure una vida algo más rápida, aunque aún no hay mucha experiencia con este vino. Estupendo borgoña blanco y estupendo precio dada la calidad que atesora.

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miércoles 13 de diciembre de 2006

A. et P. de Villaine Bouzeron Aligoté 2002

A. et P. de Villaine Bouzeron Aligoté 2002 *
Domaine A. Et P. de Villaine
AOC Bouzeron Aligoté (Côte de Chalonnaise, Borgoña, Francia)
12,5% Alc.
100% Aligoté
Precio 10€

Los monjes cluniacenses comenzaron a plantar las laderas de Bouzeron en la Edad Media, en suelos pobres en nutrientes y ricos en caliza. Desde 1979 existe la denominación exclusiva Bourgogne Aligoté de Bouzeron dentro de la Côte de Chalonnaise, siendo la única región que posee una denominación local propia para sus Aligotés. Los vinos han de estar elaborados en su totalidad con esta uva, y los rendimientos deben ser inferiores a 55 hl/ha. Los vinos así obtenidos suelen ser frescos y penetrantemente frutales en su juventud, con una acidez mayor que los elaborados con Chardonnay pero sin ser excesiva, de cuerpo medio y final limpio. Esta variedad dominó antaño las plantaciones de muchas zonas de la Côte d’Or, pero progresivamente fue sustituida por Chardonnay y Pinot Noir en los mejores pagos, relegándola a zonas llanas que no sacan todo el partido a la variedad. En Bouzeron, sin embargo, la tradición se ha mantenido inalterada. La Aligoté ocupa los lugares más privilegiados, cultivándose sólo en las laderas mejor expuestas, obteniendo así la máxima expresión de la uva.

El Domaine Aubert et Pamela de Villaine está situado en Bouzeron, y es propiedad de uno de los codirectores del Domaine de la Romanée-Conti, Aubert de Villaine, y de su esposa Pamela. La bodega ha adoptado prácticas viticulturales orgánicas, certificadas desde 1986. No se utilizan herbicidas ni pesticidas, y los fertilizantes son de procedencia orgánica vegetal. Los rendimientos suelen mantenerse alrededor de un 20% más bajos de los permitidos por la reglamentación de la denominación.

Las uvas utilizadas para la elaboración del Bouzeron son en su totalidad de la variedad Aligoté dorada de menores rendimientos y mayor aroma que la Aligoté verde. Las viñas se encuentran plantadas en las mejores laderas de la zona. La cosecha es manual, con una selección estricta de racimos. Vinificación lo menos intervencionista posible y uso de madera nueva muy limitado, en vistas de preservar la expresión natural del vino. Los depósitos de fermentación para el Aligoté son grandes, de 35hl, utilizando sólo levaduras autóctonas.

Hace poco hablábamos de la añada 2002 alabando su calidad para los tintos de Pinot Noir. De los blancos se espera aún más, y teniendo en cuenta la mayor salubridad de la Aligoté, podemos prever lo mejor de este vino en una añada como esta.

En la copa se muestra verde muy pálido con reflejos pajizos. Limpio pero con algunas partículas en suspensión, como pequeñas hebras. Nariz fresca y delicada, limpia y franca. Aromas frutales en forma de cítricos y aromas vegetales (heno, anisados) junto a muy ligeros tostados y un fondo mineral bastante marcado. Todo esto muy conjuntado y en armonía, y de intensidad moderada. En boca entra fresco, con una buena dosis de acidez, y sigue con un paso no exento de consistencia y cierta untuosidad y redondez. Correcta persistencia y buen equilibrio.

Un vino muy fresco, ligero y no exento de carácter. Muy armónico. El tiempo en botella le ha aportado cierta redondez y ha conjuntado todos los aromas. Aún conserva mucho frescor por lo que podría seguir evolucionando en la medida que la moderada concentración del vino le permita hacerlo de forma interesante. El precio, más que adecuado, es enormemente atractivo, permitiendo consumir con asiduidad un vino bastante interesante y personal. Un vino con identidad.

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sábado 11 de noviembre de 2006

Franck Grux Bourgogne "Les Grandes Coutures" 2004

Franck Grux Bourgogne "Les Grandes Coutures" 2004 *
Domaine Franck Grux
AOC Bourgogne (Francia)

13% Alc.
Precio 13€
100% chardonnay


El pago “Les Grandes Coutures” es una parcela delimitada, calificada como borgoña genérico, situada en el límite de la AOC Meursault. Esta parcela es propiedad de Frank Grux, y ha sido su primera compra como productor independiente. El 2004 ha sido su primer año en la producción de este vino, aunque por aquel entonces no controló la parte viticultural. En 2005 ya está todo bajo su supervisión.

Franck Grux, de cuarenta y cinco años de edad y nativo de Beaune es, desde 1988 el responsable de la vinificación en Olivier Leflaive, así como el encargado del trato con los diferentes viticultores a los que el domaine/maison compra uva. Enólogo por la facultad de Dijon, supervisó la vinificación del mismísimo Guy roulot entre 1984 y 1988, justo antes de pasar a las filas de Olivier Leflaive. Desde al menos 1996, compagina la elaboración de los vinos del domaine con los de su propio nombre, Domaine Franck Grux. Además de este “Les Grandes Coutures”, del cual como hemos dicho la 2004 ha sido la primera añada, elabora un Meursault “Les Meix Chavaux” al menos desde 1996, a partir de una parcela de su familia cuyo control comparte con su tía, aunque técnicamente se encarga él de todo. La producción de este vino es de unas ciento treinta barricas, totalmente vendidas. Hoy día es uno de los profesionales más respetados de la región. Todo esto hace de los vinos del domaine una fuente de grandes satisfacciones a un precio más que adecuado.

Se producen unas seis o siete barricas de “Les Grandes Coutures”. La vinificación es la clásica de la región: fermentación lenta en barricas (bajo porcentaje de madera nueva), crianza sobre sus lías con temperatura controlada, sin batonnage y sin trasiegas. En primavera el vino comienza la maloláctica. Después trasiega, ensamblaje en depósitos de acero inoxidable y ligera clarificación antes de su embotellado alrededor de octubre.

La añada 2004 ha sido interesante para los blancos de borgoña. Ha dado vinos muy puros, enfocados y austeros, con buenos niveles de acidez y a la vez no exentos de concentración y poseedores de un buen equilibrio global. Vinos con buen potencial evolutivo y que expresan muy bien el terruño del que proceden. Climatológicamente ha sido un año complicado para los productores, con un mes de agosto muy pobre, frío y tormentoso, que amenazaba con muchas dificultades en la maduración de las uvas. Sin embargo, un milagroso mes de septiembre arregló las cosas, con abundantes horas de sol y noches frescas, consiguiendo una buena maduración de las uvas a la vez que se mantenían unos buenos niveles de acidez. Sorprendentemente, a la hora de la vendimia, las uvas habían alcanzado unos magníficos niveles de azúcar. Los rendimientos han sido más bien altos, por lo que es importante el trabajo en la viña para no perder después concentración en el mosto.

Pero veamos cómo se ha traducido todo esto en el vino. Por ejemplo, en nariz tenemos los aromas primarios de la fruta (cítricos y algo de fruta blanca) así como los aportados por la madera (frutos secos, algo de vainilla) expresándose a la par, muy bien conjuntados, pero el equilibrio es ahora propio, y no sabemos lo que puede suceder con el tiempo, cuando esos aromas frutales se añejen y pierdan intensidad. Probablemente no sea un vino para guardar mucho tiempo. Junto a estos aromas, toques calizos afinan un conjunto muy serio y bien definido, bastante puro. En boca es muy bueno, con una entrada viva y suculenta, gran equilibrio sustentado por una buena acidez, concentración y untuosidad que se mantienen en el paso por boca, bastante consistente en este punto. Final medianamente persistente, con buena concentración para el tipo de vino en el que nos estamos moviendo.

Estamos pues ante un preciso y meritorio trabajo enológico a un precio más que adecuado. Buena complejidad, profundidad y concentración para un borgoña genérico (aunque de parcela única y con derecho a llevar su nombre). Una magnífica introducción a los blancos de la región para aquellos que buscan el estilo más sobrio y mineral, diferente del estilo más evidente y efectista, lejos de la chardonnay madura y tropical que dificulta la expresión de aportes en registros aromáticos más tenues. En definitiva, un estilo más sutil y que permite mayores complejidades. Un estupendo vino para el fondo de nuestra bodega. Se nota el frescor y la precisión característica de la añada, incluso para un vino en el que el productor no ha podido controlar la viticultura (sí que lo hará en el 2005). El estilo austero y mineral está ahí, y dados los antecedentes de Grux, es inevitable pensar en los vinos de Guy Roulot como referente estilístico. Los precios, por suerte, son inferiores.

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lunes 9 de octubre de 2006

Arnaud Ente Meursault 2000

Arnaud Ente Meursault 2000
Domaine Arnaud Ente
AOC Meursault (Cote de Beaune, Borgoña, Francia)
13% Alc.
100% chardonnay
Precio a partir de los 40€

Meursault, uno de los tres grandes pueblos del vino blanco borgoñón, junto a Chassagne y Puligny. El más grande en extensión (unas 600ha). Sus vinos son encajados a menudo en el arquetipo de borgoña blanco opulento y graso, dorado, la chardonnay en su estado más voluptuoso sin perder el equilibrio gracias a una admirable estructura y acidez. Sin embargo hoy día coexisten diversos estilos, desde los que realmente siguen este tradicional modelo, hasta los extremos de modernidad, con una mayor ‘tropicalidad’ frutal y notas de fermentación y crianza en barrica muy marcadas, o austeridad, con un estilo puro y mineral, supuestamente de guarda. Meursault no cuenta con ningún grand cru. Sin embargo, los más afamados premier cru de la zona (como Perrières, Charmes o Genevrières) alcanzan muchas veces en calidad (y precio) a los grand cru de sus pueblos vecinos.

Los orígenes de la actividad vinícola de este pueblo se remontan nada menos que hasta el siglo XI, actividad que fue extendiéndose en los siglos posteriores por toda la Borgoña y las regiones colindantes, llegando incluso a instaurar sus prácticas además de en el sur de Francia, en zonas del norte de España o Alemania. El viñedo de Meursault alcanzó las diez mil hectáreas a mediados del siglo XVIII. La reducción hasta las actuales seiscientas fue causa de las diversas guerras, la filoxera y la mecanización de las labores.

Geológicamente el suelo de Meursault comparte las características de las mejores zonas de la Cote d’Or, laderas calizas con restos fósiles marinos. Los premier cru se sitúan en la zona media de la ladera, donde la caliza alcanza mayor dureza, profundidad y drenaje. La zona alta contiene la mayor parte de las viñas calificadas como village (el vino que nos ocupa). La mayor parte del viñedo tiene exposición sureste.

Durante la década de los 90 apareció una nueva estrella en el pueblo de Meursault, el Arnaud Ente, con sólo 4.5 hectáreas de viñedo procedentes de su suegro. A la cabeza del domaine desde 1992, Ente posee ahora una reputación envidiable, considerándolo algunos como el protegido del mismísimo Coche Dury, del que aprendió el negocio. Incluso sus vinos de denominaciones menores como Aligoté o Bourgogne Blanc, tienen gran prestigio. Además, a partir de la añada 2000, el estilo de la bodega dio un giro hacia un estilo más fresco y mineral, más puro, sin perder un ápice de la concentración de antes pero separándose del estilo maduro y tropical que practicaba.

Estamos pues ante uno de los viticultores más meticulosos de la región. Su pequeño domaine produce Mersault, Mersault Goutte d’Or, Puligny-Montrachet Les Referts y Volnay-Santenots, así como algunos vinos genéricos ya mencionados. Todos en un estilo puro, profundo y concentrado. Las uvas utilizadas para este village proceden de los viñedos de Ormeau y Casses Têtes.

Para los blancos borgoñones 2000 fue un gran año, dando muchos excelentes vinos, con buena acidez y una madurez correcta, parecidos a los 1999 pero quizá un poco más clásicos y minerales, lo que en principio debería augurar un buen potencial de guarda. La floración tuvo lugar en excelentes condiciones, seguida por un espantoso mes de julio, con bajas temperaturas, lluvia y poco sol. Le siguió un agosto caluroso que compensó un poco el terreno. Las lluvias volvieron a principios de septiembre, y un importante aguacero provocó inundaciones el 12 de septiembre, especialmente en la Cote de Beaune, obligando a muchos productores a recolectar inmediatamente para evitar problemas causados por la humedad, con la consecuente selección estricta en bodega.

La botella de Meursault 2000 de Ente que nos ocupa se encuentra en nariz al poco de abrirla un poco dominada por la madera, con una fruta muy tenue y un fondo mineral débil. En boca peca de lo mismo, le falta concentración frutal para soportar los aromas y el amargor aportados por la barrica, que es lo que queda al final. A medida que el vino se va oxigenando, se equilibra un poco, acompasando un poco los aromas aportados por la fermentación y crianza en barrica con los del vino base. Sin embargo, y en términos generales, está un poco descompensado.

Quizá no es su momento y está pasando por una fase algo cerrada, o quizá su momento ya pasó. O quizá simplemente no es suficiente vino para el proceso de elaboración que tiene.

Lo que sí es cierto es que se adivina un estilo sobrio y austero, lejos de explosiones de fruta y más cercano al estilo puro y mineral. Sin embargo las notas de frutos secos y demás aportaciones de la madera son demasiado evidentes por contraste con el carácter efímero y delicado de los aromas primarios. El carácter de la añada favorece el estilo del productor, pero si todas las botellas son así, es probable que no haya sido un año afortunado para este vino. Quizá una mayor selección de la uva o una madurez menos problemática habrían ayudado. O un control más comedido de la madera. Me habría gustado probar este vino hace un par de años.

A probar en futuras ocasiones y en otras añadas.

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