lunes 16 de abril de 2007

Robert Arnoux Bourgogne Pinot Fin 2005

Robert Arnoux Bourgogne Pinot Fin 2005
Domaine Robert Arnoux
AOC Bourgogne (Francia)
13% Alc.
100% Pinot Noir
Precio 20€ en La Part dels Angels


De nuevo cae en nuestras manos un vino de Robert Arnoux, esta vez el borgoña tinto básico de la casa, elaborado a partir de un antiguo clon de Pinot Noir conocido como Pinot Fin, de viñas que superan el medio siglo de edad. Embotellado en septiembre de dos mil seis, sin clarificar ni filtrar como es práctica habitual en la casa, tras un periodo de vinificación semejante al de sus vinos de gama más alta pero realizando una crianza más corta, de alrededor de un año, y realizada mitad en acero inoxidable y mitad en barricas.

Es uno de los primeros tintos borgoñones de 2005 que tenemos la oportunidad de probar, una añada muy esperada y elogiada, que muchos productores, entre los que se encuentra Pascal Lachaux, no han dudado de calificar como perfecta. Una vendimia totalmente sana, con buena concentración y buena cantidad. Las vinificaciones fueron como la seda y se utilizó poco sulfuroso. En definitiva, vinos con una expresión frutal muy pura, perfecta madurez fenólica, reflejando a la vez el terruño del que proceden.

El la copa se viste de un color picota, con borde cardenalicio y capa media tirando a alta. Nariz muy primaria, muy varietal y propia de la Pinot, con aromas de frutos rojos y flores azules. En boca buena acidez, cuerpo medio. Aterciopelado. Persistencia correcta. Sobre todo limpio, fresco y primario.

Es bastante interesante y, como venimos resaltando a lo largo de todo el comentario, una expresión neta de la Pinot Noir. No es barato, se piden 20 euros por él, si costase no más de 15 podríamos empezar a hablar de buena RCP. Sin embargo miramos a algunos proyectos peninsulares elaborados con esta variedad y que distan mucho de la suavidad, limpieza y finura de este vino, y vemos que sus precios se acercan fácilmente al de este.

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martes 3 de abril de 2007

Robert Arnoux Vosne-Romanée 2002

Robert Arnoux Vosne-Romanée 2002 *
Domaine Robert Arnoux AOC Vonse-Romanée (Côte de Nuits, Borgoña, Francia)
13% Alc.
100% Pinot Noir
Precio alrededor de 38€ en La Part dels Angels

Segundo vino consecutivo de este trascendental pueblo, y de la misma añada, tras el anterior Vosne de Regis Forey. En este caso el productor es el domaine Robert Arnoux que, desde 1990, es dirigido por Pascal Lachaux, yerno del último Robert Arnoux, fallecido en 1995. La bodega ha pertenecido a la familia Arnoux durante cinco generaciones nada menos, y durante ese tiempo se han hecho paulatinamente con tierras en viñedos tan grandiosos como Romanée-St-Vivant (35a), Clos de Vougeot (43a), Echezeaux (95a) y Suchots (0.5a) en Vosne, así como otros premier cru en Vosne y Nuits-St-Georges, hasta un total de 12ha. Una de las más reseñables virtudes de este domaine es que la gran mayoría de las cepas plantadas en sus fincas son ya de avanzada edad. Los rendimientos, por esta razón y por las prácticas viticulturales utilizadas, se mantienen bajos.

El Vosne village procede de una sola parcela de 1,45ha. Las técnicas de vinificación incluyen maceración prefermentativa y largas fermentaciones. Los vinos suelen envejecer durante año y medio en barricas de roble que son 100% nuevas para los grand cru, pero que en los vinos menos ambiciosos, como los village, el porcentaje suele descender hasta el 20%. Se busca a la vez finura y concentración, así como identidad. Cada vino debe expresar el terruño del que procede. Todo un desafío. Se suele embotellar sin filtrar ni clarificar.

En la copa aparece con una capa media con reflejos color rubí. Preciosa y perfumada nariz, frutal (fresas silvestres), floral (violetas) y especiada. Una estupenda expresión de la Pinot Noir en el estilo sutilmente fragante de la Borgoña. En boca tiene una entrada muy viva, perfectamente equilibrada, dando paso a una consistencia y concentración sápida, a una estructura, estupenda, con una textura aterciopelada que produce un contraste sorprendente. Magia borgoñona. Final impecable, con un sabroso y considerablemente largo posgusto.

Respecto al vino de Forey, podemos observar aquí una capa más cubierta, sin llegar a ser alta por supuesto, así como unos aromas frutales más concentrados y una textura más aterciopelada que sedosa. Esto evidentemente se deba a una mayor extracción, fruto de maceraciones más largas u otras prácticas que aumenten el contacto del vino con sus hollejos. Dos estilos diferentes dentro de un mismo pueblo y una misma añada. Ambos dentro de la elegancia borgoñona. Este más masculino, aquel más sensual.

De cualquier manera, como decimos, un vino elegante, que tras expresarse de forma delicada en nariz, da paso a una solidez en boca admirable. Impecable. A partir de aquí sólo esperamos complejidad y profundidad. Si estos vinos costasen unos eurillos menos, digamos diez o doce, tendría mi bodega hasta los topes de ellos. Aún así los compro, no tanto como quisiese.

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domingo 1 de abril de 2007

Domaine Forey Pere et Fils Vosne-Romanée 2002

Domaine Forey Pere et Fils Vosne-Romanée 2002 *
Domaine Forey Pere et Fils (AOC Vosne-Romanée, Cote de Nuits, Borgoña, Francia)
13% Alc
100% Pinot Noir
Precio aprox. 26€ en La Part dels Angels, Barcelona

Para Clive Coates Vosne-Romanée es el mejor pueblo para la Pinot Noir de la tierra. Por su parte Hanson lo eligiría entre todos para salvarse si llegase el Apocalipsis. Esto es probablemente provocado por los grandes vinos, los Romanée-Conti, La Tâche, Crox-Parantoux o Romanee-Saint-Vivant. Sin embargo también hay opciones más asequibles, y se suele decir que no hay vino vulgar en Vosne, cosa que probablemente no sea cierto, pero que abre un atisbo de esperanza para los que no podemos acceder fácilmente a los precios que se pagan por los grand cru de la zona. De cualquier manera llevar el nombre de Vosne-Romanée en tu etiqueta es un arma de doble filo para un productor, que podrá debatirse entre la responsabilidad de dejar bien alto el nombre de su zona valiéndose de las excepcionales características de sus viñedos por una lado, y aprovecharse de la fama produciendo vinos corrientes por otro. Arquetípicamente se habla de vinos ricos y austeros a la vez, masculinos y sensuales, aristocráticos. ¿Lo tienen todo?

El de Regis Forey es un pequeño domaine creado en 1840 por su bisabuelo. Regis entró en la bodega en la añada 1987 y ya en 1989 era responsable de todos los aspectos de la producción y vinificación. Actualmente poseen cuatro hectáreas y media de viñedo, y explotan cinco más en metayage. La uva del Vosne village procede de diez parcelas diferentes, la mayoría de ellas cercanas a Clos de Veugeot. Entre otras, las bodega posee también parcelas en viñedos tan prestigiosos como Les Petits Monts y Les Gaudichots en Vosne, Les St. Georges en Nuits y un par de grand cruz en Echezeaux y Clos de Veugeot.

La vendimia es manual, y no suele retardarse mucho para preservar la acidez. Tras el prensado, el mosto pasa tres o cuatro días de maceración en frío antes de fermentar. La fermentación suele continuar en los mismos depósitos durante tres o cuatro semanas. Durante ese tiempo se realizan tres bazuqueos diarios. La fermentación maloláctica se realiza ya en las barricas, de las cualas sólo se realiza una trasiega debido al especial cuidado que se tiene de proteger al vino de la oxidación. Tras un periodo de entre dieciséis y veinte meses en barricas, con un porcentaje de 20-50% nuevas que dependerá del vino y de la añada, el vino se embotella sin filtrar ni clarificar.

Para Regis Forey, en 2002 podemos ver claramente el carácter de cada pueblo. Encuentra sus vinos de Vosne más lineales y severos que los de Nuits, más aterciopelados. Sin embargo también aprecia menor diferencia cualitativa entre las diferentes clasificaciones de parcelas. Para él 2002 fue una añada opulenta en general, y es algo que ya comentamos con motivo de otros vinos como el Chambolle-Musigny de Amiot-Servelle en tinto.

Como hemos comentado, la uva de este Vosne 2002 procede de diez parcelas diferentes. Ninguno de los vinos de la bodega fue chaptalizado ese año, y los niveles de acidez fueron muy buenos, rondando un PH de 3.5 tras la maloláctica.

En la copa muestra una capa media tirando a baja, con un precioso color rubí. La nariz es limpia y de buena intensidad, con mucho del carácter que muestra la Pinot plantada en la Borgoña: fruta roja (fresas silvestres), flores (violetas), aromas adquiridos en la botella (hojarasca, trufas) y los aportes de la madera aportando matices (pipa de fumar, regaliz). En boca es fresco, perfectamente equilibrado, con un paso sedoso y consistente, y una buena persistencia.

Sin duda 2002 es una año para comprar villages y darse un paseo por los pueblos de la Borgoña a través de sus vinos. Una añada llena de vinos expresivos y muy disfrutables. En concreto, este Vosne es un precioso ejemplar borgoñón a un precio que, sin ser una ganga, es posible pagar, aunque la mayoría de estos vinos se están yendo un poco por las nubes. De cualquier manera podemos agradecer que aún haya regiones y productores que contra viento y marea crean en sí mismos y continúen haciendo el vino como saben hacerlo, sin dejarse llevar por las modas.

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lunes 27 de noviembre de 2006

Amiot-Servelle Chambolle-Musigny 2002
Domaine Amiot-Servelle
AOC Chambolle-Musigny (Borgoña, Francia)
13% alc.
Precio 32€
100% pinot noir


Chambolle-Musigny es uno de los pueblos más típicos de la Côte de Nuits, famoso por sus grandes vinos y sus construcciones agrestes y por su defensa del entorno cultural y la integridad del viñedo. Si viajamos de norte a sur, llegamos a Chambolle justo después de Gevrey-Chambertin y Morey-Saint-Denis. En opinión de muchos, y puestos a generalizar, se producen aquí los vinos más delicados de la Côte de Nuits, muchas veces llamados femeninos. Delicados sí, pero no faltos de intensidad. Toda la finura de la que la Borgoña es capaz. Famosa es ya la frase que califica a los vinos de Le Musigny, su pago más famoso como “puño de hierro en guante se seda”.

Christian Amiot y su mujer Elizabeth Servelle regentan la bodega que, desde 1990 produce bajo el nombre de Amiot-Servelle los vinos que otrora apareciesen bajo la marca de Servelle-Tachot. El patrimonio de viñas es excelente, casi 7 ha entre las que se incluyen terrenos en pagos tan afamados como Les Amoureuses, Derriére-la-Grange, les Charmes o Clos de Vougeot, además de las parcelas calificadas como village Chambolle-Musigny de las que procede el vino que nos afecta ahora y otras en Borgoña genérico. En años recientes la calidad ha aumentado enormemente, y la crítica especializada viene alabando los vinos del domaine, situándose éste cada vez más cerca de los más reputados del pueblo de Chambolle.

Desde hace más de diez años, la bodega viene adoptando los principios de la cultura biológica, disminuyendo el uso de pesticidas y fertilizantes químicos. Se trabajan los terrenos en las diferentes estaciones, se utiliza estiércol como fertilizante y se realizan análisis periódicos del suelo (método GEST). La vendimia es manual, con una selección cuidadosa tanto en el viñedo como en la bodega. La vinificación es tradicional (con control de temperatura y bazuqueo) en cubas de madera abiertas. Ligera maceración en frío antes de la fermentación de quince días mínimo, con despalillado más o menos total dependiendo de la añada. La crianza del vino dura al menos 18 meses en barricas de roble renovadas parcialmente, siendo el porcentaje de barricas nuevas para el Chambolle-Musigny village de un 20%, y llegando hasta el 50% el los vinos más prestigiosos de la bodega. El embotellado se realiza en la propiedad, sin filtrar los vinos tintos desde 1997.

Es pues un productor que, a pesar de tener un espíritu de salvaguarda por la elaboración tradicional y la expresión del terroir, no es para nada rígido, adaptando los procesos de producción al carácter de la añada en pos de una mejor, más respetuosa y más nítida expresión de sus vinos.

Como hemos dicho, las uvas de las que procede este vino se encuentran en viñedos dentro de la denominación Chambolle-Musigny. Concretamente se trata de diferentes parcelas que suman un total de dos hectáreas:

- Les Danguerrins, de 51 a, plantada en 1992. Suelos poco profundos y muy pedregosos, no obstante ricos en materia orgánica y poco sensibles a la sequía. Parcela bien expuesta y una de las más elevadas del pueblo.
- Les Borniques, de 11 a y viñas de 70 años de edad y Les Arguilliers de 34 y viñas de 35 años, parcelas con suelos muy calcáreos y poco pedregosos. Muy bien expuestas y limítrofes al grand cru Le Musigny.
- Les Bas-Doix, con 45 a de 12 años, 25 a de 70 años y 17 a de 30 años de edad. Parcelas con suelo bastante profundo, muy calcáreo y poco pedregoso. Magnífico drenaje. Cercanas a las viñas de Vougeot.
- Les Drazeys, parcela de 24 a y plantada hace una quincena de años. El suelo es calcáreo, bastante pedregoso y no muy profundo. Buena exposición. Se encuentra al norte del pueblo.
- Aux Croix (8 a de 35 años), les Clos (7 a de 35 años) y les Bussières (8 a de 5 años).

Dos mil dos ha sido un gran año en la Borgoña, tanto para blancos como para tintos. La floración tuvo lugar en buenas condiciones, seguida de unos meses de julio y agosto algo escasos de sol y con temperaturas por debajo de la media, pero también con precipitaciones escasas para la media de la Côte d’Or. A finales de agosto sí que hubo abundantes lluvias y temperaturas bajas, pero el buen tiempo, afortunadamente volvió a la parte norte a principios de septiembre, proporcionando buenos niveles de azúcar y reteniendo la acidez gracias a unos cielos claros y vientos secos del norte que propiciaron unas excelentes condiciones sanitarias en la fruta. La cosecha comenzó el 18 de septiembre en la Côte de Nuits. El estilo de los tintos viene siendo el de vinos muy maduros, pero dotados de un magnífico equilibrio en manos de los buenos productores. Más expresivos de su pinot noir que del terruño del que proceden. En muchos casos son vinos que se beben bien jóvenes, pero que tienen un buen potencial de guarda. Esta guarda será especialmente gratificante a nivel de grand cru. Se ha dicho que en 2002 es difícil equivocarse al comprar. Prácticamente en toda la Côte d’Or se han dado vinos excelentes, y las diferencias de calidad entre los diferentes niveles de clasificación de los viñedos no son tan evidentes gracias a las condiciones favorables. Eso sí, como siempre, pongámonos en manos de buenos productores.

Pero vayamos a la copa. Visualmente es de capa media-baja, con destellos color rubí. Tiene una nariz elegante, franca y de buena complejidad. No excesivamente profunda, pero sí bastante seria. Buena expresión de la pinot noir (frutillos rojos frescos), muy fina, con los aportes de la madera (en forma de regaliz, cedro) y la fruta al unísono y bien conjuntados. De fondo aromas ya de cierta evolución en botella en forma de trufas y violetas. Seductora nariz. En boca entrada equilibrada, muy viva, paso ligero, final algo áspero y con ligero amargor, quizá de la madera, o quizá para este vino en este año no se despalilló completamente, en cualquier caso no es molesto , pero se ve un poco acentuado por la acidez haciendo parecer al vino algo descarnado. Sorprende al final con un ramillete de aromas bastante persistente. Concentración moderada, que sorprende al final.

Elegante, femenino y sereno. Muy agradable con la comida, con platos delicados. Difícil hablar aquí de un vino muy maduro, no al menos en términos absolutos. El estilo del productor no hace concesiones de ese tipo. Estamos ante un vino sutil y ligero, no exento de concentración, limpio, perfumado. De esos vinos que construyen los tópicos sin que ello signifique que no es un vino placentero, interesante y muy digno. Eso sí, no es barato.

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lunes 2 de octubre de 2006

Domaine Joblot Givry 1er Cru “Clos de la Servoisine” 2004

Domaine Joblot Givry 1er Cru “Clos de la Servoisine” 2004 *
Domaine Joblot
AOC Givry 1er Cru (Cote de Chalonnais, Borgoña, Francia)
13% Alc.
100% pinot noir
Precio 20-25€

Antaño, los vinos de Givry estuvieron entre los favoritos del rey de Francia Enrique IV, pero la destrucción del viñedo por la filoxera a finales del XIX y los dos grandes guerras, acabaron con la fama de la región. Hoy día, sus vinos están aún infravalorados, por lo que podemos encontrar en ella muy buenas compras. El estilo suele ser muy frutal, floral, elegante, fino, equilibrado, redondo, sin llegar a ser vinos que expresen el terroir de manera muy profunda.

Los suelos, en su mayoría arcillo-calcáreos y que una vez formaron parte de la cuenca del río Saone, son muy permeables y no demasiado ricos. Los premier cru suelen ser más rocosos y poseer las mejores orientaciones y pendientes, lo que mejora las condiciones sanitarias y de maduración de las uvas entre otras cosas.

La región produce tintos mayoritariamente, siendo los que alcanzan mayor trascendencia. Entre los premier cru de la zona, el Clos de la Servoisine tiene orientación sur y ha alcanzado bastante fama de la mano de Jean-Marc y Vincent Joblot, cabezas visibles del Domaine Joblot. El domaine cuenta con un total de 14 ha en las colinas de Givry, produciendo unas 90.000 botellas al año.

El estilo de la bodega, calificada de “la más radical” de la región, suele ser de vinos ricos y opulentos, maduros, concentrados y con un aporte de madera nueva elevado (a menudo del 100%), pero a la vez equilibrados y definidos, transparentes en cuanto a su elaboración, francos. Los objetivos en la elaboración incluyen trabajar con un mínimo de oxígeno y sulfuroso, utilizando la crianza en barrica para que el vino se equilibre mediante la oxigenación que sufre a través de los poros de la madera.

En cuanto a la añada 2004 en la borgoña, ha sido objeto de múltiples discusiones entre los defensores de los vinos más maduros y concentrados, y aquellos que abogan por un estilo más sutil y delicado, más expresivo del terroir o del productor. Ambos esgrimen el argumento del equilibrio de diferente forma. Los primeros ven en la añada unas maduraciones difíciles y una acidez alta. Los segundos vinos frescos y vivos, finos y expresivos. Lo cierto es que los fenómenos meteorológicos causaron daños en muchos viñedos, así como maduraciones complicadas y problemas de podredumbre. En principio se trata de vinos delicados y vivos, con una fruta fresca y una estructura esbelta. Eso sí, es imprescindible una selección de la uva tanto en el viñedo como en la bodega, de manera que se eliminen las uvas inmaduras o afectadas de podredumbre. Es una añada en la que aquellos pagos con mejores situaciones para la maduración y el drenaje, aventajarán claramente a sus vecinos. En este sentido los vinos expresarán muy bien el terroir.

El Clos de la Servoisine de Joblot en la copa, se muestra bastante cubierto, con un ribete fucsia. La nariz es limpia, bastante varietal, con aromas a frambuesas y picotas frescas. Muy fino, nada vinoso. El aporte de la madera no resulta para nada abusivo, toques especiados muy armonizados con los aromas primarios. Muy buena intensidad y franqueza en general. En boca posee una magnífica estructura, muy bien equilibrada, de paso aterciopelado y buena persistencia. Cero asperezas. Un vino muy armonioso y equilibrado dentro de su voluptuosidad controlada, muy placentero.

Quizá sea por la buena exposición del pago, ayudada por supuesto de la concienzuda selección de los productores, pero el vino no muestra las deficiencias que se le suponen a una añada como la 2004. Por otro lado, el estilo fresco compensa perfectamente la tendencia voluptuosa de Joblot, por lo que se alcanza un equilibrio muy consensuado. Un buen acercamiento a la pinot noir y a la Borgoña, sin complicaciones y a un buen precio.

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