lunes 2 de octubre de 2006

Domaine Joblot Givry 1er Cru “Clos de la Servoisine” 2004

Domaine Joblot Givry 1er Cru “Clos de la Servoisine” 2004 *
Domaine Joblot
AOC Givry 1er Cru (Cote de Chalonnais, Borgoña, Francia)
13% Alc.
100% pinot noir
Precio 20-25€

Antaño, los vinos de Givry estuvieron entre los favoritos del rey de Francia Enrique IV, pero la destrucción del viñedo por la filoxera a finales del XIX y los dos grandes guerras, acabaron con la fama de la región. Hoy día, sus vinos están aún infravalorados, por lo que podemos encontrar en ella muy buenas compras. El estilo suele ser muy frutal, floral, elegante, fino, equilibrado, redondo, sin llegar a ser vinos que expresen el terroir de manera muy profunda.

Los suelos, en su mayoría arcillo-calcáreos y que una vez formaron parte de la cuenca del río Saone, son muy permeables y no demasiado ricos. Los premier cru suelen ser más rocosos y poseer las mejores orientaciones y pendientes, lo que mejora las condiciones sanitarias y de maduración de las uvas entre otras cosas.

La región produce tintos mayoritariamente, siendo los que alcanzan mayor trascendencia. Entre los premier cru de la zona, el Clos de la Servoisine tiene orientación sur y ha alcanzado bastante fama de la mano de Jean-Marc y Vincent Joblot, cabezas visibles del Domaine Joblot. El domaine cuenta con un total de 14 ha en las colinas de Givry, produciendo unas 90.000 botellas al año.

El estilo de la bodega, calificada de “la más radical” de la región, suele ser de vinos ricos y opulentos, maduros, concentrados y con un aporte de madera nueva elevado (a menudo del 100%), pero a la vez equilibrados y definidos, transparentes en cuanto a su elaboración, francos. Los objetivos en la elaboración incluyen trabajar con un mínimo de oxígeno y sulfuroso, utilizando la crianza en barrica para que el vino se equilibre mediante la oxigenación que sufre a través de los poros de la madera.

En cuanto a la añada 2004 en la borgoña, ha sido objeto de múltiples discusiones entre los defensores de los vinos más maduros y concentrados, y aquellos que abogan por un estilo más sutil y delicado, más expresivo del terroir o del productor. Ambos esgrimen el argumento del equilibrio de diferente forma. Los primeros ven en la añada unas maduraciones difíciles y una acidez alta. Los segundos vinos frescos y vivos, finos y expresivos. Lo cierto es que los fenómenos meteorológicos causaron daños en muchos viñedos, así como maduraciones complicadas y problemas de podredumbre. En principio se trata de vinos delicados y vivos, con una fruta fresca y una estructura esbelta. Eso sí, es imprescindible una selección de la uva tanto en el viñedo como en la bodega, de manera que se eliminen las uvas inmaduras o afectadas de podredumbre. Es una añada en la que aquellos pagos con mejores situaciones para la maduración y el drenaje, aventajarán claramente a sus vecinos. En este sentido los vinos expresarán muy bien el terroir.

El Clos de la Servoisine de Joblot en la copa, se muestra bastante cubierto, con un ribete fucsia. La nariz es limpia, bastante varietal, con aromas a frambuesas y picotas frescas. Muy fino, nada vinoso. El aporte de la madera no resulta para nada abusivo, toques especiados muy armonizados con los aromas primarios. Muy buena intensidad y franqueza en general. En boca posee una magnífica estructura, muy bien equilibrada, de paso aterciopelado y buena persistencia. Cero asperezas. Un vino muy armonioso y equilibrado dentro de su voluptuosidad controlada, muy placentero.

Quizá sea por la buena exposición del pago, ayudada por supuesto de la concienzuda selección de los productores, pero el vino no muestra las deficiencias que se le suponen a una añada como la 2004. Por otro lado, el estilo fresco compensa perfectamente la tendencia voluptuosa de Joblot, por lo que se alcanza un equilibrio muy consensuado. Un buen acercamiento a la pinot noir y a la Borgoña, sin complicaciones y a un buen precio.

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