viernes 22 de agosto de 2008

Recopilatorio

Aunque hace ya casi año y medio que no publico nada, me gustaría volver a retomar el tema cuando tenga más tiempo libre. Espero que sea dentro de poco, y que sea con algún tema interesante para todos. Mientras, os dejo una recopilación de los artículos que en su día publiqué en http://www.elmundovino.com/, algunos de ellos junto a Rafa Luque de Nerja, y prácticamente todos con la ayuda de muchos de los mayores conocedores del vino tradicional andaluz, como son Eduardo Ojeda, Jesús Barquín o Álvaro Girón, por citar a los más prolíficos de ellos.

Historia de una gran solera

¿Génesis de una solera?

Fernando de Castilla

Siete años de Molino Real

Espero que los disfrutéis, y nos vemos pronto.

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viernes 20 de abril de 2007

[CD] Gama Don Pedro Romero Prestige VORS

Gama Don Pedro Romero Prestige VORS ** €
Bodegas Pedro Romero
DO Jerez (Sanlúcar de Barrameda)
18% Alc.
100% Palomino Fino
Precio alrededor de 55€ la botella de 50cl

Los tres vinos de lujo de la bodega sanluqueña son el Amontillado, Palo Cortado y Oloroso Prestige, calificados los tres como VORS. La bodega declara que la vejez de cada uno de estos vinos llega y probablemente supera el medio siglo. Pero al margen de edades, factor que no siempre tiene que ser condicionante de una calidad pareja, estos vinos son de clase mundial.

Estamos ante una bodega familiar sanluqueña fundada en 1860 por Vicente Romero Carranza, que pertenece aún totalmente a la familia Romero, concretamente a la sexta generación. Es sin duda una bodega excepcional, que ha mantenido a lo largo de los años un modelo de negocio basado en la calidad más que en la cantidad, un modelo que es contrario a las tendencias actuales, pero que sin duda es el único y mejor futuro posible para los vinos del marco jerezano y para las bodegas relativamente pequeñas. Además, la bodega mantiene sus instalaciones en el casco antiguo de Sanlúcar, en el Barrio Bajo, que tan ideales condiciones reúne para la crianza de los vinos sanluqueños.

En la copa nos encontramos a tres vinos de color muy parecido, dato al que trataremos de dar significado más adelante. Quizá el amontillado sea ligeramente menos cubierto, y con unos reflejos menos cobrizos que los olorosos, pero ciertamente la diferencia no es muy patente. En nariz cada uno tiene un carácter propio, muy arquetípico, con el amontillado punzante, marcado aún por reminiscencias de su crianza biológica junto a venerables notas de vejez oxidativa como barnices (oxidación del alcohol) e incienso. Es quizá el más complejo. En el palo cortado también tenemos esos aromas etéreos de la oxidación, acompañados de un leve toque punzante que aporta finura, no tan patente como en el amontillado y toques de frutos secos. Es en el oloroso donde ya notamos un nariz totalmente etérea, con notas de barnices, casi pegamento, especiados y nueces. En boca es donde estos vinos suelen marcar más sus diferencias, y nos encontramos con un amontillado muy seco, salino y concentrado, con un posgusto que deja notar su larga crianza oxidativa. A su lado el palo cortado es más amable y sabroso, pero también salino. Posee la boca más equilibrada y limpia en el posgusto de los tres. La diferencia en el oloroso es una menor sensación salina, probablemente arropara por la mayor gordura. Sin embargo esta acidez es también patente, y es que estamos ante un vino muy viejo que ha ido concentrando el extracto durante las décadas, haciéndose más fino.

Todo esto nos da que pensar, y es que la semejanza de color del amontillado con los otros dos, vinos olorosos que normalmente suelen tener un color más subido a edades totales parecidas, nos habla de una larga crianza oxidativa del primero, que será cercana a la vejez total de los olorosos, por lo que sumándole la crianza biológica que haya tenido, puede que sea el vino más viejo de los tres, pero es difícil de precisar, pues gustativamente los olorosos tienen una gran finura y acidez, fruto de la concentración adquirida con la edad. Al tratarse de vinos tan viejos, las diferencias organolépticas se ven atenuadas, en nariz por la larga crianza oxidativa que han tenido, que poco a poco se va imponiendo a cualquier carácter biológico que pueda tener un vino ( y dada la vejez total del amontillado y el patente carácter biológico que aún tiene, esta crianza bajo velo debió llevarse a sus extremos), pero también en boca, donde la concentración sápida va llenando el vino por un lado y afinándolo por otro, llegando a confluir amontillados y olorosos en un punto más o menos común, el de los jereces viejos.

Grandes vinos, que hacen grande a una bodega y a una zona. Cualquier denominación de origen de cualquier país que tuviese uno o dos ejemplos de vinos de semejante calidad, ya aparecería en los mapas vinícolas con grandes letras. En el Jerez, Sanlúcar y El Puerto, podemos encontrar docenas de estos grandes vinos.

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viernes 22 de septiembre de 2006

[CD] Amontillado Quo Vadis? / Oloroso Don Pedro Romero Prestige

Amontillado Quo Vadis? **
Delgado Zuleta (Sanlúcar de Barrameda)
D.O. Jerez
20% Alc.
100% Palomino Fino
Precio alrededor de los 30€
Elaborado por el tradicional sistema de criaderas y soleras jerezano, es un amontillado muy viejo, que probablemente alcance la categoría VORS. Comenzó su crianza como vino de crianza biológica (probablemente manzanilla) para continuar después con una crianza oxidativa.

Oloroso Don Pedro Romero Prestige 50 VORS **
Don Pedro Romero (Sanlúcar de Barrameda)
D.O. Jerez
18% Alc.
100% Palomino Fino
Precio alrededor de los 50€
Elaborado por el tradicional sistema de criaderas y soleras jerezano y crianza oxidativa.

Aquí tenemos dos vinos que deberían ser totalmente opuestos en la escala de “gordura”, ya que uno de ellos ha sufrido una crianza biológica en sus inicios, presumiblemente larga, que le ha privado de las sustancias como el glicerol que lo dotan de cierta suculencia y untuosidad en boca, así como ha transformado otras sustancias que en nariz le hiciesen aparecer como un vino más cercano al mosto del que procede. Por otro lado tenemos un oloroso, vino cuyo mosto de partida cumplía el perfil de corpulencia que le hizo entrar a formar parte de una solera de oloroso. Sin embargo es un vino muy viejo, por lo que ha debido de afinarse bastante. Vamos a analizarlos de forma comparativa, a ver qué tal encajan estas hipótesis en la realidad.

A la vista Quo Vadis? es tan solo un poco más claro que el Oloroso Prestige, siendo ambos de un ámbar oscuro con un ribete verdoso. La nariz del amontillado es más punzante y salina, limpia y compleja, dejando patente el carácter biológico, frente a los aromas más dulces (como turrón de jijona) que muestra el vino de Pedro Romero. En boca vemos que Quo Vadis? es tremendamente más seco, amargoso, vino aromático. Muy persistente. A esto se antepone la amabilidad del Prestige, glicérico, graso. Algo menos aromático y persistente.
Como vemos, el marcado carácter biológico de Quo Vadis?, que debe ser causa de una prolongada crianza biológica, se pone de manifiesto en la mayor amabilidad y plenitud en boca y a la menor finura y complejidad en nariz del Oloroso Prestige de Pedro Romero. La casi semejanza de colores puede ser debida a una mayor vejez de Quo Vadis?, de forma que el tiempo de crianza oxidativa de ambos vinos haya sido muy aprecido (o incluso mayor en el amontillado) o simplemente a orígenes inciertos (recomiendo ver un artículo de elmundovino.com escrito por Jesús Barquín y Álvaro Girón acerca de la tipicidad de los amontillados para más datos sobre este vino).

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