viernes 20 de abril de 2007

[CD] Gama Don Pedro Romero Prestige VORS

Gama Don Pedro Romero Prestige VORS ** €
Bodegas Pedro Romero
DO Jerez (Sanlúcar de Barrameda)
18% Alc.
100% Palomino Fino
Precio alrededor de 55€ la botella de 50cl

Los tres vinos de lujo de la bodega sanluqueña son el Amontillado, Palo Cortado y Oloroso Prestige, calificados los tres como VORS. La bodega declara que la vejez de cada uno de estos vinos llega y probablemente supera el medio siglo. Pero al margen de edades, factor que no siempre tiene que ser condicionante de una calidad pareja, estos vinos son de clase mundial.

Estamos ante una bodega familiar sanluqueña fundada en 1860 por Vicente Romero Carranza, que pertenece aún totalmente a la familia Romero, concretamente a la sexta generación. Es sin duda una bodega excepcional, que ha mantenido a lo largo de los años un modelo de negocio basado en la calidad más que en la cantidad, un modelo que es contrario a las tendencias actuales, pero que sin duda es el único y mejor futuro posible para los vinos del marco jerezano y para las bodegas relativamente pequeñas. Además, la bodega mantiene sus instalaciones en el casco antiguo de Sanlúcar, en el Barrio Bajo, que tan ideales condiciones reúne para la crianza de los vinos sanluqueños.

En la copa nos encontramos a tres vinos de color muy parecido, dato al que trataremos de dar significado más adelante. Quizá el amontillado sea ligeramente menos cubierto, y con unos reflejos menos cobrizos que los olorosos, pero ciertamente la diferencia no es muy patente. En nariz cada uno tiene un carácter propio, muy arquetípico, con el amontillado punzante, marcado aún por reminiscencias de su crianza biológica junto a venerables notas de vejez oxidativa como barnices (oxidación del alcohol) e incienso. Es quizá el más complejo. En el palo cortado también tenemos esos aromas etéreos de la oxidación, acompañados de un leve toque punzante que aporta finura, no tan patente como en el amontillado y toques de frutos secos. Es en el oloroso donde ya notamos un nariz totalmente etérea, con notas de barnices, casi pegamento, especiados y nueces. En boca es donde estos vinos suelen marcar más sus diferencias, y nos encontramos con un amontillado muy seco, salino y concentrado, con un posgusto que deja notar su larga crianza oxidativa. A su lado el palo cortado es más amable y sabroso, pero también salino. Posee la boca más equilibrada y limpia en el posgusto de los tres. La diferencia en el oloroso es una menor sensación salina, probablemente arropara por la mayor gordura. Sin embargo esta acidez es también patente, y es que estamos ante un vino muy viejo que ha ido concentrando el extracto durante las décadas, haciéndose más fino.

Todo esto nos da que pensar, y es que la semejanza de color del amontillado con los otros dos, vinos olorosos que normalmente suelen tener un color más subido a edades totales parecidas, nos habla de una larga crianza oxidativa del primero, que será cercana a la vejez total de los olorosos, por lo que sumándole la crianza biológica que haya tenido, puede que sea el vino más viejo de los tres, pero es difícil de precisar, pues gustativamente los olorosos tienen una gran finura y acidez, fruto de la concentración adquirida con la edad. Al tratarse de vinos tan viejos, las diferencias organolépticas se ven atenuadas, en nariz por la larga crianza oxidativa que han tenido, que poco a poco se va imponiendo a cualquier carácter biológico que pueda tener un vino ( y dada la vejez total del amontillado y el patente carácter biológico que aún tiene, esta crianza bajo velo debió llevarse a sus extremos), pero también en boca, donde la concentración sápida va llenando el vino por un lado y afinándolo por otro, llegando a confluir amontillados y olorosos en un punto más o menos común, el de los jereces viejos.

Grandes vinos, que hacen grande a una bodega y a una zona. Cualquier denominación de origen de cualquier país que tuviese uno o dos ejemplos de vinos de semejante calidad, ya aparecería en los mapas vinícolas con grandes letras. En el Jerez, Sanlúcar y El Puerto, podemos encontrar docenas de estos grandes vinos.

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jueves 7 de diciembre de 2006

Monte Real Gran Reserva 1966

Monte Real Gran Reserva 1966 *
Bodegas Riojanas S.A.
DOC Rioja
13% Alc.
Precio 15€
Elaborado a base de una mayoría de Tempranillo junto a cierta cantidad de Mazuelo y algo menos de Graciano (en añadas actuales para este vino las proporciones son 80/15/5).

Bodegas Riojanas fue fundada por la familia Artacho junto a Rafael Carreras en 1890 tras la adquisición del negocio del catalán Rafael Carreras Picó. La bodega original se encuentra en Cenicero (La Rioja Alta), aunque también existe una bodega nueva a 20 Km., en San Vicente de Sonsierra (también en La Rioja Alta). La bodega original se construyó aprovechando un amplio talud de tierra y el edificio original ha sufrido hasta ocho ampliaciones, excavando en el risco una serie de niveles que permiten utilizar la gravedad a la hora de mover el vino. La capacidad actual de la bodega es de 25.000 barricas y 4.500.000 botellas, y las de la bodega en San Vicente de la Sonsierra aproximadamente la mitad (con sólo 5.000 barricas). La bodega controla más de 300 ha de viñedo en Cenicero, San Vicente de Sonsierra y localidades cercanas, poseyendo una de las mayores extensiones de Mazuelo y Graciano de la Rioja. Actualmente ya no es una empresa familiar, y ha pasado a convertirse en sociedad anónima y cotizar en bolsa.

La Rioja Alta, que junto a la Rioja Baja y la Rioja Alavesa forman la más conocida región vinícola española en cuanto a vinos tintos se refiere, posee un clima continental moderado, con una influencia atlántica (cantábrica). Los viñedos son de topografía suave. En San Vicente de Sonsierra y otros terrenos de La Rioja Alta suelen aparecer suelos arcillo-calcáreos con bastante frecuencia, acompañando a los eventuales arcillo-ferrosos (más abundantes en la Rioja Baja) y aluviales (estos últimos en los márgenes del Ebro). Tradicionalmente se suelen dar los vinos con más finura de la región, de buena capacidad de guarda.

Es complicado determinar las condiciones de elaboración de un vino de los años sesenta. Aunque probablemente esto no sea cierto, supongamos que, a groso modo y omitiendo detalles como la edad de las barricas (que probablemente no fuesen nuevas), tiempos y temperaturas de maceración o fermentación, el proceso debe ser semejante al que se utiliza actualmente. Las uvas, probablemente procedentes de los viñedos de la Rioja Alta en su mayoría, son despalilladas y vinificadas. La inclusión de Mazuelo y Graciano a la mayoría de Tempranillo de este vino debería aportar estructura tánica y capacidad de envejecimiento en el caso del Mazuelo y carácter fresco por parte del Graciano. Criado durante un periodo de cómo mínimo 24 meses en barrica de roble americano (algunas fuentes aseguran que el Gran Reserva de 1964 pasó hasta nueve años de crianza en barrica), con sus correspondientes trasiegas. Posteriormente el vino permanece un mínimo de 36 meses en botella antes de su comercialización.

El Consejo Regulador calificó 1966 como añada ‘Normal’ (con dos estrellas en una escala del 1 al 5).

Pero vamos a la botella que tenemos entre manos. El corcho ha mantenido perfectamente su estanqueidad, aunque ya está algo débil y se quiebra al sacarlo. En la copa muestra una sorprendente capa media-alta, increíblemente cubierta para su edad. Ribete atejado. En nariz, con intensidad media, aparecen multitud de terciarios: cueros a mansalva, aromas frutales ya evolucionados a hojas de té, aportes de la crianza en forma de café, etc. A pesar de todo eso la nariz está perfectamente limpia, muy conjuntada, expresándose con bastante franqueza y al unísono. En boca posee una entrada viva y equilibrada. Paso de cuerpo medio y tacto sedoso, volviéndose austero hasta terminar con una punta de ligera tanicidad potenciada por la acidez. Buena persistencia aromática, donde repiten los aromas terciarios.

El vino debió tener ya en sus orígenes un magnífico equilibrio fenólico y unas estupendas estructura y acidez para mantener una capa como la que tiene ahora mismo. Han pasado cuarenta años, que se dicen pronto, y aún no se puede ver la mano sosteniendo la copa a través del vino. Esto concuerda poco con la calificación general que el consejo dio a la añada, no augurándole mucha capacidad de guarda a los vinos. También hemos de suponer un buen trabajo enológico y una esmerada selección del producto base. Además hay que tener en cuenta que estas calificaciones generales para una región tan llena de contrastes como la Rioja son muy aventuradas.

De cualquier manera, poder disfrutar de un trozo del pasado como este por 15 euros es una oportunidad que no se debería desaprovechar.

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viernes 20 de octubre de 2006

Viña Tondonia Blanco Gran Reserva 1964

Viña Tondonia Blanco Gran Reserva 1964 **
Bodegas R. López de Heredia Viña Tondonia
DOC Rioja
12% Alc.
85% Viura, 15% Malvasía
Precio unos 85€ actualmente si se encuentra una buena fuente.

Rioja es conocida nacional e internacionalmente por sus tintos, ya sean del llamado estilo clásico o moderno. Sin embargo antiguamente se solía elaborar un tipo de blanco que hoy día está prácticamente extinto. Se trata de un tipo de blanco diferente del vino ligero y efímero, frutal y para consumo a corto plazo. En su lugar tenemos un tipo de vino blanco cuya tipología se acerca bastante a la de los tintos de la región, con crianzas en madera y botella bastante largas, y donde dominan los aromas terciarios en nariz y una notable estructura en boca.

La ultra tradicional bodega riojana López de Heredia fue fundada en 1877 por Rafael López de Heredia y Landeta tras la paulatina marcha de los elaboradores franceses de la región riojana tras su periodo en ella debido al desastre causado por la filoxera en el viñedo bordelés principalmente. En la actualidad, y tras tres generaciones, la bodega sigue perteneciendo a la familia López de Heredia. Los viñedos de la bodega están plantados con las clásicas variedades tintas riojanas, es decir, tempranillo, garnacha, graciano y mazuelo, así como las variedades que utilizan en sus blancos, viura y malvasía. El estilo de sus vinos suele ser el de tintos poco cubiertos, con considerable acidez y dominantes tonos terciarios de su crianza en barricas viejas durante largo tiempo así como una larga estancia en botella para su afinamiento hasta su salida al mercado. En los blancos encontramos una verdadera especie en extinción, ya que someten dichos vinos a unos procesos de crianza tanto o más largos que los de los tintos, siendo vinos muy longevos y que desarrollan un carácter aromático tan peculiar como excepcional. En los calados de la bodega aún podemos encontrar botellas de la primera mitad del siglo pasado tanto de blancos como de tintos.

Como hemos dicho, para los blancos se utilizan las variedades de uva viura y malvasía, 85 y 15 por ciento respectivamente. La vendimia se realiza de forma manual, en comportas de madera troncocónicas. El mosto libre fermenta en tinas de roble de 60 hectolitros. Las levaduras son autóctonas, y la temperatura de fermentación se limita a 36ºC. La crianza comienza en barricas bordelesas de roble americano de 225 litros, como hemos mencionado antes, no son nuevas ni mucho menos. Además de la esterificación (oxigenación a través de los poros de la madera), el vino es trasegado una o dos veces al año. En el caso del blanco gran reserva, el periodo de crianza en barrica dura seis o siete años. Tras esto se realiza una clarificación con claras de huevo frescas y no se filtra. A esto le sigue un tiempo de crianza en botella en la propia bodega de varios años, llegando incluso a superar la media docena para los grandes reservas.

El consejo regulador calificó como excelente la añada 1964 en la región riojana, augurándole un buen potencial de guarda, como atestiguan las diferentes bodegas que elaboraron grandes reservas ese año y que han llegado hasta la actualidad dando grandes satisfacciones, entre las que se encuentran los diferentes vinos de CVNE, Bodegas Riojanas, la Rioja Alta o los propios de López de Heredia.

Oro viejo, precioso al trasluz. Franqueza y claridad de los orígenes de los aromas en nariz, con recuerdos de miel, cítricos, frutos secos y hierbas de monte, todo en armonía y perfecto equilibrio. Fragante. Entrada fresca en boca, gran acidez. Paso rectilíneo pero consistente, liviano pero esbelto. Gran persistencia aromática, que emerge al final a oleadas inundando la boca de recuerdos, como sucede a veces con los grandes vinos tradicionales andaluces, pero en una gama muy diferente, por supuesto.

Enorme viveza. Gran bouquet. Una joya de tipicidad. Muestrario enciclopédico de la crianza de un vino, con los aromas cítricos añejados en forma de miel y hierbas, y los integrados y evolucionados frutos secos y asados aportados por la estancia en barrica.

Resulta difícil de encontrar un vino con cuarenta y dos años que mantenga esa entereza y viveza. ¿Dónde estará el secreto? ¿Será el vino base fruto de viura y malvasía en los viñedos de López de Heredia? ¿Será el proceso de fermentación y crianza en barricas durante tanto tiempo? En principio la madera vieja no debiera aportar gran cosa al vino que en ella se cría, pero recordemos que se trata de periodos muy prolongados. ¿Serán la lenta oxigenación y estabilización a través de los poros de la madera y las diferentes trasiegas que se realizan a lo largo de los años? Esto parece tener un papel bastante decisivo en el carácter y la estabilidad del vino, pero está claro que cualquier vino blanco de base no aguanta semejante proceso. Por tanto parece que se trata de un conjunto de factores encadenados y perfeccionados a lo largo de más de un siglo, dando lugar a uno de los vinos más personales y auténticos de la geografía española.

Por otro lado resulta complicado encontrar bodegas que aún dispongan de vinos tan viejos y con las garantías de sacarlos a la venta. Una verdadera suerte para los aficionados al vino.

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viernes 22 de septiembre de 2006

[CD] Amontillado Quo Vadis? / Oloroso Don Pedro Romero Prestige

Amontillado Quo Vadis? **
Delgado Zuleta (Sanlúcar de Barrameda)
D.O. Jerez
20% Alc.
100% Palomino Fino
Precio alrededor de los 30€
Elaborado por el tradicional sistema de criaderas y soleras jerezano, es un amontillado muy viejo, que probablemente alcance la categoría VORS. Comenzó su crianza como vino de crianza biológica (probablemente manzanilla) para continuar después con una crianza oxidativa.

Oloroso Don Pedro Romero Prestige 50 VORS **
Don Pedro Romero (Sanlúcar de Barrameda)
D.O. Jerez
18% Alc.
100% Palomino Fino
Precio alrededor de los 50€
Elaborado por el tradicional sistema de criaderas y soleras jerezano y crianza oxidativa.

Aquí tenemos dos vinos que deberían ser totalmente opuestos en la escala de “gordura”, ya que uno de ellos ha sufrido una crianza biológica en sus inicios, presumiblemente larga, que le ha privado de las sustancias como el glicerol que lo dotan de cierta suculencia y untuosidad en boca, así como ha transformado otras sustancias que en nariz le hiciesen aparecer como un vino más cercano al mosto del que procede. Por otro lado tenemos un oloroso, vino cuyo mosto de partida cumplía el perfil de corpulencia que le hizo entrar a formar parte de una solera de oloroso. Sin embargo es un vino muy viejo, por lo que ha debido de afinarse bastante. Vamos a analizarlos de forma comparativa, a ver qué tal encajan estas hipótesis en la realidad.

A la vista Quo Vadis? es tan solo un poco más claro que el Oloroso Prestige, siendo ambos de un ámbar oscuro con un ribete verdoso. La nariz del amontillado es más punzante y salina, limpia y compleja, dejando patente el carácter biológico, frente a los aromas más dulces (como turrón de jijona) que muestra el vino de Pedro Romero. En boca vemos que Quo Vadis? es tremendamente más seco, amargoso, vino aromático. Muy persistente. A esto se antepone la amabilidad del Prestige, glicérico, graso. Algo menos aromático y persistente.
Como vemos, el marcado carácter biológico de Quo Vadis?, que debe ser causa de una prolongada crianza biológica, se pone de manifiesto en la mayor amabilidad y plenitud en boca y a la menor finura y complejidad en nariz del Oloroso Prestige de Pedro Romero. La casi semejanza de colores puede ser debida a una mayor vejez de Quo Vadis?, de forma que el tiempo de crianza oxidativa de ambos vinos haya sido muy aprecido (o incluso mayor en el amontillado) o simplemente a orígenes inciertos (recomiendo ver un artículo de elmundovino.com escrito por Jesús Barquín y Álvaro Girón acerca de la tipicidad de los amontillados para más datos sobre este vino).

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